Cristiano Ronaldo cumple hoy 41 años convertido en un caso casi único en la historia del fútbol. El portugués sigue compitiendo al máximo nivel con un físico más cercano al de un velocista que al de un futbolista que se aproxima a la retirada. El cinco veces Balón de Oro mantiene unos registros goleadores de élite en su etapa en Arabia Saudí. Allí sigue construyendo su cuerpo a base de una combinación extrema de disciplina, dieta milimetrada, descanso estratégico y una mentalidad obsesiva. "Todos envejecemos, pero puedes decidir cómo quieres llegar", ha dicho en más de una ocasión. Su físico a los 41 es, en buena medida, la prueba viviente de esa filosofía.

Sus entrenamientos, intensidad y gestión del esfuerzo

Una de las primeras claves físicas de Cristiano es que entrena mucho, pero sobre todo entrena mejor. En sus propias palabras, "no se trata de entrenar más horas, sino de saber gestionar el esfuerzo y la recuperación, algo que explicaba a Edu Aguirre en su entrevista el pasado 2025. Si un día se desgasta tres horas entre gimnasio, campo y otras actividades, procura compensarlo con un tiempo equivalente de recuperación.

La rutina de Cristiano Ronaldo combina trabajo en el campo (sprints, cambios de ritmo, ejercicios de alta intensidad que simulan partidos) con sesiones en el gimnasio centradas en fuerza y core. Alterna carrera, remo o cinta para el cardio con pesas e isométricos para mantener masa muscular sin volverse excesivamente pesado, buscando explosividad más que volumen.

En la entrevista con Edu Aguirre, Ronaldo insistía en que el partido es "el cardio real". Ahí se concentra la máxima intensidad, por lo que el resto de la semana intenta ajustar la carga para llegar fresco a ese momento. Esa gestión del esfuerzo es fundamental a los 41 años; entrenar todos los días como si fuera un veinteañero solo habría disparado el riesgo de lesión y acortado su carrera.

Alimentación, seis comidas y cero azúcares

La dieta de Cristiano Ronaldo es el segundo pilar de su físico. Come varias veces al día (ha reconocido tener hasta seis comidas pequeñas cada tres o cuatro horas) para mantener estables sus niveles de energía y facilitar la recuperación muscular. Su base es clara. Consume muchas proteínas magras (pescado, pollo, huevos), frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables, evitando a toda costa los procesados, las frituras y, sobre todo, los azúcares refinados.

Uno de sus platos favoritos sigue siendo el bacalhau à Brás, un clásico portugués a base de bacalao, cebolla, patata y huevo. Cuando come fuera, suele pedir carne magra y ensalada, y prácticamente todo lo que toma es fresco. En numerosas entrevistas ha hablado de que no se trata de comer poco, sino de comer lo que toca para sostener el nivel de entrenamiento.

Ronaldo prioriza el agua y evita tanto las bebidas alcohólicas como los refrescos azucarados, hasta el punto de hacerse viral en una rueda de prensa al apartar una botella de Coca Cola y recomendar "beber agua".

Su descanso, cinco siestas y una recuperación inteligente

Si hay un aspecto que Ronaldo resaltó con especial énfasis en su última charla con Edu Aguirre es el descanso. "La recuperación es tan importante como el entreno", le explicaba, detallando que intenta que el tiempo de recuperación guarde proporción con el tiempo de esfuerzo.

Su rutina de sueño es poco convencional. En lugar de un bloque nocturno de ocho horas, distribuye el descanso en varias siestas a lo largo del día, hasta cinco periodos de unos 90 minutos. Este modelo, diseñado con especialistas, le permite minimizar la inflamación, acelerar la reparación muscular y mantener la mente despejada para entrenar y competir. Esto no sería posible si no tuviera cuidado con el entorno, y es que utiliza habitaciones oscuras, temperatura controlada y unos horarios relativamente constantes.

A esto se suma el uso de terapias de recuperación como baños de agua fría, sauna, estiramientos guiados y masajes frecuentes. Esto es algo que su entorno cercano ha detallado y que él mismo ha insinuado al hablar de "hacer las cosas como un profesional las 24 horas del día".

Mentalidad y disciplina diaria

Más allá de la genética, Cristiano suele repetir que su cuerpo es el resultado de decisiones diarias tomadas durante casi dos décadas. "Si la mente está bien, el cuerpo responde". Su disciplina se refleja en pequeños rituales, como llegar pronto al entrenamiento, añadir trabajo extra en el gimnasio o cuidar lo que come incluso en vacaciones. Él mismo reconoce que hay recompensas puntuales (algún "capricho" el fin de semana, cierta flexibilidad fuera de temporada...) pero siempre dentro de unos límites que no comprometan su rendimiento.