El número de personas desalojadas por el incendio forestal declarado en Los Gallardos (Almería), que se ha saldado hasta el momento con 12 fallecidos y una veintena de personas no localizadas, se ha elevado a 1.405, ha informado el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz.
Según ha detallado Sanz desde el puesto de mando avanzado instalado en Turre (Almería), la reactivación del incendio en la zona noroeste del perímetro ha obligado a ordenar nuevos desalojos, que han afectado a 60 personas de El Chive, 15 de La Alameda y a varios cortijos del término municipal de Bédar.
Además, han pedido el confinamiento de los vecinos del municipio de Lubrín, a quienes se ha recomendado se protejan las vías respiratorias.
Esta noche se mantendrá un despliegue terrestre de 500 efectivos para hacer frente al incendio y proteger a la población.
El consejero ha explicado que el incendio continúa siendo "complejo" y mantiene frentes activos de especial intensidad en el flanco noroeste, favorecidos por los continuos cambios en la dirección del viento.
No obstante, ha destacado la mejora registrada en la zona este del perímetro, donde los equipos de extinción han conseguido frenar el avance de las llamas hacia la autovía.
En el caso de las tres denuncias formales por no localización que se han presentado ante la Guardia Civil, el consejero ha señalado que podrían corresponder a algunas de las personas fallecidas, cuyos cuerpos todavía no han podido ser identificados.
En cuanto a la búsqueda de las personas no localizadas, Sanz ha indicado que en la inspección realizada en las viviendas y áreas más afectadas por el incendio no se han encontrado nuevas víctimas mortales.
A su juicio, se trata de "una noticia esperanzadora" dentro de la complejidad de la emergencia.
Por su parte, el director gerente de la Agencia de Emergencias de Andalucía, Alejandro García, ha defendido desde el puesto de mando la decisión técnica de no haber activado el jueves el sistema de alertas 'Es-Alert', ya que no permite discriminar el envío de mensajes en un radio menor al área de cobertura completa de una antena de telefonía.
Esta falta de precisión habría provocado que la alerta llegara a núcleos de población que no se encontraban en una situación de peligro real.
A juicio de García, un aviso generalizado en zonas seguras habría inducido a "salidas bruscas e innecesarias" de ciudadanos, con el riesgo de colapsar las vías de evacuación locales, que son "escasas y estrechas"
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