El próximo 12 de agosto de 2026, al atardecer, la península ibérica será testigo de un fenómeno excepcional; un eclipse total de sol, el primero visible en territorio español en más de un siglo. La franja de totalidad cruzará el país de oeste a este, atravesando ciudades como A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, Valencia o Palma.

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Sin embargo, más allá de la expectación científica y social, hay un factor clave que determinará si el espectáculo podrá disfrutarse en todo su esplendor; el estado del cielo. Como ocurre con cualquier fenómeno astronómico, la visibilidad depende en gran medida de las condiciones meteorológicas, y en particular de la presencia de nubes en el momento exacto del evento. En este contexto, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha publicado un análisis basado en datos históricos que permite aproximarse, con carácter estadístico, a las probabilidades de observar el eclipse en distintas zonas de España.

¿Se podrá ver el eclipse en España?

La respuesta corta es que dependerá del lugar y, en última instancia, del tiempo que haga ese día. Pero si se atiende a los datos de los últimos años, sí es posible identificar qué zonas tienen más probabilidades de disfrutar de cielos despejados.

El análisis de la Aemet, basado en reconstrucciones meteorológicas y observaciones por satélite entre 2010 y 2025, revela patrones bastante claros. En primer lugar, la franja cantábrica (que incluye el norte de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco) presenta las condiciones menos favorables. Estas regiones cuentan con una probabilidad de tener cielos poco nubosos o despejados en las horas del eclipse de entre el 30% y el 50%. Etso implica una alta frecuencia de nubosidad, coherente con el clima atlántico característico de la zona.

En el extremo opuesto, el sur peninsular destaca por registrar las mayores probabilidades de cielos despejados, con valores que en muchos casos superan el 70%. No obstante, hay un matiz importante. Gran parte de Andalucía y el sur de Extremadura quedarán fuera de la franja de totalidad. Allí el eclipse solo se verá de forma parcial.

Entre ambos extremos se sitúa el interior peninsular, donde las probabilidades son intermedias. Regiones como Castilla y León, Castilla-La Mancha o el valle del Ebro presentan frecuencias de entre el 50% y el 70% de cielos despejados. Se trata de zonas donde el verano suele ser estable, aunque no están exentas de nubes de evolución, especialmente durante la tarde, coincidiendo con el horario del eclipse.

Cómo se han obtenido los datos

El estudio de la Aemet se apoya en el conjunto de datos ERA5, desarrollado por el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo. Este sistema permite reconstruir las condiciones atmosféricas del pasado con modelos matemáticos avanzados.

A partir de esta base, los investigadores analizaron la nubosidad registrada entre los días 11 y 13 de agosto durante un periodo de 16 años (2010-2025), centrando la atención en la franja horaria de 17:00 a 20:00 UTC, que coincide con el momento en que tendrá lugar el eclipse.

Un estudio útil, pero con límites

Aemet insiste en que este tipo de análisis tiene un carácter puramente estadístico y no puede interpretarse como una previsión meteorológica. La atmósfera es un sistema dinámico y caótico, y las condiciones concretas del 12 de agosto solo podrán conocerse con cierta fiabilidad unos pocos días antes del evento.

No obstante, el estudio sí ofrece una orientación valiosa para quienes estén pensando en desplazarse para observar el eclipse. Elegir una zona con mayor probabilidad histórica de cielos despejados puede aumentar significativamente las opciones de éxito, aunque nunca garantizarlas.

Por ejemplo, alguien que planee seguir el eclipse desde el norte podría considerar alternativas en el interior cercano, donde las probabilidades mejoran sin salir de la franja de totalidad. Del mismo modo, los residentes en zonas con menor nubosidad podrían optar por desplazarse ligeramente dentro de su región para maximizar la visibilidad.