La empresa de inteligencia artificial Anthropic ha demandado este lunes a la Administración de Donald Trump después de que el Pentágono la declarara “riesgo para la cadena de suministro”, una designación inédita aplicada a una compañía estadounidense y que bloquea sus contratos con el Departamento de Defensa.
La demanda, presentada ante un tribunal federal en California, sostiene que el Gobierno ha tomado represalias contra la empresa por negarse a permitir ciertos usos militares de su tecnología. En particular, Anthropic se opuso a que sus sistemas de inteligencia artificial se emplearan para vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses o para armas completamente autónomas.
La compañía, con sede en San Francisco y creadora del asistente de IA Claude, afirma que fue fundada con el objetivo de desarrollar sistemas que maximicen “los resultados positivos para la humanidad” y que sean “seguros y responsables”. En su escrito judicial sostiene que la decisión del Gobierno viola la Constitución al castigar a la empresa por expresar esa posición. “La Constitución no permite al Gobierno usar su poder para castigar a una empresa por su discurso”, señala.
Un veto inédito
El conflicto se remonta a las negociaciones entre Anthropic y el Departamento de Defensa sobre un contrato de unos 200 millones de dólares para proporcionar tecnología de inteligencia artificial a sistemas clasificados del Pentágono. Según la empresa, las conversaciones se rompieron después de que intentara introducir garantías sobre el uso de sus modelos. El Pentágono respondió que una empresa privada no podía establecer límites a la política del Gobierno estadounidense.
Poco después, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció que Anthropic sería designada como “supply chain risk”, una figura jurídica reservada habitualmente para compañías consideradas amenazas graves para la seguridad nacional, en muchos casos por vínculos con gobiernos extranjeros. Según la compañía, nunca antes se había aplicado a una empresa estadounidense.
La medida supone en la práctica la cancelación de contratos federales con Anthropic y ha puesto en riesgo acuerdos con clientes privados. La empresa asegura que la decisión ya está afectando a operaciones valoradas en “cientos de millones de dólares” a corto plazo y dañando su reputación.
En su demanda, la tecnológica sostiene además que la legislación utilizada por el Pentágono para aplicar esa designación tiene un alcance limitado y está concebida para proteger la cadena de suministro del Gobierno, no para sancionar a un proveedor. Por ello pide al tribunal que anule la orden presidencial por considerarla “arbitraria” y contraria al derecho constitucional.
El Gobierno sigue usando Anthropic
Mientras tanto, la tecnología de Anthropic sigue utilizándose dentro del Departamento de Defensa para analizar grandes volúmenes de datos de inteligencia y procesar información procedente de agencias estadounidenses, según personas familiarizadas con el asunto citadas por The New York Times.
En el comunicado difundido el pasado 5 de marzo, el consejero delegado de la empresa, Dario Amodei, defendió que la compañía comparte con el Departamento de Defensa el objetivo de reforzar la seguridad nacional estadounidense, pero reiteró sus límites respecto a dos usos concretos: las armas totalmente autónomas y la vigilancia masiva doméstica. Anthropic afirmó también que seguirá colaborando con el Pentágono durante la transición hacia otros sistemas de inteligencia artificial.
El enfrentamiento se produce en un momento de fuerte competencia entre empresas tecnológicas por los contratos militares relacionados con inteligencia artificial. En las últimas semanas, OpenAI y la empresa xAI de Elon Musk han firmado acuerdos con el Departamento de Defensa para suministrar tecnología en sistemas clasificados. OpenAI aceptó permitir el uso de sus sistemas para cualquier “propósito legal”, aunque aseguró haber introducido salvaguardas técnicas para evitar determinados usos sensibles.
Te puede interesar