La Administración estadounidense de Donald Trump ha formalizado un nuevo paquete de sanciones financieras contra Fidel Ernesto Castro Calis, nieto de Raúl Castro, y contra la entidad estatal Banco Exterior de Cuba.

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El secretario de Estado, Marco Rubio, fundamentó la medida bajo el argumento de avanzar hacia la libertad de la isla caribeña mediante una presión diplomática e institucional constante.

El sancionado, tal y como afirma EFE, forma parte directa de la cúpula familiar al ser hijo de Alejandro Castro Espín, actual responsable de los servicios de Inteligencia cubanos y también penalizado anteriormente por Washington.

Las restricciones del Departamento del Tesoro alcanzan igualmente a la banca especializada en comercio exterior y a múltiples firmas del sector energético vinculadas a la gestión estatal.

Esta acción amplía la lista de dirigentes castigados en los últimos meses, entre los que figuran el presidente Miguel Díaz-Canel y otros miembros de la saga Castro.

Las medidas conllevan el bloqueo inmediato de todos los activos bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición absoluta de operar con las entidades o personas señaladas.

La iniciativa profundiza la estrategia de asfixia económica impulsada por la Casa Blanca para tratar de forzar transformaciones políticas en el país caribeño.

El contexto bilateral se mantiene bajo máxima tensión tras el bloqueo petrolero derivado del arresto de Nicolás Maduro y las alusiones a una hipotética toma de control de la isla.

Desde La Habana rechazan rotundamente cualquier injerencia externa, argumentando que el futuro del país le corresponde únicamente a su ciudadanía y alertando de una posible intervención militar.