Empezamos a recoger. Desde que empezó la carrera espacial y desarrollamos nuestras telecomunicaciones hemos dejado el espacio al rededor de la Tierra lleno de basura. La Agencia Espacial Europea (ESA) va a liderar la primera misión de desorbitación de basura espacial de la historia. La ESA ha llegado a un acuerdo por 86 millones de euros con la empresa ClearSpace SA. En 2025 la nave ClearSpace1 usará un «remolque» creado por esta empresa suiza para empujar el resto de un cohete Vega, un adaptador de carga útil secundaria denominado Vespa, que quedó en órbita muerta, a una altitud aproximada de entre 801 y 664 km y lo empujará hasta que entre en nuestra atmósfera.

¿Por qué se gasta Europa 86 millones de euros en eliminar basura espacial? ¿Por qué es importante limpiar el espacio? «A día de hoy, hay 28000 objetos llamados basura espacial en órbita. Ese gran número nos demuestra que necesitamos un sistema para recoger y eliminar satélites difuntos de órbitas de ‘alta población’. La tecnología que necesitamos para hacer este tipo de reentradas están ligadas a lo que llamamos ‘in-orbit servicing’ (IOS), o ‘servicio en orbita’. La ESA prevé un mercado comercial para IOS, y quiere asegurar, de acuerdo con su mandato de dar soporte a la competitividad de la industria espacial europea, que la industria europea este preparada y, además, lidere mundialmente cuando este mercado emerja», explica a El Independiente Irene Huertas, ingeniera de sistemas de guiado, navegación y control de la ESA.

Los 28.000 objetos de escombros existentes se rastrean regularmente en órbita utilizando radares y otros métodos. «Cualquiera de estos podría dañar o destruir un satélite en funcionamiento si ocurriera una colisión», añade. Luc Piguet, fundador y CEO de ClearSpace, asegura que a velocidades orbitales «hasta un tornillo puede golpear con una fuerza explosiva que ni siquiera los diseñadores pueden considerar para proteger sus misiones; en su lugar, es necesario responder a esta amenaza mediante la retirada activa de los desechos espaciales”.

Basura espacial al rededor de la Tierra.

La limpieza una, tarea con futuro

Esta es la primera misión de esta naturaleza y un primer paso para un nueva tarea espacial que va a necesitar muchos recursos. «La eliminación de satélites grandes es el primer paso importante. La misión ClearSpace-1 eliminará una gran cantidad de escombros (112 kg), así que sí, es factible eliminar piezas grandes. Sin embargo, eliminar los escombros es solo el primer paso. Otro paso muy importante para reducir la cantidad de escombros en el espacio es, obviamente, dejar de producir escombros. Es por eso que ESA CleanSpace diseña tecnologías de mitigación de desechos espaciales para gestionar el final de la vida útil de las misiones espaciales. Estas tecnologías volarán a bordo de misiones futuras que, por lo tanto, producirán menos desechos o ningún tipo de desechos», asegura la ingeniera de la ESA.

Con una masa de 112 kg, Vespa, el objetivo de ClearSpace-1, tiene un tamaño similar al de un satélite pequeño. Además, su forma relativamente simple y su construcción robusta hacen que sea un primer candidato ideal, antes de pasar a capturas mayores y más difíciles en misiones posteriores, que con el tiempo también incluirán capturas multiobjeto.

Hoy en día tenemos aproximadamente 3.200 satélites en funcionamiento en el espacio y más de 3000 extintos

«Al eliminar los satélites al final de su vida útil, el riesgo de colisión entre satélites -como la colisión que tuvo lugar entre un satélite no operativo con un satélite operativo en el 2009- se reducirá significativamente. Esto tiene un impacto positivo en la órbita inmediata y también en las órbitas vecinas, ya que tampoco estarán bajo la amenaza de los escombros resultantes de colisiones de satélites» afirma la ingeniera.

En 2019, los satélites operados por la ESA tuvieron que realizar 21 maniobras de para evitar escombros y, en lo que va de 2020, el recuento es de 12 maniobras. «Hoy en día tenemos aproximadamente 3.200 satélites en funcionamiento en el espacio y más de 3000 extintos. Incluso si la humanidad detuviera todos los nuevos lanzamientos espaciales mañana mismo, las proyecciones muestran que la población general de basura orbital seguirá creciendo, ya que las colisiones entre elementos que ya están en órbita generarían nuevos desechos en un efecto de cascada», concluye la experta de la ESA.