Con la reciente llegada del verano, las noches cálidas y los cielos habitualmente despejados convierten a España en un escenario propicio para la observación astronómica. El mes de julio que ahora arranca dejará bastantes motivos para levantar la vista. Cuenta con una luna llena muy popular, el inicio de las primeras lluvias de meteoros de la temporada y varios planetas visibles.
¿Cuándo es la luna llena de julio?
El camino hacia el gran plenilunio de este mes comenzará con el relevo que nos deje el ciclo anterior. Las noches de julio heredarán la luminosidad de la luna llena de junio, que alcanzará su máximo entre el 29 y el 30 de junio.
La luna llena de julio de 2026 llegará el miércoles 29. Alcanzará su fase de plenilunio a las 16:36 horas (hora peninsular española). Como a esa hora todavía será de día en nuestro país, el mejor momento para observar el disco lunar completo será en cuanto empiece a oscurecer, coincidiendo con su aparición por el horizonte este.
A esta luna llena se la conoce tradicionalmente en el hemisferio norte como la Luna del Ciervo. El nombre proviene de las crónicas de los pueblos nativos americanos, que asociaban los ciclos lunares con los procesos de la naturaleza. En julio empezaba la época del año en la que a los ciervos machos les empiezan a crecer sus nuevas cornamentas.
Debido a su coincidencia con las tareas agrícolas tradicionales y el clima de esta estación, la cultura europea también la recoge bajo otras denominaciones como Luna de Heno (por la época de la cosecha) o Luna del Trueno, debido a las tormentas de evolución térmica que suelen registrarse durante las tardes de verano.
El resto del calendario lunar y sus fases
Más allá de la noche de plenilunio, el satélite irá variando su porcentaje de iluminación a lo largo del mes. Dependiendo del tipo de observación que se busque, las condiciones cambiarán según la semana. Estas son las fases clave para julio según los cálculos astronómicos oficiales:
- Cuarto menguante (7 de julio, a las 21:29 horas). La luna irá perdiendo superficie iluminada visible, quedando solo la mitad del disco lunar correspondiente al hemisferio oeste de nuestro satélite (el lado izquierdo visto desde el hemisferio norte). Las horas previas al amanecer serán idóneas para observarla con prismáticos o telescopios pequeños, ya que la luz solar incide de forma lateral en esta fase y proyecta sombras que resaltan el relieve de los cráteres.
- Luna nueva (14 de julio, a las 11:43 horas). El satélite se posicionará en conjunción con el Sol, por lo que su cara visible quedará completamente a oscuras desde la Tierra. Sin el brillo lunar en el cielo, las noches de mediados de mes ofrecerán las mejores condiciones para intentar observar la Vía Láctea, siempre que nos alejemos de la contaminación lumínica urbana.
- Cuarto creciente (21 de julio, a las 13:06 horas). El satélite vuelve a ganar luz de forma progresiva y se dejará ver durante la primera mitad de la noche.
Las lluvias de estrellas que arrancan en julio
Julio es también el mes en el que se reactiva la actividad de meteoros veraniegos. Aunque los días de mayor densidad pertenecen a agosto, los primeros trazos empiezan a registrarse ya.
La cita más destacada del mes corresponde a las Delta Acuáridas. Esta lluvia de meteoros comienza su actividad el 12 de julio y alcanzará su máximo entre el 30 y el 31 de julio. Aunque es un fenómeno que se observa con mayor intensidad desde el hemisferio sur, en España ofrece una actividad moderada en las horas posteriores a la medianoche.
Sin embargo, este año las condiciones parecen no ser favorables. El pico coincide justo un día después de la luna llena, y el brillo del satélite dificultará la detección de los meteoros menos intensos. En esas mismas fechas también coincidirán las Alfa Capricórnidas, conocidas por dejar bólidos ocasionales más lentos y brillantes.
Por otra parte, a mediados de mes (el 17 de julio) comenzará la actividad de las famosas Perseidas (o Lágrimas de San Lorenzo). Aunque su flujo principal y visible no llegará hasta mediados de agosto, los días en torno a la luna nueva del 14 de julio ofrecerán cielos limpios de luz lunar. Será una buena oportunidad para intentar registrar de forma temprana algún meteoro aislado.
Otros protagonistas del cielo: constelaciones y planetas visibles
Si miramos al cielo nocturno durante este mes, hay varias configuraciones estelares muy fáciles de reconocer. Casi se podrá distinguir el Triángulo de Verano, un asterismo formado por Vega (de la constelación de la Lira), Deneb (del Cisne) y Altair (del Águila), tres de las estrellas más brillantes de esta época. Hacia el sur, destacará la tonalidad rojiza de la estrella Antares, que marca el centro de la constelación de Escorpio.
En el apartado planetario, la visibilidad variará según las horas y requerirá de horizontes limpios de obstáculos. Antes del amanecer, se podrá distinguir la presencia de Marte y Saturno ganando altura en el cielo de la madrugada. Para quienes prefieran la observación tras el ocaso, el brillante planeta Venus destacará con fuerza durante las primeras horas de la noche hacia el oeste. Los observadores más experimentados podrán intentar buscar también a Mercurio durante los últimos días de julio, justo antes de que se oculte.
Todas estas citas astronómicas servirán, además, como la antesala perfecta y la cuenta atrás definitiva para el plato fuerte del verano, el esperado eclipse solar total, que cruzará parte de la península y Baleares el próximo 12 de agosto.
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