La entrada masiva en Ceuta no terminó cuando los miles de migrantes alcanzaron territorio español. El informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional identifica una segunda fase de la movilización: mensajes difundidos entre quienes ya habían conseguido entrar en la ciudad con instrucciones sobre cómo evitar su expulsión y permanecer en Ceuta. Uno de ellos era especialmente explícito: “En cuanto pises Ceuta di que no puedes volver a Marruecos por problemas políticos”.
La frase aparece recogida por los investigadores dentro del apartado dedicado a los mensajes que circularon después del inicio de la entrada masiva. El documento precisa que eran comunicaciones difundidas por personas que ya habían accedido a Ceuta y que tenían como objetivo ofrecer consejos para evitar la expulsión y permanecer en la ciudad.
No se trata, por tanto, de una instrucción que el informe atribuya literalmente a un agente marroquí concreto, ya que por ahora se desconoce cuántos agentes entraron de paisano, aunque sí se sabe que los migrantes que cruzaron recibieron órdenes de los gendarmes. La relevancia del mensaje está en que aparece integrado en la dinámica posterior a la entrada: primero se difundieron llamamientos para acudir a la frontera y aprovechar la apertura de los accesos y, una vez dentro, comenzaron a circular indicaciones para dificultar el retorno.
Entre esas comunicaciones aparecen otras recomendaciones en la misma línea. “Hay que entrar en Ceuta y esconderse dentro hasta que se calmen los españoles”, recoge el informe. También se difundieron mensajes como “Alerta: España y Marruecos pactan la devolución de todos” o “El que sabe lo que es esto no se deja devolver, se esconde en una alcantarilla o donde sea”.
De cómo entrar a cómo quedarse
La Policía distingue así varias fases dentro de la movilización. Antes y durante la entrada, las comunicaciones servían para concentrar a los participantes y dirigirlos hacia los puntos de acceso. Después, el contenido de los mensajes cambia y pasa a centrarse en cómo mantenerse en territorio español y evitar ser devuelto.
El CENIF señala que esta difusión posterior se produjo a partir del día 30 y que los mensajes se intercalaban con las comunicaciones sobre la situación en la frontera. La campaña, según los investigadores, no se limitó a convocar a personas en Marruecos, sino que continuó una vez que parte de ellas había conseguido llegar a Ceuta.
Ese cambio de contenido es uno de los elementos que permite al informe reconstruir una secuencia: movilización, concentración, entrada y, finalmente, permanencia en la ciudad. Los investigadores sostienen que la campaña de mensajes no se desarrolló de manera espontánea y desestructurada, sino siguiendo un patrón previamente establecido para maximizar su difusión entre la población a la que iba dirigida. El informe sitúa además el principal foco de esa movilización en la población joven marroquí de las zonas próximas a Castillejos, Fnideq, Tánger, Tetuán y otras provincias del norte del país.
Los agentes marroquíes
La actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes aparece en otra parte del informe y es uno de los elementos que posteriormente recoge la jueza que investiga los hechos.
El CENIF explica que, a partir del material obtenido de fuentes abiertas —vídeos, fotografías y otras imágenes—, identificó dos tipos de actores activos sobre el terreno. Por un lado, miembros uniformados de las Fuerzas de Seguridad de Marruecos. Por otro, personas no uniformadas a las que los investigadores califican como “agentes dinamizadores sobre el terreno”.
Respecto a los primeros, el informe señala que en la principal ruta hacia el Espigón de El Tarajal se difundieron imágenes en las que aparecen agentes uniformados dando indicaciones a personas que cruzaban irregularmente la frontera. Según la Policía, esas indicaciones servían para superar obstáculos y organizar el acceso hacia la zona del espigón.
El documento sostiene además que el flujo hacia Ceuta estuvo acompañado de un componente de “coordinación y monitorización sobre el terreno”. Para los investigadores, dirigir un volumen de decenas de miles de personas hacia un punto concreto de acceso requería una determinada capacidad de canalización. La entrada de entre 75.000 y 85.000 personas, estima el informe, evolucionó sin que se produjeran los bloqueos y problemas de movilidad que cabría esperar de una concentración completamente espontánea.
Es precisamente este elemento el que conecta la nueva revelación sobre los mensajes posteriores con lo ya descrito por la investigación sobre el momento del cruce. No son exactamente las mismas instrucciones ni proceden necesariamente de los mismos actores, pero forman parte de una misma secuencia analizada por el CENIF.
La jueza hace suyo el “guiado activo”
La resolución judicial dictada este lunes por la instructora va un paso más allá en la valoración de la actuación marroquí. La jueza considera que se ha evidenciado una “clara e indudable gestión favorecedora del proceso” desde territorio del Reino de Marruecos.
La magistrada destaca que las imágenes incorporadas al informe permiten observar el comportamiento de los miembros uniformados de las Fuerzas de Seguridad marroquíes durante los días 30 y 31 de julio. Según el auto, no se registró una tentativa seria de reducir, dispersar o alejar a la multitud del perímetro fronterizo.
Pero la jueza subraya especialmente otro aspecto: comparte la calificación realizada por el CENIF como “guiado activo”. Según el auto, los agentes realizaban indicaciones a las personas que cruzaban ilegalmente la frontera para dirigirlas, ayudarles a superar los obstáculos existentes y organizar el acceso hacia la zona de la playa de Fnideq y sus aguas.
La investigación judicial incorpora así un elemento nuevo al relato de la crisis: junto a la movilización previa y al posterior cruce masivo, existió también una circulación de instrucciones destinadas a quienes ya habían llegado a Ceuta para tratar de permanecer en la ciudad.
El mensaje sobre los “problemas políticos” cobra relevancia precisamente en este punto. No prueba por sí solo quién lo originó ni permite atribuirlo directamente a las fuerzas de seguridad marroquíes. Sí demuestra, según el documento policial, que después de la entrada comenzaron a circular entre los recién llegados instrucciones expresas para evitar la expulsión y dificultar el retorno a Marruecos, por lo que había una organización previa.
Te puede interesar