La operación militar de EE.UU. para secuestrar a Nicolás Maduro se ejecutó en la madrugada del 3 de enero de 2026 en Caracas, culminando con el apresamiento del líder venezolano y su esposa Cilia Flores. Fuerzas especiales como la Delta Force irrumpieron en una residencia fortificada, tras ataques aéreos en instalaciones militares clave. Trump confirmó el éxito desde Mar-a-Lago, detallando que observó la operación en tiempo real y que Maduro enfrenta cargos por narcotráfico en Nueva York.

La incursión involucró más de 150 aeronaves desde bases en el hemisferio occidental, con corte de suministro eléctrico en Caracas para mantener la sorpresa. Se reportaron explosiones en Fuerte Tiuna, La Carlota, el Puerto de La Guaira y antenas de comunicación, además de estados como Miranda y Aragua. Maduro y Flores fueron extraídos por aire, inicialmente a un buque como el USS Iwo Jima, sin bajas confirmadas en fuerzas estadounidenses, aunque algunos soldados heridos se recuperan. 

Nicolás Maduro fue subido junto a Cilia Flores a un helicóptero que abandonó territorio venezolano aproximadamente dos horas y media después del inicio de la operación. La aeronave los trasladó hasta el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, desplegado en aguas internacionales del Caribe, donde Trump difundió la primera imagen del mandatario esposado a bordo. Ese tramo inicial, entre la residencia en Caracas y el barco, sigue rodeado de cierto hermetismo operativo, pero diversas fuentes coinciden en que se hizo bajo fuerte custodia y con control total del espacio aéreo.

Desde el USS Iwo Jima, Maduro fue llevado a la base estadounidense de Guantánamo y posteriormente embarcado en un avión militar, identificado en varios medios como un Boeing 757, rumbo a Estados Unidos. El aparato aterrizó en la Base de la Guardia Nacional Aérea de Stewart, al norte del estado de Nueva York, donde se vio al dirigente venezolano descender escoltado por agentes del FBI y otras agencias federales, con bajas temperaturas y un despliegue de seguridad muy visible. En esa instalación fue puesto brevemente a disposición de autoridades federales y de la DEA para los trámites iniciales vinculados a los cargos de narcotráfico. 

El último tramo del periplo se desarrolló en Nueva York: un helicóptero lo trasladó desde la base de Stewart hasta un helipuerto en Manhattan, a orillas del río Hudson, y de allí fue conducido por carretera hasta el Metropolitan Detention Center (MDC), en Brooklyn. En el MDC permanecerá bajo custodia federal a la espera de comparecer ante un juez en Manhattan, previsiblemente en los próximos días, mientras a las puertas del tribunal ya se han registrado manifestaciones tanto de partidarios de su caída como de voces que reclaman paz para Venezuela.