El SEAT León, el Renault Clio, el Dacia Sandero... Ninguno de estos vehículos, ni la suma de los tres, se acerca al precio del primer simulador de Aston Martin, el AMR-C01. Una máquina con forma de bañera, una gran pantalla apaisada y acabados que recuerdan a los coches de carreras del fabricante británico.
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