Es una de las mayores redes criminales de Latinoamérica. La organización venezolana el Tren de Aragua ha tejido un vasto imperio a lo largo del subcontinente americano. Desde su nacimiento en la cárcel de Tocorón, en el norte de Venezuela, han llegado hasta Estados Unidos o Chile. Pero ahora mira también hacia Europa, donde la puerta de entrada más lógica es España. La Policía ya ha neutralizado algunas células dispersas, pero los expertos en el grupo criminal advierten: sus miembros no se detendrán ahí.

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Un buen conocedor de las formas de proceder de este grupo es Rolnar Sanabria, exfiscal contra la Delincuencia Organizada en la frontera entre Colombia y Venezuela. Durante años, se dedicó a investigar y perseguir penalmente a algunos de sus miembros. Sin embargo, algunas de sus pesquisas se metieron en temas incómodos para el Gobierno como la corrupción y las vulneraciones de derechos humanos. Finalmente, abandonando su país para instalarse en EEUU, donde reside desde 2017.

Pero su salida de Venezuela no ha frenado su actividad. Ha colaborado en la elaboración de informes para Naciones Unidas y, desde hace algún tiempo, es presidente del Latino Institute of Security Efficiency, una firma de consultoría en inteligencia criminal y seguridad. Como experto en el Tren de Aragua, advierte que los patrones que observó en EEUU hace unos años se están comenzando a repetir en nuestro país.

España como destino

A diferencia de EEUU, donde miembros del grupo han cometido crímenes de gran impacto social, en España la implantación del Tren de Aragua se encuentra en una fase inicial. Hasta el momento, la actividad detectada se ha limitado a delitos como hurtos, robos en mansiones lujosas y sustracción de vehículos. Sin embargo, Sanabria advierte que nuestro país reúne las condiciones ideales para convertirse en el "destino predilecto" de estos criminales.

El Tren de Aragua no opera de forma aislada; su estrategia consiste en seguir al exilio venezolano para captar y explotar a las personas más vulnerables. Y cientos de miles de migrantes venezolanos viven en nuestro país, que es el principal destino europeo para estas personas. Además, el exfiscal señala que el fenómeno es más complejo de lo que parece, porque otros delincuentes que no pertenecen a la organización dicen formar parte de ella "solamente para intimidar", también en España.

Sanabria explica que la facilidad de entrada –los ciudadanos venezolanos no necesitan visado para ingresar a España, únicamente su pasaporte– y la existencia de una numerosa diáspora facilitan que los delincuentes se camuflen entre la población civil. Además, cree que las autoridades españolas se enfrentan a un reto complicado a la hora de verificar sus antecedentes penales.

Según detalla, el certificado de antecedentes venezolano solo refleja condenas firmes. Y, debido a "las inconsistencias de un sistema penal en crisis como el venezolano", hay investigaciones que nunca se cierran porque los sospechosos huyen del país, lo que les permite obtener un documento limpio. A esto se suma la corrupción interna en Venezuela, donde algunos delincuentes pagan para ser borrados del sistema y limpiar sus expedientes, según le han contado sus fuentes dentro del país.

Células autónomas y la diversificación del delito

En verano, EEUU acabó con el jefe de la banda, Héctor Rustherford Guerrero Flores, conocido como el "Niño Guerrero". Sin embargo, tras la muerte de su líder, la estructura del Tren de Aragua no se ha debilitado, ya que la organización funciona a través de células independientes. "Es un liderazgo dinámico que va evolucionando", sostiene Sanabria, autor del libro Tren de Aragua: Anatomía de un Imperio Criminal Transnacional.

Su portafolio de delitos es sumamente amplio. Va desde la ciberdelincuencia, las estafas y los fraudes bancarios, hasta los secuestros y homicidios. Cuando estas células se sienten presionadas por fuerzas policiales especializadas en países como EEUU, Chile o Colombia, buscan expandirse hacia territorios donde no existan unidades dedicadas exclusivamente a perseguirlas, como es el caso de España.

Además, el exfiscal venezolano sostiene que es difícil identificarlos porque, a diferencia de otras bandas como la Mara Salvatrucha, los miembros del Tren de Aragua no se caracterizan por llevar tatuajes distintivos. "Que el líder de una banda tenga muchos tatuajes realmente no marca una pauta para la identificación", enfatiza.

La realidad oculta de la trata de personas

Aunque la Policía ha detectado la presencia de la banda en delitos de robos con violencia y narcotráfico, ningún operativo ha desvelado hasta la fecha que los detenidos en España estuviesen relacionado con el tráfico de personas. Sin embargo, Sanabria asegura haber recabado testimonios que apuntan a este escenario. Según detalla, ha podido hablar que personas a las que el Tren de Aragua ha intentado captar en Latinoamérica para trasladar hasta España.

El modus operandi comienza en barrios humildes, donde captan a mujeres vulnerables ofreciéndoles el pago del billete de avión. Allí se les realizan exámenes médicos y se las "clasifica" según sus características físicas. Una vez trasladadas a España, son obligadas a ejercer la prostitución bajo un esquema de explotación extrema.

La organización les impone una deuda de miles de euros y las víctimas son obligadas a realizar múltiples servicios diarios. La mitad de sus ingresos van para la banda criminal. Su silencio se garantiza mediante el terror: "Las amenazan diciéndoles que si denuncian el Tren de Aragua les va hacer daño a sus familias en Venezuela", asegura Sanabria.

Además, estas mujeres son retenidas en pisos o trasladadas constantemente entre España y otros destinos europeos. Y es que nuestro país es uno de los principales lugares de tránsito de las víctimas de trata en Europa.

Para evitar que la situación en nuestras frontera alcance niveles críticos, el exfiscal enfatiza la urgencia de pasar de una política reactiva a una preventiva. Para ello, ve pertinente crear una fuerza policial especializada, que colabore con expertos y funcionarios extranjeros que tienen décadas de experiencia combatiendo el crimen organizado venezolano. Esto permitiría la desactivación de estas redes antes de que consigan implantarse en el territorio.