El terremoto de magnitud 7,4 que ha sacudido el centro y oeste de Colombia ha dejado un panorama desolador, cobrándose la vida de al menos 132 personas, causando más de 570 heridos y dejando a centenares de desaparecidos. El sismo, con epicentro en la localidad de San José del Palmar (Chocó) y una profundidad de entre 82 y 103 kilómetros, ha provocado derrumbamientos masivos y el colapso de infraestructuras críticas, llevando al recién investido presidente, Abelardo de la Espriella, a decretar de inmediato el estado de "desastre nacional".

Personas frente a una casa dañada tras el terremoto Carlos Ortega/EFE
Vehículos afectados tras el terremoto Carlos Ortega/EFE
Integrantes de la Policía de Búsqueda y Rescate y personas realizan labores de búsqueda Carlos Ortega/EFE
Integrantes de la Policía de Búsqueda y Rescate realizan labores de búsqueda Carlos Ortega/EFE
Personas acampan frente a una casa afectada tras el terremoto Carlos Ortega/EFE
Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario afectada tras el terremoto, en Manizales, Colombia John Jairo Bonilla/EFE
Personas trabajan en labores de rescate Ernesto Guzmán Jr./EFE
Personas trabajan en labores de rescate Ernesto Guzmán Jr. /EFE
Personas trabajan en labores de rescate Ernesto Guzmán Jr./EFE
Personas trabajan en labores de rescate Ernesto Guzmán Jr./EFE
Personas trabajan en labores de rescate Ernesto Guzmán Jr./EFE
Una persona observa una vivienda afectada en Pereira, Colombia tras el terremoto Leonardo Castañeda/EFE
Personas trabajan en labores de rescate Ernesto Guzmán Jr./EFE
Personas trabajan en labores de rescate Ernesto Guzmán Jr./EFE

Las cifras de las autoridades locales evidencian la magnitud de la catástrofe en las principales áreas afectadas. Pereira es la ciudad más golpeada, registrando un dramático balance de 60 fallecidos. Por su parte, la ciudad de Cali sufre una situación de extrema gravedad con 35 muertos confirmados por el Gobierno central y cerca de 700 heridos, mientras que los hospitales locales se encuentran al límite de su capacidad debido al derrumbe parcial de centros asistenciales como el Hospital Universitario del Valle. El resto de víctimas mortales se distribuye en el Chocó con 13 fallecidos, Manizales con dos y Antioquia con uno.

La prioridad absoluta para las brigadas de emergencia se concentra ahora en la desesperada búsqueda de supervivientes, especialmente en Cali, donde se reportan al menos 188 personas desaparecidas bajo toneladas de escombros de viviendas y edificios colapsados. Con el fin de agilizar los trabajos de remoción de tierra y escombros, así como para garantizar la seguridad ciudadana y evitar saqueos, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, ha implementado un estricto toque de queda nocturno apoyado por la militarización de la ciudad.

Los estragos estructurales han paralizado de forma casi total el transporte en la región con el cierre de seis aeropuertos clave, entre ellos el Aeropuerto Internacional Matecaña de Pereira, que sufrió daños severos en su cubierta. Ante esta severa crisis humanitaria, la comunidad internacional ha reaccionado con rapidez: Estados Unidos ha comprometido una ayuda de 15,5 millones de dólares para refugios y alimentos, mientras que organismos como el Banco Mundial, el BID y la CAF coordinan asistencia técnica y donaciones para iniciar la reconstrucción de las zonas devastadas.