Alejandro Sanz ha pedido prudencia ante las acusaciones por presuntas agresiones sexuales formuladas por dos antiguas empleadas del servicio doméstico contra Julio Iglesias y ha apelado a la presunción de inocencia. El cantante ha afirmado que, por su experiencia personal, le cuesta “mucho creer” que Iglesias “pueda intentar abusar”, aunque ha subrayado que es necesario esperar a lo que determine un juez.
“Cuando haya un juicio podré dar mi opinión. Eso tiene un proceso que tiene que seguir su curso. Es muy difícil ponerse de un lado u otro. Yo conozco a Julio y a mí me cuesta mucho creer que pueda intentar abusar, pero hay que esperar a ver qué dice un juez”, ha señalado en declaraciones a Europa Press, realizadas con motivo del estreno del documental Cuando nadie me ve, que se estrena este martes en Movistar Plus+.
Sanz, que en el pasado ha sido también acusado de conductas inapropiadas por una joven fan que no se sustanciaron en ninguna denucnia, ha insistido en que, en este momento, no existen elementos suficientes para formarse una opinión definitiva. “Hay que esperar para ver las pruebas y todo esto, porque ahora mismo no tenemos nada para tener una opinión formada y que sea definitiva”, ha dicho, antes de advertir del daño reputacional que puede provocar el juicio mediático y de la vulneración de la presunción de inocencia. “Por supuesto que hay que proteger a una mujer si hay un abuso y para eso existen los mecanismos judiciales y se deben seguir a rajatabla. Pero la presunción de inocencia también debe ir por delante”, ha añadido.
Las declaraciones del artista se producen después de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional haya acordado archivar las diligencias abiertas contra Julio Iglesias por estos hechos, al apreciar “falta de competencia” de los tribunales españoles para investigar unos sucesos que habrían ocurrido en el Caribe. En su decreto, el Ministerio Público subraya la falta de jurisdicción de la Audiencia Nacional para conocer de la investigación preprocesal.
"Queríamos hacer algo real"
Cuando nadie me ve recorre la trayectoria personal y profesional de Alejandro Sanz desde una perspectiva confesional, marcada por los altibajos y las crisis. En el documental,el músico aborda su relación con el éxito, la presión de la industria y una depresión que hace un par de años le llevó a replantearse su vínculo con la música. “Como en la vida de casi todo el mundo, hay altibajos. En la de un artista se juntan cosas como depender mucho del éxito y eso crea a veces un estrés extra”, ha reflexionado en una entrevista para Efe.
Sanz también se detiene en cuestiones como la dificultad para decir que no, la salud mental en la industria musical y la exposición de la vida privada, con la participación de personas de su entorno y de colegas de profesión. El proyecto, que ha requerido dos años de trabajo y que inicialmente se planteó con Netflix antes de recalar en Movistar Plus+, ha sido concebido, según el propio artista, como un retrato sin imposturas. “No me gustaba la idea de hacer un ‘reality’ o fingir cosas. Queríamos hacer algo real”, ha explicado.
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