El eurodiputado y líder de Se Acabó la Fiesta (SALF), Alvise Pérez, concurre por primera vez a unas elecciones generales. El consultor, activista digital y agitador ultra logró un hito en las pasadas elecciones europeas de 2024: 800.763 votos. Todo, sin estructura y partiendo de una agrupación de electores que recogió el descontento de votantes de Vox, en menor grado del PP y notablemente de abstencionistas, perfiles conservadores antisistema y descontentos con la política en general. En las semanas previas a esa irrupción política, las principales demoscópicas le otorgaban entre 1 o 2 de los 3 eurodiputados que acabó obteniendo. A día de hoy, y desde hace meses, no se detecta representación nacional para Alvise y los suyos en el Congreso. Todo, cuando PP y Vox, especialmente por el crecimiento de los de Santiago Abascal suman ya más del 50% de los votos.
Alvise se movería en torno al 1,6 y el 2,6% de voto global en todo el país respecto al 4,5% de europeas. La dificultad se da principalmente por el sistema electoral y las circunscripciones. Mientras que aquí se tiene en cuenta el reparto provincial, en las europeas la circunscripción es única y el voto proporcional. Necesitan al menos un 3% para pujar por escaños y tener opciones para llegar al Congreso, pero no general, sino en una provincia determinada. Pese a ello, superó el proceso de avales en todas las circunscripciones en las que se presentan, salvo en Bizkaia, Cantabria, Ciudad Real, Guipuzkoa, Girona y Lleida.
¿Se Acabó la Fiesta? Hasta llegar aquí se han sucedido una serie de escándalos y citas electorales que alejan a Alvise de un escaño crucial en la Carrera de San Jerónimo. Los más recientes son la incapacidad de prosperar en los feudos elegidos en el ciclo de elecciones autonómicas para concurrir y probar suerte. SALF no consiguió representación ni en Aragón, ni en Castilla y León ni en Andalucía –su tierra-, tras descartar concurrir a finales del año pasado en Extremadura. Ello, deja tocado una de las principales justificaciones que él y su partido hacen: el votante de SALF es 'oculto', no lo detectan los sondeos.
En el terreno andaluz, 105.761 personas apoyaron a sus candidatos. Son el 2,5%. En las europeas, en el mismo escenario, el apoyo alcanzó los 180.816 votos y el 6,2%. ¿Las claves que lo justifican? Una mayor participación en las autonómicas y un mayor apoyo a Vox tras un voto experimental con la propuesta de las 'ardillas' para las europeas. Si se contempla Castilla y León, de los 42.791 y el 4%, la candidatura de SALF pasó a 17.351 y el 1,4%. Y en Aragón, el contraste fue de 26.512 y el 5% en 2024 a 17.983 y el 2,7%. Con ello, SALF se ha dejado entre las convocatorias del 46% a al 65% de su apoyo electoral.
Las perspectivas han hecho al candidato focalizar esfuerzos. Pese a eser el rostro reconocible de un movimiento sin prácticamente asentamiento, Alvise aglutina a su actual ejecutiva por Madrid, algo que combina para el 29-N con la incorporación de excargos de Ciudadanos –partido por el que pasó en asesoramiento a Toni Cantó en la Generalitat Valenciana– y rebotados de Vox a nivel general y manteniendo a los cabezas de lista en las autonómicas por Zaragoza y en casi todas las provincias andaluzas. En Madrid a Alvise le siguen de 'dos' la vocal en su dirección y ex cuatro de la lista de europeas, Rocío García; Luis de las Heras, abogado, secretario general de SALF y excuñado del candidato, Juan Pablo Urruticoechea, vocal y empresario, y Adrián Yacar, vocal y policía nacional y una de las figuras de confianza de Alvise.
Mayoritariamente, las candidaturas se nutren de perfiles anónimos, completamente desconocidos para el electorado, lo que añade opacidad al proyecto o al proceso de selección de los candidatos, que ya fue polémico para las europeas después de comprobarse que no hubo un proceso de selección de figuras de la sociedad civil en base a los CV y los perfles profesionales, sino que mayoritariamente se dio lugar a amigos, conocidos y figuras vinculadas entre sí como publicó El Independiente.
Una imagen golpeada escándalo tras escándalo
En las europeas el electorado tiene a experimentar, a probar con candidaturas alternativas en algunos casos por el sentimiento de distancia de las instituciones europeas. Ahora la proximidad y el deseo de tumbar a Pedro Sánchez puede priorizar el voto útil entre espacios, caso de a PP o a Vox, pese a que el principal atractivo de Alvise para su público es su discurso antipolítico, antiélites, extendiéndose más allá que contra la izquierda en sí misma, y la contundencia que le caracteriza en las redes sociales y a través de su canal de Telegram. No termina de visibilizar ese apoyo digital de unas 603.000 personas en una intención de voto en urnas. El apoyo es disperso en todo el país, concentrado supondría diversos escaños en Madrid.
Pero más allá de un voto útil, el principal impacto en las cuentas electorales de Alvise son los sucesivos escándalos a los que se ha enfrentado desde 2024 en adelante, especialmente los que le han ligado estrechamente a la lupa judicial.
Del choque en la UE al Tribunal Supremo
Temporalmente, el primer choque que agrietó a SALF fue el interno, con sus eurodiputados Nora Junco y Diego Solier, quienes acabaron integrados en la familia europea de Meloni, ECR, como no adscritos. Denunciaron los métodos de Alvise y que hablase de regeneración mientras empleaba matonismo, chantaje o dinero negro. Acudieron al Tribunal Supremo denunciando acoso y hostigamiento personal y a través de las redes sociales, movilizando a ello a sus seguidores. Alvise lo niega todo. Sobre ese dinero negro, se enlazan otros escándalos.
Alvise abanderó desde el principio un discurso antiélites con una perspectiva sobre corrupción. A través de sus canales lo hacía constantemente, señalando o atribuyendo asuntos a distintas personalidades, aunque con métodos cuestionados, plagiados de medios de comunicación, otros sin contrastar apoyado en supuestas filtraciones de seguidores –sus 'ardillas'– o directamente esparciendo bulos para agitar más un debate público tensionado y desacreditar a los rivales. No obstante, las investigaciones oficiales por corrupción se tornaron hacia él.
A principios de 2025 trascendió, por ejemplo, que el empresario y criptobroker Álvaro Romillo habría entregado 100.000 euros en negro para la campaña de europeas a Alvise. El Supremo, desde entonces, investiga si ese dinero sirvió para financiar la actividad y la campaña electoral de SALF para las europeas. Directamente, Alvise reconoció haberlo recibido, aunque justificándose por no querer contribuir con impuestos a un sistema que tachó de "corrupto" y comparándolo con un autónomo que por un trabajo concreto elude hacer factura. Defiende su actuación, aunque a finales de 2025 las autoridades deducían que esa cantidad fue destinada a el gasto de SALF. Responde definiéndolo todo ante los suyos como una "persecución política".
Al margen de presunta corrupción –algo que en el momento de conocimiento del asunto ya generó disconformidad entre parte de los seguidores de Alvise en su Telegram–, Alvise tiene otras investigaciones judiciales ligadas a la difusión de mensajes contra personalidades del ámbito político y judicial, algo que puede no afectar a su interacción con el electorado como lo anterior. Son por ejemplo la causa contra la fiscal valenciana Susana Gisbert por el supuesto hostigamiento de Alvise con publicaciones en redes. Por lo civil Alvise acumula resoluciones desfavorables, como una condena de 10.000 euros por difundir imágenes del jefe superior de Policía de Canarias.
Alvise cuenta con inmunidad como eurodiputado, aunque el Parlamento Europeo la levantó en dos causas para que la justicia española pueda continuar avanzando en sus investigaciones. Tanto la de Gisbert como la de los 100.000 euros. Hay, con todo, otros suplicatorios del Supremo este 2026 para que lo haga también en relación a las denuncias de sus excompañeros, una querella por coacciones y amenazas del excalcalde de Algeciras José Ignacio Landaluce, o por llamar al desorden público ante las protestas de agricultores de febrero de 2024, con llamadas al bloqueo de carreteras o centros logísticos.
La incógnita: personalismo desgastado o movimiento inédito
El 29-N servirá para comprobar si Alvise conserva capacidad para convertir su comunidad digital en respaldo electoral y si los casos regionales comentados son un golpe puntual al ser comicios 'menores', de distinto rango. O si, por el contrario, su irrupción en 2024 respondió a una coyuntura difícil de reproducir y los escándalos le han pasado factura. Sin estructura territorial consolidada, con un espacio político cada vez más disputado por PP y Vox frente a Sánchez, y obligado a concurrir bajo unas reglas electorales menos favorables que las europeas, Alvise se juega su futuro político más allá de esta legislatura en el Parlamento Europeo, en las urnas.
El 12 de octubre de 2025 Alvise hizo una declaración de intenciones, intentando crecer entre Vox y la abstención, sin haberlo conseguido. Más de un año después de su éxito en europeas, eligió para ello y para iniciar la carrera a las generales el Palacio de Vistalegre, un recinto convertido en uno de los escenarios de referencia de Vox. Alvise disputaba simbólicamente a Abascal, partido al que estuvo indirectamente relaciona hasta 2021, por su proximidad a figuras como el gurú de Abascal, Kiko Méndez-Monasterio, o el periodista de EDATV, Javier Negre, con quienes colaboró.
Su oferta combinaba propuestas coincidentes con las de Vox, como las deportaciones masivas de inmigrantes irregulares y una drástica rebaja de impuestos, con un discurso contra el conjunto del sistema de partidos. También planteó un referéndum sobre la permanencia de España en la Unión Europea. Alvise buscaba así ensanchar su base más allá del votante de Vox, hacia la abstención y el electorado desencantado con las formaciones tradicionales. Pero la apuesta no se ha traducido, por ahora, en un respaldo electoral estable.
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