Las olas de calor extremo como la que actualmente afecta a Europa y amplias zonas del hemisferio norte podrían intensificarse en los próximos meses, impulsadas por el fenómeno climático de El Niño, cuya activación es “muy probable” en la segunda mitad de 2026. Así lo advirtió este miércoles la Organización Mundial de la Salud (OMS), que alerta de un escenario “muy preocupante” para la salud global.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó que el calor extremo representa ya una de las principales amenazas sanitarias derivadas del cambio climático, con cerca de 500.000 muertes anuales en todo el mundo. “Muchas de esas muertes son evitables”, señaló, al tiempo que insistió en la necesidad de reforzar la prevención.
En la misma línea, la jefa de unidad de operaciones humanitarias de reducción de riesgos, la doctora Teresa Zakaria, advirtió de que el actual episodio de temperaturas extremas “no ha alcanzado todavía su punto álgido”. Según explicó, las previsiones para los próximos seis meses apuntan a temperaturas muy por encima de la media en la mayoría de regiones del planeta, con incrementos que en algunas zonas podrían situarse hasta un 80% por encima de los valores habituales para esta época del año.
Zakaria alertó de los efectos sanitarios “profundos” del calor, especialmente entre los grupos más vulnerables: personas mayores, niños, pacientes con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas o trabajadores expuestos a altas temperaturas. También puso el foco en quienes viven en condiciones precarias, como campamentos de desplazados o entornos con escasos recursos.
Además del impacto directo del calor, la OMS advierte de un aumento de fenómenos meteorológicos extremos asociados a El Niño, lo que podría agravar la presión sobre sistemas sanitarios ya debilitados, especialmente en zonas en conflicto o afectadas por crisis energéticas.
El organismo internacional insiste en que existe una “ventana crítica” para actuar de forma anticipada: garantizar el acceso a medicamentos, reforzar los sistemas de salud, asegurar la producción de alimentos y movilizar recursos públicos y privados para proteger a las poblaciones más expuestas.
“En los próximos meses podría ser demasiado tarde”, advirtió Zakaria, quien confirmó que la OMS seguirá monitorizando la evolución de los impactos del calor tanto en Europa como a escala global.
Peor en 2027
El meteorólogo José Miguel Viñas considera que los efectos más claros de El Niño aún están en fase de desarrollo. "Aunque el calentamiento del Pacífico ya ha comenzado, se trata de un proceso progresivo que se intensificará en los próximos meses y que podría dar lugar a un episodio especialmente intenso. Será a partir de finales del verano y durante el otoño cuando este fenómeno actúe como un foco de calor y humedad, alterando los patrones atmosféricos globales", afirma el experto de Meteored.
"Esto se traducirá, previsiblemente, en un aumento de la temperatura media del planeta y, sobre todo, en cambios significativos en las precipitaciones, con episodios de lluvias torrenciales en algunas regiones y sequías en otras". En el caso de España y Europa, apunta Viñas, el impacto se reflejará en un año más cálido de lo habitual y en olas de calor potencialmente más intensas.
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