El trasiego de material bélico por el sur de la península ya no es una anécdota y se traduce en cuatro armas de guerra intervenidas en pocos meses en la provincia de Sevilla; en la última de ellas es donde la Policía Nacional ha desarticulado una red clandestina dedicada a proveer material militar a organizaciones vinculadas al tráfico de drogas según ha podido saber El Independiente a través de fuentes policiales.

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La intervención se ha cerrado con tres detenidos y la incautación de dos armas de enorme capacidad ofensiva utilizadas en la práctica militar: un fusil de asalto AK-47 de calibre 7,62 mm y un lanzacohetes anticarro M80 de calibre 64 mm, ambos en plenas condiciones de funcionamiento.

La investigación y el mercado negro local

Las pesquisas policiales arrancaron el pasado mes de junio al recibir las primeras informaciones sobre la comercialización de armamento de guerra en la provincia hispalense. El foco de los investigadores se centró rápidamente en el municipio de Dos Hermanas, base de operaciones de los principales sospechosos. La red desmantelada no operaba como importadora directa, sino que ejercía un papel de intermediario entre los vendedores internacionales y los compradores finales.

Dentro de esta estructura, uno de los arrestados actuaba como facilitador, abriendo los canales de comunicación necesarios para mover el material en el mercado negro. un circuito clandestino que salía de Sevilla y cuyo negocio adquirió un valor que rondaba los 6.000 por arma.

Persecución a gran velocidad y registros domiciliarios

La operación se precipitó cuando el dispositivo de vigilancia detectó que los sospechosos iniciaban a desplazarse en vehículo y ante el riesgo de que se culminase con la venta de armas, la Policía optó por intervenir. Al verse acorralados, los ocupantes comenzaron una huida temeraria y arrojaron una bolsa con una de las armas a la calzada.

Una vez interceptado el coche, los agentes recuperaron el arma y confirmaron que se trataba de un fusil de asalto y un lanzacohetes militar. Para poder explotar la operación se llevaron a cabo cuatro registros domiciliarios –tres en Dos Hermanas y uno en Sevilla capital–, pasando los tres arrestados, dos de ellos en el momento de la persecución del vehículo y el otro poco después en un lugar en el que no habría trascendido, a disposición de Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Guardia de Dos Hermanas, antes Juzgados de Instrucción.

El análisis técnico del material intervenido ha permitido concluir que, a diferencia de las armas cortas o modificadas habitualmente incautadas, el lanzacohetes M80 es un dispositivo diseñado de forma exclusiva para la guerra y la destrucción de blindados. En este sentido, las pesquisas confirmaron que el arma estaba plenamente operativa, algo que habla de las nuevas dinámicas de agresión en las bandas del narcotráfico que operan en Andalucía.

Precedentes y red de distribución clandestina

El episodio de Dos Hermanas se enmarca en un goteo de incautaciones de material de guerra que empezó hace solo unas semanas cuando un vecino del barrio del Tiro de Línea descubrió en la acera una bolsa de basura que contenía un fusil Kalashnikov y un lanzagranadas abandonados.

A esto se suman otras operaciones recientes en el país, como la persecución en la autovía entre Alicante y Elche, donde los sospechosos estrellaron un vehículo que ocultaba ocho fusiles AK-47. Los laboratorios policiales intentan ahora reconstruir esta red mediante el análisis de huellas y números de serie.

De Marsella y Ucrania a la redistribución peninsular

Representantes sindicales como Albert Palacio, portavoz de USPAC, señalan que el principal eje de entrada parte de Marsella (Francia) y cruza la frontera hacia Cataluña. Barcelona ejerce como vínculo clave donde las redes asientan contactos con intermediarios internacionales para distribuir las armas hacia el sur. Las hipótesis policiales señalan también a la guerra de Ucrania y a los conflictos del Este de Europa como promotores de la circulación de armas automáticas.

Todo esto implica, no solo un dato concluyente, sino que en controles rutinarios, los agentes podrían enfrentarse a bandas con potencia de fuego militar. Entre tanto, las citadas fuentes policiales llevan un tiempo advirtiendo de la vulnerabilidad actual: los chalecos antibalas reglamentarios no están diseñados para detener el impacto de la munición pesada de las armas de guerra.

Mientras el goteo de armas de guerra continúa de punta a punta de la península, el Juzgado de Dos Hermanas rastrea la procedencia exacta de las armas incautadas, la presencia de lanzacohetes operativos evidencia una peligrosa escalada táctica en el crimen organizado del sur peninsular.