El goteo ha sido incesante desde octubre de 2021. Entonces, Euskadi asumió la gestión de las prisiones y con ello se abrió un nuevo tiempo para el cumplimiento de penas de los presos de ETA. El Ejecutivo vasco siempre ha enarbolado la bandera de la reinserción y resocialización de los reclusos como guía para tomar decisiones sobre el modo en el que todos los internos deben cumplir sus condenas. Es ahí donde los presos de la banda terrorista han visto una vía para acelerar la recuperación de los regímenes de semilibertad y volver a salir a la calle. En la actualidad son apenas 36 los presos de ETA que cumplen su condena en régimen ordinario, es decir, sin poder salir a la cárcel.
Este poco más de una treintena de miembros de ETA representa menos de un tercio del colectivo, el 30%. Cuando el País Vasco asumió la gestión de las prisiones hace ahora casi cinco años, ese porcentaje era del 95%. La inmensa mayoría de los presos de ETA que entonces cumplía condena en cárceles vascas, en torno a 80, lo hacían sin ningún régimen de semilibertad. Fuera del País Vasco el Ministerio del Interior había concedido ya la semilibertad a 28 presos de ETA que poco después fueron trasladados a las prisiones de Zaballa, Martutene y Basauri.
A partir de entonces, además de incrementarse la llegada de militantes de ETA procedentes de otras cárceles, también se flexibilizó sobremanera el régimen penitenciario que se les fue aplicando. Ahora dependían del Gobierno vasco y no del Ministerio del Interior. En este lustro que está a punto de cumplirse desde la cesión de las prisiones a Euskadi, la concesión de terceros grados primero y del artículo 100.2 después -otra fórmula de semilibertad- se han incrementado. En muchos casos estas progresiones se han encontrado con recursos por parte de la Audiencia Nacional y reversiones en la concesión.
120 presos de ETA cumplinedo condena, 36 en prisión
Actualmente, según datos de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), de los 120 presos de ETA que siguen en prisión solo 36 cumplen su condena sin salir de la cárcel. De este modo, los 84 restantes siguen cumpliendo su condena pero saliendo de la cárcel parte de la semana o durante horas cada día al beneficiarse bien de un régimen de tercer grado o de una fórmula flexible de cumplimiento, como el artículo 100.2, que les permite salir de prisión por el día y regresar a dormir.
Entre las salidas de prisión de miembros de ETA destacan las de Soledad Iparragirre, 'Anboto', Garikoitz Azpiazu, 'Txeroki', Jon Bienzobas o Julen Atxurra, 'Pototo', entre otros. La radiografía penitenciaria de los presos de ETA ha cambiado de modo radical desde que la banda anunció el cese de sus acciones terroristas en octubre de 2011. Si entonces la población de presos de ETA rondaba los 700 miembros, hoy apenas alcanza los 120. El descenso del número de militantes en prisión se ha ido acelerando en todos estos años. Han sido alrededor de 580 los presos de ETA que han recuperado la libertad en los últimos quince años.
Desde que asumió las competencias penitenciarias, según datos de la AVT, el Gobierno vasco ha otorgado 122 terceros grados, ha concedido la flexibilización en el cumplimiento de condena (artículo 100.2) a 25 presos de ETA y la libertad condicional a otros 62. Además, solo en los cuatro últimos años un total de 38 presos de ETA han obtenido la libertad por cumplimiento de condena: 18 en 2023, 7 en 2024, 7 en 2025 y 6 en 2026.
"Están más preocupados por los presos que por sus víctimas"
La AVT denuncia que esta proliferación en la concesión de regímenes de semilibertad responde a un intento por parte del Gobierno vasco de "vaciar las cárceles de presos de ETA antes de que cumplan íntegramente sus condenas". La asociación estima que, de mantenerse este ritmo, en apenas dos o tres años "apenas quedarán presos de ETA en las cárceles". Denuncia además que el Ejecutivo vasco les ha anunciado que no recibirán con antelación información sobre las medidas de progresión que se concedan a los presos de la banda: "Esto confirma que el Gobierno Vasco está más preocupado por los presos de ETA que por las víctimas del terrorismo, situando a los terroristas en el centro de sus políticas y anteponiéndolos a quienes sufrieron sus crímenes".
El tercer grado ha sido la fórmula que en mayor número de ocasiones ha concedido a los presos de ETA el Gobierno vasco. De este modo, esta progresión de grado está permitiendo a muchos internos condenados por pertenecia a ETA vivir en su casa y ser controlados solo mediante una pulsera telemática. En otros casos sólo regresan a dormir de lunes a viernes y tienen los fines de semana libres.
La segunda vía que actualmente el Ejecutivo vasco está aplicando con profusión es el artículo 100.2. Este mecanismo de flexibilización en el cumplimiento permite al interno salir de prisión pese a seguir en segundo grado. Se le permite salir a la calle durante unas horas al día para ejercer un trabajo o una labor de voluntariado y regresar después a prisión. Su aplicación debe ser excepcional y sólo si se acredita que esta labor contribuye a la reinserción del preso. En el caso de los presos de ETA la aplicación por parte de las autoridades penitenciarias vascas se ha incrementado de manera importante.
Artículo 100.2 para Carasatorre y 'Mobutu'
Los dos últimos casos se han conocido este miércoles. El Gobierno vasco ha otorgado de nuevo el artículo 100.2 del reglamento penitenciario al preso de ETA Juan Ramón Carasatorre, condenado por el asesinato del concejal del PP Gregorio Ordóñez. El que fuera miembro del ‘comando Donosti’ había recurrido la revocación -por parte del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria- de la anterior flexibilización que se le concedió y que la Audiencia Nacional ratificó. Ahora el Ejecutivo vasco se la ha vuelto a autorizar.
Junto a él, el Ejecutivo autonómico ha aplicado este mismo artículo al recluso de ETA Alberto López de la Calle, alias ‘Mobutu’, condenado entre otros atentados por el asesinato de tres guardias civiles en una prueba ciclista en octubre de 1980 en Salvatierra (Álava).
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