Pavel Durov es el fundador y dueño de Telegram, una de las plataformas de mensajería más utilizadas del mundo. En España, cuenta con varios millones de usuarios. Su figura ha salido a la esfera pública después de que el propio Durov provocara un terremoto político en España al enviar un mensaje masivo, desde la cuenta oficial de Telegram, a todos los usuarios registrados con número español.

¿Por qué ahora ese mensaje?

En ese texto, enviado en las últimas horas, alerta de que "el Gobierno de Pedro Sánchez está impulsando nuevas regulaciones", que él califica como peligrosas, ya que "amenazan vuestras libertades en internet" y advierte de que las medidas "podrían convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de la protección".

El mensaje llega justo después de que Sánchez anunciara un paquete de reformas para limitar el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales y aumentar la responsabilidad de las plataformas en la retirada de contenidos ilegales o de odio. Durov presenta ese paquete como un giro autoritario, asegurando que España corre el riesgo de convertirse en "un Estado de vigilancia". En el mensaje, pide a los españoles que se mantengan "vigilantes", "exijan transparencia" y "luchen por sus derechos" en el espacio digital.

En su argumentario, el dueño de Telegram identifica varios frentes de preocupación. Entre ellos, la verificación de edad y, potencialmente, de identidad, que, a su juicio, erosiona el anonimato. Todo ello, sostiene, forma parte de un patrón global en el que gobiernos de distintos signos usan la protección de los menores o la lucha contra la desinformación como coartada para reforzar el control sobre las comunicaciones online. Este es el mensaje que envió Pavel Durov a los usuarios de Telegram.

Parte del mensaje enviado a los usuarios de Telegram por Pavel Durov | Captura de pantalla de Telegram
Parte del mensaje enviado a los usuarios de Telegram por Pavel Durov | Captura de pantalla de Telegram

La respuesta de Pedro Sánchez y del Gobierno

La reacción de Moncloa ha sido inmediata y muy dura, calificando el mensaje de Durov de "sin precedentes". Fuentes del Gobierno han subrayado que "es la primera vez que ocurre en la historia de nuestro país" que el dueño de una plataforma de mensajería "use su control sin restricciones para lanzar propaganda política" a millones de teléfonos móviles.

Desde el entorno de Sánchez se defiende que las reformas anunciadas no buscan instaurar un estado de vigilancia. Su objetivo es otro, proteger a los menores, evitar la manipulación de los datos de los usuarios y frenar estrategias que difunden desinformación y odio. Además, Moncloa ha recordado que Telegram y su fundador están bajo el escrutinio de varias autoridades europeas, aludiendo a investigaciones en otros países por, entre otras cosas, el uso de la plataforma para actividades ilícitas.

El propio Pedro Sánchez ha querido ser irónico y ha puesto el siguiente mensaje en su cuenta de X (antes Twitter):

¿Quién es Pavel Durov?

Durov saltó a la fama antes de Telegram al crear VKontakte (VK), la mayor red social de Rusia, lo que le valió el apodo de "el Mark Zuckerberg ruso". Tras negarse a entregar datos de usuarios y a bloquear páginas vinculadas a las protestas en Ucrania en 2013, entró en conflicto con el Kremlin. Con ello, perdió el control de la empresa y en 2014 vendió sus acciones y abandonó Rusia, asegurando que el país era "incompatible con los negocios de internet en ese momento".

Ese mismo año lanzó Telegram junto a su hermano Nikolai, enfocando el proyecto en el cifrado, la seguridad y la resistencia a la censura. Con el tiempo, Telegram se ha convertido en refugio de disidentes, periodistas y activistas, pero también en herramienta de grupos extremistas. No solo eso, sino que también es origen de redes de desinformación y actividades criminales, lo que ha colocado a Durov en el punto de mira de varios gobiernos.

En 2024, la justicia francesa lo imputó por cargos que van desde blanqueo de capitales hasta complicidad en la difusión de imágenes de abusos sexuales a menores, tras investigar el uso de Telegram para actividades ilegales como fraude, narcotráfico u organización criminal. Fue detenido cuando su jet privado aterrizó cerca de París. Sin embargo, quedó en libertad bajo control judicial, mientras la investigación sigue abierta y su figura se hace aún más controvertida en Europa.

Un personaje excéntrico y hermético

En lo personal, Pavel Durov cultiva una imagen de millonario minimalista, alejado de la ostentación habitual en Silicon Valley. Medios internacionales han descrito cómo mantiene una dieta estricta a base de alimentos crudos y vegetales. Además, intenta evitar procesados y carnes, algo que él atribuye a una filosofía de longevidad extrema. Además, viste siempre de negro, con prendas básicas y funcionales que recuerdan a un "monje tecnológico". Se desplaza siempre con un núcleo muy reducido de colaboradores leales, a menudo cambiando de país cada pocas semanas para evitar ataduras geográficas o posibles presiones gubernamentales.

Esta rutina nómada lo ha llevado a residir en lugares como Dubái, Abu Dabi o islas remotas del Caribe. Allí prioriza la privacidad absoluta sobre cualquier arraigo. Durov ha declarado en entrevistas que duerme poco, practica ayuno intermitente y sigue protocolos de biohacking inspirados en figuras como Bryan Johnson, todo ello para "optimizar su rendimiento".

Al mismo tiempo, su vida privada está rodeada de misterio y titulares que contrastan con su discurso público de privacidad radical. Se le atribuyen más de 100 hijos biológicos, fruto de donaciones de esperma anónimas a clínicas de fertilidad en varios países. Esta es una práctica que él ha justificado como una forma de "contribuir a la diversidad genética humana" sin compromisos emocionales ni responsabilidades paternas tradicionales.