David Harbour ha abandonado Behemoth!, la nueva película escrita y dirigida por Tony Gilroy, el director de películas como Michael Clayton o El legado de Bourne. La información, confirmada por el estudio a Variety, apunta a una retirada voluntaria del actor cuando el proyecto ya estaba en marcha y con el reparto cerrado. Harbour iba a compartir pantalla con Pedro Pascal y Olivia Wilde. El papel, según varias fuentes citadas por el medio estadounidense, ya ha sido reasignado.

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La versión oficial es escueta. El estudio Searchlight se ha limitado a confirmar la salida, sin ofrecer detalles. Sin embargo, personas cercanas a la producción han señalado que el actor ha decidido frenar tras el cierre de Stranger Things, cuya quinta y última temporada se ha convertido en un acontecimiento global prolongado, con meses de promoción, escrutinio mediático y presión añadida. El relato coincide con lo publicado por la cuenta de cotilleo hollywoodiense Deuxmoi, que habla de un “reseteo” ligado a la salud mental del intérprete.

La decisión llega en un momento especialmente delicado para Harbour, que en 2025 cumplió 50 años, y cuya figura pública ha entrado en una fase de exposición incómoda. A la resaca promocional de Stranger Things se han sumado, en los últimos meses, elementos ajenos a su trabajo como actor. En octubre, su esposa —de quien está separado—, la cantante Lily Allen, publicó West End Girl, un disco de ruptura que ha sido leído en clave autobiográfica. Aunque Allen ha insistido en que se trata de una mezcla de hechos y ficción y no menciona a Harbour de forma explícita, el álbum ha alimentado una conversación pública poco favorable para el actor en plena campaña de prensa.

Los rumores de denuncia de Millie Bobby Brown

A ese ruido se han añadido informaciones no verificadas que circulan desde noviembre sobre una supuesta denuncia interna por acoso y maltrato presentada por Millie Bobby Brown antes del rodaje de la última temporada de Stranger Things. Ni Netflix ni los representantes de las partes han confirmado esos extremos. Los creadores de la serie, consultados por la prensa especializada, se han limitado a subrayar que la producción ha trabajado para garantizar un entorno seguro y profesional. No existen denuncias judiciales ni acusaciones formales de conducta sexual inapropiada, pero la mera circulación del relato ha contribuido a tensar el clima alrededor del actor.

En paralelo, Harbour ha sido siempre transparente sobre su historial de salud mental. Fue diagnosticado con trastorno bipolar a los 26 años, tras un episodio maníaco que acabó con su ingreso en un hospital psiquiátrico. Antes había atravesado problemas graves con el alcohol, que le llevaron a ingresar en Alcohólicos Anónimos a los 24. En entrevistas pasadas, el actor ha defendido una conversación más amplia y menos estigmatizante sobre la enfermedad mental, alejada tanto del heroísmo impostado como del relato puramente trágico.

El estrellato tardío del hombre vulnerable

Ese trasfondo personal forma parte inseparable de su trayectoria. Durante años, Harbour se movió en la periferia del sistema: teatro, papeles secundarios en cine y televisión, una carrera sólida pero sin foco. Stranger Things, estrenada en 2016, alteró de forma abrupta ese equilibrio. Su Jim Hopper –padre sustituto, figura masculina a la vez que vulnerable– lo convirtió en un rostro central de la cultura popular y lo empujó a un tipo de fama para la que nunca pareció especialmente predispuesto.

Desde entonces, ha alternado grandes franquicias y proyectos excéntricos: Marvel, animación y cine de acción con giro irónico. Behemoth! se anunciaba como un proyecto más personal, descrito por el propio estudio como una “carta de amor a la música del cine”. Que Harbour haya decidido apartarse de él no implica, de momento, un parón indefinido, pero sí una señal de repliegue.

Hollywood suele leer estas decisiones en clave de imagen y calendario. En este caso, el contexto sugiere otra cosa: cansancio, saturación y la necesidad de tomar distancia en un año que, lejos de consolidarlo como estrella cómoda, ha vuelto a situarlo en el centro de una conversación incómoda y fragmentaria.

Por ahora, Harbour guarda silencio. No ha respondido a las solicitudes de comentarios y no ha ofrecido una versión propia de los hechos que circulan a su alrededor. Behemoth! seguirá adelante sin él. Lo que queda en suspenso es si este paso atrás será solo una pausa estratégica o el primer gesto de un actor que, una vez más, decide salirse del plano cuando el foco empieza a quemar.

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