El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha celebrado la decisión del Tribunal Constitucional de ordenar al Tribunal Supremo aplicar la amnistía a la malversación del 'procés', una resolución que da vía libre a su regreso a España, aunque ha evitado desvelar cuándo se producirá.

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En una brevísima comparecencia en Waterloo (Bélgica), y en catalán, Puigdemont ha cargado contra los poderes públicos que, a su juicio, han impedido y retrasado la aplicación de la ley de amnistía. "Supone la derrota de los diversos poderes públicos españoles que han impedido y retrasado la aplicación de la ley de amnistía", ha afirmado.

"Hasta aquí ha llegado la orden dada por el señor Aznar" de "el que pueda hacer, que haga", ha añadido el expresidente catalán, que ha lamentado los "nueve años de utilización impropia de los poderes judiciales para interferir en un conflicto que pertenece a la política".

Puigdemont ha asegurado que tanto él como los exconsellers Toni Comín y Lluís Puig no marcharon a Bélgica para defender los intereses de partidos políticos, sino para defender las instituciones y los derechos del pueblo catalán. "Y volveremos de la misma manera", ha afirmado, aunque sin concretar cuándo.

El líder de Junts también ha advertido de que la amnistía "no es en sí misma la solución" al conflicto entre Cataluña y España. "La amnistía forma parte de fórmula para la solución del conflicto histórico que existe entre Cataluña y España, pero la amnistía no es en sí misma su solución", ha señalado.

Puigdemont ha insistido además en que los nueve años fuera de España han tenido consecuencias personales, familiares, sociales y políticas. "Negar esta evidencia y pretender que vivimos en normalidad, en reencuentro y concordia, es mentir", ha afirmado.

El expresidente catalán ha defendido que durante estos años su posición se ha basado, entre otros principios, en "la defensa de las instituciones y la legitimidad de sus decisiones" y en "el carácter irrenunciable del derecho a la autodeterminación".

Asimismo, ha explicado que decidieron marcharse para hacer política y que no han dejado de hacerlo hasta asegurar que su vuelta "tenga también un sentido político".