La historia de Nadhira Mohamed es la de cientos de saharauis. Tras una infancia en los campamentos de refugiados en el desierto argelino, ella y su familia se trasladaron a Canarias. Como hija de uno de los fundadores del Frente Polisario, lleva el espíritu de resistencia en la sangre. Sin embargo, se considera afortunada si se compara con sus miles de compatriotas que "sobreviven" en el Sáhara Occidental. "No es nada fácil defender la identidad saharaui desde los territorios ocupados", asegura.

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"Están rodeados de militares y de colonos todo el día, entonces hay ciertos temas, como la libertad del pueblo saharaui o la militancia, que nunca se tocan", explica en una entrevista con El Independiente. Una realidad que queda retratada en Sombra Nómada, película que llega este viernes a las salas de cine y protagoniza. Se trata de un proyecto "valiente", en palabras de la actriz, pero también incómodo. "Si dependiese de los gobiernos, ni siquiera estaríamos en salas de cine con tal de complacer a Marruecos", asegura.

La cinta sigue la historia de Mariam, una joven saharaui que se ve arrastrada de vuelta a El Aaiún, en el Sáhara ocupado, tras ser deportada desde España. Una vez allí, tendrá que aprender a hacerse a una realidad que no es la suya. "Me siento muy identificada con su recorrido", admite la actriz que la encarna en la gran pantalla, que reconoce en la "lucha personal" de Mariam y el "no reconocerse" su propia experiencia.

Aprender a coexistir con la ocupación

Aunque Nadhira ha encontrado puntos en común en sus historias, también ve diferencias entre Mariam y ella: "Tiene la capacidad de ser asertiva o no decir lo que siente para no violentar a su alrededor, lo dice con silencios y ciertas miradas; yo nunca he sabido hacerlo". Sin embargo, la mayor brecha se debe al entorno.

La actriz se crio en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf donde, pese a todas las dificultades, sus habitantes encuentran una "libertad" para hablar de los problemas políticos que les atraviesan. No conocen "los dolores emocionales" que conlleva convivir diariamente con la policía marroquí, admite.

La monarquía alauí tiene muchísimo más poder que cualquier saharaui en la calle

A pesar de esta situación, Nadhira subraya el valor de aquellos que resisten a la ocupación de Marruecos. "Hay mujeres que salen diariamente a la calle sabiendo que se tienen que enfrentar a la persecución y a las violaciones constantes de derechos humanos", asegura con admiración. El suyo es un pueblo "resistente y resiliente", señala con orgullo.

Este es el telón de fondo que atraviesa el camino que emprende Mariam para encontrar su lugar en medio de toda esa violencia. Y, como parte del recorrido, deberá aprender a convivir con la ocupación marroquí pese a sus férreas convicciones. Un proceso por el que pasan muchos saharauis, confirma la actriz: "Quien da trabajo, quien da dinero, es todo Marruecos. Por muy militante que seas y por muy claras que tengas las bases de tu lucha, pesa el hambre... Y no quieres que tu familia pase hambre, quieres mantener a tus hijos y criarlos", detalla.

"La monarquía alauí tiene muchísimo más poder que cualquier saharaui en la calle", resume. Esta constatación hace que Miriam, al igual que otros muchos activistas en los territorios ocupados, tenga miedo. Como recuerda Nadhira, muchos "se han dejado la vida" por un ideal político y ahora se enfrentan a condenas a cadena de muerte o perpetuas. Otros tantos han desaparecido.

El 'shock' de volver a un lugar que no reconoces

Sin embargo, en la película, la principal violación de los derechos de Mariam no viene por parte de Marruecos, sino del Estado español, que la deporta a ese territorio sabiendo que es saharaui. Una experiencia que se vive como un "fracaso", siendo inmigrante: "Toda una familia ha pensado en ti, ha invertido en ese proyecto, y de repente vuelves de mala manera".

En este sentido, la actriz critica los discursos que "hablan a la ligera" de devolver a los inmigrantes a su país. "No dejamos de ser humanos, y la tranquilidad y la estabilidad de un país no es para siempre; solo hay que ponerse en la piel de los demás y saber que esto te puede pasar a ti en cualquier momento de tu vida", denuncia.

Me siento muy orgullosa de saber funcionar en esas dos identidades que para mí no son conflictivas

Una vez en el Sáhara Occidental, en un limbo entre su identidad saharaui y sus años en España, Mariam no logra encontrar su lugar. La actriz que la encarna cree que esta sensación de desarraigo se multiplica por su condición de mujer. "Cuando ves otras formas de vivir, de querer y de relacionarte, es legítimo que decidas romper con esa parte cultural e independizarte", explica. Aun así, deja claro que es "legítimo" que otras mujeres saharauis opten por aceptar ese entorno.

Como saharaui echo de menos este tipo de temas en el cine

"Es una lucha que a las que nos hemos criado en España nos atraviesa de manera directa", profundiza. En su caso, a pesar de sentirse muy orgullosa de sus orígenes, también está satisfecha con todo lo que ha construido aquí, manifiesta, por lo que quiere vivir su vida sin ser señalada ni juzgada. "Me siento muy orgullosa de saber funcionar en esas dos identidades que para mí no son conflictivas", sentencia.

Aun así, está convencida de que Sombra Nómada levantará algunas ampollas entre los sectores más conservadores de la sociedad saharaui. Por eso aceptó participar en el proyecto: "Como saharaui echo de menos este tipo de temas en el cine y me pareció muy valiente por parte de Eimi Imanishi –su directora– y de la productora".

Un proyecto valiente

Para llevar a cabo esta producción, el equipo tuvo que enfrentarse al reto de no poder filmar en las localizaciones reales de la historia. "No nos hubiesen dejado rodar ni un solo plano", explica Nadhira. La solución fue trasladar todo el trabajo a Argelia, donde la producción coordinó las grabaciones en distintos emplazamientos para recrear tanto El Aaiún como los puestos fronterizos marroquíes.

La causa sigue y seguimos porque hay gente que está dispuesta a ponernos en el mapa y a no apagar ese foco sobre nosotros

En este sentido, el papel de Eimi Imanishi fue fundamental. La directora, casada durante una década con un joven saharaui, y ha viajado de manera habitual entre España y los territorios ocupados. Esto le permitió conocer de primera mano la situación en el Sáhara Occidental. "Para ella era fundamental contar esa parte también de ese vínculo que han tenido los saharauis que han vivido en los territorios ocupados y su vínculo con el mar, y también esa representación de la libertad", detalla Nadhira.

En última instancia, la actriz valora el papel de la audiencia y la sociedad civil española en la difusión de este tipo de proyectos. "Yo agradezco muchísimo que el pueblo español siga sosteniéndonos de la mano y a nuestro lado, porque sé que si dependiese de los gobiernos ni siquiera estaríamos en salas de cine con tal de complacer a Marruecos", reflexiona. Por ello, muestra su gratitud hacia el público: "La causa sigue y seguimos porque hay gente que está dispuesta a ponernos en el mapa y a no apagar ese foco sobre nosotros".