Barcelona ha puesto este miércoles el broche final a la visita del papa León XIV con una solemne misa en la Basílica de la Sagrada Familia y la bendición de la Torre de Jesucristo, uno de los elementos más emblemáticos del proyecto concebido por Antoni Gaudí.
Ante miles de fieles y en presencia de los reyes Felipe VI y Letizia, el pontífice ha convertido el templo barcelonés en escenario de un llamamiento a la unidad, la paz y la acogida, coincidiendo además con el centenario de la muerte del arquitecto catalán.
Durante su homilía, León XIV ha definido la Sagrada Familia como un "signo de unidad y de concordia" para Barcelona y para toda Cataluña. El papa ha destacado que el templo, aún en construcción, simboliza una Iglesia viva y en camino, formada por "piedras vivas" que tienen a Cristo como fundamento. "Mucho más que un monumento, la basílica sigue siendo hoy una obra en construcción", ha afirmado.
El papa León XIV ha lanzado también un mensaje de fuerte contenido social al rechazar la guerra, la violencia y la indiferencia ante el sufrimiento humano: “No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre o huye de la miseria”, ha proclamado desde el altar del templo diseñado por Gaudí. Asimismo, ha rendido homenaje al arquitecto catalán, al que ha descrito como un “arquitecto ardiente de fe” que concibió la basílica como una gran narración de los misterios cristianos.
La ceremonia ha alcanzado su momento culminante con la bendición de la Torre de Jesucristo, la más alta de la basílica, coronada por una gran cruz visible desde distintos puntos de la ciudad y que alcanza los 172,5 metros, convirtiéndose en la iglesia más alta del mundo.
Tras la bendición, el exterior del templo se ha transformado en un gran espectáculo de luces, música y emoción colectiva. Un coro de niños con lámparas ha salido del interior de la basílica mientras miles de asistentes iluminaban el entorno con sus propias luces, acompañados por la música interpretada desde el interior del templo.
El espectáculo visual, ha incluido un despliegue de drones que ha dibujado en el cielo la figura de Gaudí, girando simbólicamente hacia la cruz de la torre antes de desvanecerse, seguido de la frase en catalán: “Primero el amor, después la técnica”. El cierre ha llegado con fuegos artificiales y una atronadora ovación del público.
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