Los expertos del Instituto Andaluz de Geofísica no podrán determinar hasta el final de la serie sísmica si los últimos terremotos registrados en Granada corresponden a réplicas del seísmo principal del fin de semana o si se deben a la reactivación de una falla adyacente. La responsable de prevención y riesgo sísmico del organismo, Mercedes Feriche, ha explicado a EFE que la comunidad científica necesitará semanas o meses para analizar la totalidad de los eventos registrados y dilucidar con precisión el comportamiento de las fracturas subterráneas conforme a los protocolos establecidos.
Pese a la reactivación de los temblores en la capital y el área metropolitana, Feriche ha lanzado un mensaje de tranquilidad al señalar que la comunidad científica no está alarmada. Los episodios actuales –el terremoto de la mañana de este martes o el del pasado sábado– entran dentro de lo esperado para la zona y la previsión es que la serie vaya decayendo de forma progresiva. Tampoco existe tecnología capaz de prever el comportamiento exacto del terreno en tiempo real, ya que los especialistas no disponen de herramientas para observar el interior de la Tierra de forma directa.
Los edificios están respondiendo "de manera adecuada"
Respecto a los daños materiales derivados de los temblores, la especialista ha aclarado que los desprendimientos detectados corresponden a elementos arquitectónicos que no quedaron bien fijados tras las sacudidas previas. En este sentido, ha destacado que los edificios de la zona están respondiendo de manera adecuada ante la liberación de energía, deformándose según lo previsto estructuralmente para disipar la fuerza del suelo.
Finalmente, Feriche ha recordado que la comarca de la Vega de Granada se sitúa en una zona de riesgo sísmico permanente que no debe ser ignorada, por lo que insta a mantener la prevención tanto en la edificación como en la disposición de los elementos dentro de las viviendas. Un equipo interdisciplinar liderado por la Universidad de Granada (UGR) demostró que el enjambre sísmico que afectó a la Vega en 2021 no fue de mayor magnitud porque los terremotos estuvieron "confinados" por fallas cercanas, que impidieron que la sismicidad de la serie se propagara a otras zonas y limitó a 4,5 las magnitudes máximas.
La conclusión se basó en un trabajo científico realizado meses después de la finalización del enjambre, ha recordado Feriche, que ha incidido en que los expertos no pueden tener una "bola de cristal" o "visión de rayos X" para saber qué está ocurriendo en el interior de la Tierra.
Te puede interesar