El cohete SLS, o Sistema de Lanzamiento Espacial, despegó este jueves a las 00:35 hora peninsular desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, en el marco de la misión Artemis II, que llevará a cuatro astronautas a orbitar la Luna por primera vez en más de 50 años. Durante una misión que está previsto que dure diez días la nave Orión orbitará la Luna en una trayectoria de retorno libre, acercándose a varios miles de kilómetros de la superficie sin aterrizar, y luego regresando a la Tierra aprovechando la gravedad del sistema Tierra‑Luna.

Con Artemis II, Estados Unidos acelera una nueva carrera espacial por la Luna, esta vez para establecer asentamientos humanos y con China como nueva gran potencia espacial. Esta carrera no sólo tiene como destino de exploración científica, sino que tiene aspiración a control de territorio estratégico de futuro. El objetivo es avanzar hacia una presencia permanente, prevista tanto por China como por Estados Unidos en algún momento de la década de 2030.

En juego está el acceso a sus recursos y convertir el satélite en una plataforma clave para la expansión espacial y la defensa. Artemis II es clave para dar el siguiente salto, alunizar antes de que termine el mandato de Donald Trump.

Artemis II lleva los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen, en un vuelo de unos diez días alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra, y supondrá el primer vuelo tripulado del programa Artemis.

A bordo de la nave Orión, la tripulación viajará durante unos 1,1 millones de kilómetros. Vivirá y trabajará en el módulo presurizado de la cápsula, mientras que el módulo de servicio aportará recursos esenciales como agua potable, oxígeno y nitrógeno para la respiración.

La nave orbitará varias veces la Tierra antes de iniciar un trayecto de cuatro días hacia la Luna. Tras sobrevolarla, regresará a nuestro planeta. En esa fase, los astronautas también tomarán el control manual de la nave para ensayar operaciones de proximidad con Orión usando los motores del Módulo de Servicio Europeo, una capacidad clave para futuras misiones Artemis.

Cuando concluyan las comprobaciones, el segundo Módulo de Servicio Europeo dará el impulso final para insertar la nave en órbita lunar. Orión pasará a unos 7.500 kilómetros más allá de la Luna y emprenderá después un retorno seguro hacia la Tierra.

El cohete de lanzamiento de la misión Artemis II. | EFE

Verificación vital

Al ser la primera vez que astronautas volarán a bordo de Orión, Artemis II servirá para probar en el espacio muchos de los sistemas de soporte vital de la nave. La tripulación aportará además información valiosa para las próximas misiones lunares.

La cabina de Orión tiene un volumen habitable de 9,34 metros cúbicos, un espacio similar al de dos minivans. Tras el lanzamiento, los astronautas guardarán los reposapiés de los asientos de Wiseman y Glover, comandante y piloto, para ganar más espacio de movimiento durante el vuelo.

Orión ofrece casi un 60% más de espacio que los 5,95 metros cúbicos del módulo de mando del programa Apolo. Al regreso, la tripulación afrontará una reentrada de alta velocidad y temperatura antes de amerizar en el Pacífico, frente a San Diego, donde será recuperada por personal de la NASA y del Departamento de Defensa.