El letrado encargado de la defensa del empresario Julio Martínez Martínez, considerado amigo íntimo de José Luis Rodríguez Zapatero y la "figura visible" de la presunta red de tráfico de influencias que investiga la Audiencia Nacional, ha decidido abandonar el caso. El abogado ha justificado su drástica salida alegando "diferencias irreconciliables" con su hasta ahora cliente, lo que supone un duro revés para la estrategia del empresario.
Esta decisión, adoptada por el catedrático y abogado Bernardo del Rosal, ya ha sido formalmente comunicada al juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, el magistrado responsable de instruir la causa. Tras este sorpresivo movimiento, Martínez se encuentra ahora en la obligación de designar a un nuevo representante legal, un trámite de suma urgencia teniendo en cuenta que el investigado aún no ha declarado en sede judicial, según informa EFE.
En el marco de la investigación, Martínez ostenta un papel fundamental, figurando como el "lugarteniente" de la presunta red y siendo tachado incluso de "lacayo" de Zapatero por parte de diversos directivos de Plus Ultra. La relevancia de su figura se hizo aún más evidente tras los registros policiales, en los que se incautaron libretas repletas de "referencias a altos cargos del estado venezolano" y de empresas estatales petroleras y mineras.
El foco de esta macrooperación, bautizada como el 'caso Plus Ultra', gira en torno a las maniobras realizadas ante autoridades nacionales e internacionales para lograr resoluciones favorables, prestando especial atención a la polémica inyección de 53 millones de euros de dinero público concedida a la aerolínea en 2021. En el "vértice" de todo este entramado, el juez instructor ubica al propio expresidente del Gobierno, quien se encuentra citado para comparecer los días 17 y 18 de julio.
Los indicios recabados por los investigadores apuntan a la existencia de una estructura sofisticada y opaca diseñada para defraudar. Según se detalla en la causa, operaba una trama "que utiliza sociedades instrumentales, documentación simulada y canales financieros opacos para ejercer influencias ilícitas, ocultar el origen y destino de los fondos y obtener beneficios económicos en favor de terceros y del propio entramado".
Toda esta maquinaria ilícita estaría, según las pesquisas, "sustentada en los contactos" del exlíder socialista, delegando el trabajo de campo en la figura de Julio Martínez. A este último se le señala como el "interlocutor habitual de los clientes de la red" y el "receptor y ejecutor de instrucciones directas" de Zapatero, asumiendo la responsabilidad de gestionar el entramado societario para canalizar el dinero de los clientes hacia el expresidente y su círculo.
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