Los buzones cada vez se abren menos en España. Ahora son las puertas las que se tocan más a menudo para recibir un envío. El cartero tradicional asoma menos y el repartidor de paquetes comineza a ser más familiar. Las cartas han dejado paso a los paquetes y lo hacen a un ritmo espectacular en los últimos años. A medida que la digitalización se extiende y el comercio electrónico crece, los servicios de entrega de paquetería empiezan a imponerse. El año pasado en España se entregaron más paquetes que cartas por primera vez en su historia, según los últimos datos aportados por la CNMC.

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Es la culminación de un proceso que ha sido imparable en la última década. Hace sólo diez años se enviaban diez cartas por cada paquete. Las notificaciones administrativas vía carta y las misivas personales o de carácter publicitario concentraban el 91% de los envíos. La realidad actual es muy distinta.

Las compras online y los envíos de paquetería entre empresas y particulares se han disparado a un ritmo imparable. Solo en comparación con el año 2020, en nuestro país las empresas de reparto de paquetes han visto cómo se duplicaban las entregas. Si hace seis años el volumen anual de paquetería y mensajería alcanzó los 682 millones de envíos, el año pasado se cerró con 1.335 millones. Y si se analiza con lo que sucedía en 2015 la diferencia es significativamente mayor: el volumen de 335,6 millones de paquetes era cuatro veces inferior al actual.

Sólo el 13% de la población encía cartas

Es el camino inverso que han recorrido las cartas, tarjetas postales, notificaciones administrativas y los envíos publicitarios. Hace una década nuestros buzones recibían el triple de cartas de las que hoy se introducen por la ranura. La reducción ha sido acelerada desde entonces. Los 3.492 millones de cartas del año 2015 hoy apenas alcanzan los 1.164 millones de entregas.

El último ‘Panel de hogares’ que periódicamente elabora la CNMC y que radiografía la realidad de las familias españolas, mostraba cómo apenas el 13% de la población española reconoce que envía aún cartas. Quienes aseguran que siguen recibiéndolas, tanto cartas de empresas o notificaciones de la Administración, representan el 43% de los encuestados. El resto, o bien no escribe cartas o ha completado la digitalización de su relación con las diferentes áreas de la Administración.

La entrega de paquetes, en gran medida producto de compras electrónicas, se impone. Solo el año pasado, el volumen de entregas de paquetería creció un 10%. En comparación con 2019, el volumen de la paquetería en España se ha disparado un 148%. En la mayoría de los casos, casi el 90%, son paquetes que se envían entre empresas y particulares, representando el 70% del total. Se trata en la mayor parte de los casos de paquetes por debajo de los 2 kilos de peso (el 66%) y que se envían dentro del territorio nacional.

Un sector con 107.000 trabajadores

En este mercado, Correos y Correos Express apenas poseen un 15,8% de la cuota. Las compras online que generan esta actividad de paquetería en constante crecimiento corresponden a las grandes plataformas. Amazon abarca el 47,8% de la paquetería que se produce por compras a distancia. Las plataformas chinas como AliExpress, Temu o Shein concentran otro 24% de los envíos, y las entregas generadas por tiendas físicas, fundamentalmente de grandes cadenas, representan otro 13% de los envíos.

El sector postal y de paquetería emplea a algo más de 107.000 trabajadores. En el registro de operadores postales figuran 240 compañías y en el registro de operadores postales de paquetería, 4.494 empresas.

Cada vez más este tipo de servicios se apoyan en estructuras paralelas como los puntos de conveniencia para las entregas o las llamadas taquillas de autoservicio. De este modo, las entregas a domicilio, pese a seguir siendo mayoritarias, se combinan cada vez más con estas otras fórmulas de recepción de pedidos. Solo el año pasado los operadores han reconocido haber empleado un 36% más los puntos de conveniencia y un 40% más las taquillas autoservicio.