Un dron cuadricóptero ha logrado hacer de manera autónoma maniobras aéreas de alta precisión para atravesar huecos estrechos y adaptarse a aperturas de distintas formas. La investigación elaborada por un equipo de ingenieros de la Universidad de Zhejiang, (Hangzhou, China) publicada en Science Robotics, propone un marco de aprendizaje por refuerzo inspirado en la integración sensorial de las aves, capaz de transformar la información visual y de movimiento en comandos de vuelo en tiempo real.

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Para conseguir esto el dron debía calcular no sólo por dónde pasar, sino también con qué inclinación y en qué momento exacto para evitar colisiones en espacios de tolerancia mínima. Para resolverlo el equipo de ingenieros chino dirigido por Tianyue Wu, entrenaron la dinámica en una simulación y la trasladaron después a un dron equipado con cámara monocular, autopiloto y computación a bordo.

En más de un centenar de pruebas reales, el vehículo atravesó una ventana rectangular con apenas 5 centímetros de margen, superó hasta tres huecos consecutivos y reaccionó ante aperturas móviles sin entrenamiento específico para ese escenario. También demostró capacidad para adaptarse a geometrías distintas, como formas de rombo, arco y elipse, lo que amplía el rango de maniobras posibles en entornos complejos.

Los autores subrayan que su enfoque reduce la dependencia de arquitecturas modulares tradicionales, en las que percepción, planificación y control se optimizan por separado. Ese esquema, sostienen, suele perder información y acumular errores cuando el margen para maniobrar es muy pequeño, mientras que una política de extremo a extremo permite decisiones más directas y reactiva mejor ante cambios inesperados.

La investigación apunta así a aplicaciones en defensa, inspección, rescate o navegación autónoma en espacios confinados, donde la capacidad de reaccionar al entorno en tiempo real puede resultar decisiva.