"Hay quien dice que he inventado una subdisciplina de la inteligencia artificial". Luis Martín sigue cocinando cosas en su laboratorio de IA, donde investiga sistemas de razonamiento complejo, que, asegura, están levantando mucha expectación. "Básicamente consiste en identificar distintas formas de razonamiento desde los planos cognitivos, neuronales o bioquímicos e intentar estructurarlos, modelarlos y combinarlos computacionalmente para que puedan desarrollar estrategias de razonamiento avanzadas", explica.

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En ese recorrido, Martín cuenta que ha identificado "cientos de técnicas de razonamiento". "Hemos extendido el modelo de razonamiento tradicional a otros modelos de razonamiento no convencional, y hemos creado conceptos nuevos. Nos hemos ido presentado en distintos foros muy restringidos en Estados Unidos y algunos consideran que lo que estamos haciendo puede ser una nueva subdisciplina de la IA, lo cual no es algo baladí", relata, sin querer entrar aún en muchos detalles, aunque afirma que en poco tiempo habrá novedades. "En unos meses tendremos los primeros prototipos", desliza.

Lo cierto es que después de ser alumno de Marvin Minsky y Seymour Papert, dos de los padres de la IA, y de llevar 40 años ganándose la vida gracias a esta tecnología hay pocos expertos en nuestro país con tanto bagaje. Quizás ninguno. En esta ocasión, El Independiente charla con él para radiografiar el papel de China en la nueva carrera de IA mundial, especialmente en el ámbito militar. Algo que el propio Martín quiso destacar durante el VIII Congreso Internacional de IA organizado por este periódico.

Pregunta. ¿Qué nivel de oscurantismo hay realmente en China sobre el uso que le dan a la IA?

Respuesta. Es relativo. Es decir, no es como en Estados Unidos, donde lo cuentan todo, lo publican todo y tienen además obligación de hacerlo, salvo en temas de altísimo nivel de confidencialidad o seguridad. En China eso no lo sabes, pero las universidades chinas y los científicos sí publican algunas cosas, aunque sean más restrictivos. Aquí en Europa también publicamos todo, lo que pasa es que tenemos poco que publicar.

El nivel de secretismo de China por supuesto que existe, y es el propio de un gobierno autocrático. Pero, aunque no sabemos en qué medida, China también intenta desarrollar su prestigio desde el punto de vista de la IA , porque ellos, al contrario que Estados Unidos, no son capaces de atraer talento.

P. ¿Se puede distinguir entonces en qué son avances reales de qué es propaganda en China?

R. Es difícil. Hace poco por ejemplo vi una noticia que decía que China es el primer país que ha creado un comandante virtual que supera al comandante humano. Y yo, que soy un experto en ese campo y probablemente esté en la línea más avanzada de investigación, te digo que eso ahora mismo no sería viable, con lo cual veo más publicidad que realidad. Pero eso no solo pasa en China.

P. ¿Hay datos de la cantidad de recursos que invierte China en la IA, y sobre todo en la IA militar?

R. Sí, pero en ese sentido Estados Unidos es el que más invierte con diferencia en inteligencia artificial, igual que en defensa. Si sumamos los presupuestos de todos los países del mundo, incluido el chino, siguen perdiendo frente al presupuesto que le dedica Estados Unidos. Pero es verdad que los chinos son segundos, y no hay comparación posible con Europa.

P. ¿Qué diferencias hay entre la doctrina militar de China, Estados Unidos y Europa?

R. Las hay, y muy importantes. No voy a decir que los chinos no hayan bebido de los enfoques doctrinales que se desarrollaron en Europa en los últimos siglos y de los grandes estrategas americanos, pero desde el punto de vista de la doctrina militar ellos desde hace 1.000 años tienen una visión bastante curiosa. Los occidentales creemos que vamos hacia el futuro. Los chinos dicen que el futuro nos alcanza. O sea, el futuro es algo que viene detrás, que te alcanza y que te supera, mientras que nosotros creemos que vamos hacia el futuro. Es un enfoque filosóficamente bastante distinto, pero son unos grandes estrategas. Aunque Estados Unidos sigue siendo el mejor en esto.

P. Con los chinos siempre hay de estereotipo de que se limitan a copiar lo que hacen el resto. Esto en el campo de la inteligencia artificial, ¿cómo está realmente?

R. No es verdad, y la prueba es DeepSeek, aunque hay muchos ejemplos. Ha habido dos épocas donde se ha demostrado el coste que tiene copiar. Una en la URSS, que acabó en bancarrota industrial por no tener una estructura, a pesar de contar con magníficos científicos. Y en Japón pasó lo mismo, empezaron a copiar, creando incluso un ministerio de inteligencia y de espionaje industrial para copiarlo todo, y dejaron de innovar. 

En sectores como el del automóvil eléctrico, los chinos han superado a Europa y a Estados Unidos. Eso significa que están innovando. No te digo que sean los más disruptivos del mundo, pero están innovando y en calidad-precio casi todos sus productos son mejores que la media. 

P. ¿En qué aspectos de inteligencia artificial, y sobre todo de inteligencia artificial aplicada al ámbito militar, China ya es la referencia a nivel mundial?

R. Lo primero es en aplicabilidad. Hay dos países que la aplican. Israel, porque es su filosofía, y al estar en guerra el laboratorio pasa directamente al campo de batalla. Y luego China porque no tiene ninguna restricción desde el punto de vista legal. Aunque Estados Unidos también podría estar ahí, porque creen que la IA forma parte de la estrategia de seguridad nacional. 

Pero luego hay muchas cosas donde China va a estar por delante. Si seguimos con el mainstream de que de la IA basada en datos tiene un alto coste energético, ellos tienen mucho poder, porque tienen claro que la energía está directamente implicada con los centros de datos y con la IA basada en datos, que da potencia de cálculo y de computación. Por eso nuevos enfoques como la IA basada en cero datos son necesarios, porque no creo que en Occidente vayamos a pasar de una legislación restrictiva en cuanto al uso de la energía a un enfoque como el de China.

P. ¿No les está ralentizando de alguna manera la limitación de algunos materiales como chips o semiconductores?

R. Sí, pero ni más ni menos que al resto de países porque son los que más están desarrollando su política exterior, enfocándose en la adquisición de tierras raras firmando acuerdos con países de todo el mundo. Es una limitación que también tiene Estados Unidos y Europa, pero China lo tiene muy claro. Y en ese sentido está trabajando e invirtiendo lo que sea necesario en todo lo que son los materiales para la producción de microchips.

P. En el Congreso de El Independiente dijiste que en China la IA garantiza la supervivencia del régimen. ¿A qué te referías exactamente?

R. La frase no es mía, pero no sé a quién atribuírsela porque se la escuché a algún sociólogo. Pero es estrictamente cierto. En China el gobierno tiene claro que la IA es un instrumento magnífico para el control ciudadano. Y en un país que tiene más de 1.000 millones de habitantes eso se convierte en un instrumento de soft power muy importante. 

Si conoces lo que hacen tus ciudadanos, si tienes datos sobre todos ellos y si tienes el control de sus movimientos puedes detectar anomalías, disidentes u otros comportamientos, y también sirve para tener alerta temprana sobre delincuentes, personas que tienen alguna deuda con la administración, etcétera. El control es exhaustivo y va a más, porque ya hay proyectos piloto para controlar aún más a una gran parte de la población, sobre todo de las grandes ciudades, y tenerlos identificados.

China tiene claro que la IA es básica para el mantenimiento del poder y para su proyección geopolítica. La diferencia es que Estados Unidos es un país que es un estado de derecho, y China tiene su propio derecho, que no sé cuál es. Tampoco quiero hablar de algo que no conozco, pero todos sabemos que China precisamente no es una democracia.

P. ¿Cuál es el enfoque a nivel legal que tienen en China respecto a la IA y qué riesgos hay de que ellos sí desarrollen una IA sin restricciones?

R. Te hablo desde la postura de un diseñador de sistemas, de un investigador y de alguien que personalmente es un libertario. Hay muchos tipos de libertarios, pero yo soy de pocas leyes, pocos impuestos, gobierno pequeñito y que no me toque mucho las narices. Y para alguien como yo China sería la contraposición a su forma de vida, aunque me siento bastante aplastado por nuestras democracias ahora mismo, que se dedican a sobrelegislar. 

Ese es este mi apunte personal para quejarme un poco sobre mi filosofía de vida, pero en China el marco de restricción es mínimo, no tienen ninguna restricción. Estados Unidos tampoco en cierto sentido, porque tienen que competir y no puedes hacerlo si tienes una mano atada. Y aquí en Europa estamos debatiendo, legislando y dando pasos adelante y atrás. Por eso, ahora que estamos en una guerra híbrida con muchas dimensiones, que abarca una guerra militar, una guerra política, una guerra económica, una guerra financiera, una guerra competitiva y una guerra tecnológica, entre otras, vamos perdiendo.

P. ¿Podríamos ir en el futuro hacia una carrera de armas de IA sin control?

R. Ese escenario es posible, y creo que es el que se está dando. La IA aplicada al mundo militar es un arma de efectos masivos, y va a suponer una diferencia en cuanto a la superioridad militar. La carrera ya ha empezado, y en cuanto se equilibre se llegará a un momento, como pasó en la guerra nuclear, en el que no haya una diferencia muy clara en cuanto a estrategias, arsenales, precisión y potencial. Y ahí se empezará a regular y a restringir, pero ahora estamos al inicio de una carrera en la IA militar sin restricciones. 

Es muy difícil poner puertas al campo cuando cuando piensas que tu enemigo puede tener una arma que puede marcar las diferencias, y que además crees que va a usar. Es más, tú tienes pruebas de que la está usando, y tú también la estás usando. El problema es que en algunos continentes todavía están debatiendo si hay que usarla o no. La política del avestruz es la peor que existe.

P. En otra entrevista me dijiste que piensas que de aquí al 2029 Rusia podría poner a prueba militarmente a Europa. ¿Cuánto deberíamos preocuparnos en este sentido de China?

R. China es una gran potencia y no tiene que demostrar nada, porque suele ser una gran estratega tanto diplomática como político y militar, y suele combinar bastante sabiamente todo eso. Además, no podría sobrevivir a un divorcio, a una guerra comercial con Estados Unidos, ni Estados Unidos con China, porque son un matrimonio malavenido.

China es bastante sabia en cuanto a meterse en conflictos directos. Es un país milenario, muy paciente políticamente y estratégicamente y muy avanzado, y creo que es bastante fino en cuanto a sus estrategias. Así que no creo que una guerra directa, salvo que haya una amenaza a su integridad territorial o al propio gobierno chino, vaya a ser algo inminente. Sin embargo, sí que estaba apoyando activamente a Rusia en cuanto a financiación, tecnología, etcétera, en la guerra contra Ucrania. 

P. Hace un tiempo Rafael Dezcallar, exembajador de España en China, me dijo que creía que el mundo sería un lugar muy diferente si China se consagra como la principal potencia tecnológica del mundo. ¿Crees que es así? 

R. Aquí voy a darte mi opinión como ciudadano, porque como diseñador de sistemas no lo sé. Pero como ciudadano creo que sí. No sé si sería mejor, sinceramente. Pero por mi edad nací bajo el soft power americano, que con sus cosas buenas, sus cosas malas, sus elementos criticables, pero que podemos criticar, me he sentido bastante libre. 

Sacrificar seguridad por libertad es algo bastante atractivo, pero el que ha vivido algún tiempo en un país que no es libre sabe que la libertad se echa de menos cuando no la tienes. Y ahora que está en horas bajas, la libertad se valora poco, lo sabemos por las encuestas que han ido saliendo, sobre todo entre la gente joven. Y es un elemento para preocuparse.

Yo  estoy dispuesto a asumir riesgos por la libertad. No quiero ni estar subvencionado, ni que me controlen y quiero ser dueño de mi vida el tiempo que viva y poder criticar y decir lo que me dé la gana sin invadir el espacio de libertad de los demás. Pero China entendió esto muy bien. Es decir, si al ciudadano le das seguridad, trabajo y capacidad de consumo lo de la libertad queda para cuatro frikis.

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