Los líderes de Francia, Reino Unido y Ucrania han firmado este martes en París un acuerdo que sienta las bases para el despliegue de una fuerza multinacional en Ucrania una vez se alcance un alto el fuego, con el objetivo de ofrecer garantías de seguridad y disuadir una nueva agresión rusa.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado la continuación de los preparativos para una “fuerza multinacional” que operaría “por tierra, mar y aire” tras el cese de hostilidades, con una función de “reaseguramiento” y alejada de la línea de contacto. El acuerdo ha sido suscrito junto al primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, al término de la reunión de la llamada Coalición de Voluntarios, que agrupa a una treintena de aliados de Kiev, incluido Estados Unidos.
Según el borrador de declaración elaborado por los socios occidentales de Ucrania, el dispositivo incluiría un sistema “continuo y fiable” de supervisión del alto el fuego, que estaría liderado por Estados Unidos con participación internacional. Macron ha precisado que esa supervisión correría a cargo de los aliados de Kiev y que varios Estados ya han expresado su disponibilidad para contribuir, sin detallar cuáles. La fuerza multinacional proporcionaría medidas de seguridad en el aire, el mar y tierra, además de contribuir a la regeneración de las fuerzas armadas ucranianas. El liderazgo del contingente sería europeo, con participación estadounidense en ámbitos como la inteligencia y la logística y con el compromiso de Washington de apoyar a la fuerza en caso de ataque ruso.
Centros militares francobritánicos en Ucrania
Starmer ha ido un paso más allá y ha confirmado que Reino Unido y Francia han firmado una declaración de intenciones para enviar tropas a Ucrania una vez alcanzada la paz con Rusia. Según ha explicado, ambos países establecerían centros militares en territorio ucraniano y construirían instalaciones protegidas para armas y material militar con el fin de apoyar a Kiev tras un eventual alto el fuego. El primer ministro británico ha subrayado que el encuentro de París ha sido “muy constructivo” y que ha servido para allanar el camino del marco legal que permitiría a las fuerzas aliadas operar en suelo ucraniano en el futuro.
El texto acordado prevé también compromisos vinculantes de apoyo a Ucrania en caso de una futura agresión rusa, que podrían incluir el uso de capacidades militares, apoyo de inteligencia y logístico, iniciativas diplomáticas y la adopción de nuevas sanciones. Moscú ha reiterado en varias ocasiones su oposición a cualquier presencia de tropas de la OTAN sobre el terreno para supervisar un alto el fuego.
Zelenski ha afirmado, tras la cumbre, que la arquitectura de las garantías de seguridad para Ucrania está “prácticamente lista”. Según el presidente ucraniano, los países y las fuerzas necesarias para garantizar la seguridad en tierra, mar y aire ya están definidos, aunque aún quedan por concretar los detalles relativos a la supervisión de un posible alto el fuego y a la financiación del Ejército ucraniano.
Sánchez se abre a la participación de tropas españolas
En este contexto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha abierto la puerta a una eventual participación de militares españoles en una misión de paz en Ucrania. Tras la reunión en París, Sánchez ha anunciado que iniciará una ronda de contactos con los grupos parlamentarios para recabar su opinión sobre la contribución de España en un escenario de paz, tanto en tareas de reconstrucción como en el ámbito militar. “Si lo hemos hecho en otras latitudes, cómo no lo vamos a hacer en Europa”, ha afirmado.
Otros países han fijado límites más claros a su implicación sobre el terreno. Alemania ha señalado que podría desplegar tropas de paz en un país vecino a Ucrania, pero no en el propio territorio ucraniano. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha explicado que su país seguiría implicándose política, financiera y militarmente tras un alto el fuego, y que ese compromiso podría incluir el despliegue de efectivos en territorio aliado de la OTAN fronterizo con Ucrania.
Italia también ha descartado el envío de soldados a suelo ucraniano. La primera ministra, Giorgia Meloni, ha subrayado que su Gobierno respalda garantías de seguridad para Ucrania inspiradas en el artículo 5 de la OTAN, pero ha señalado como “punto firme” la exclusión del despliegue de tropas italianas. Meloni ha destacado asimismo la coincidencia entre los miembros de la coalición en mantener la presión colectiva sobre Rusia y el carácter voluntario de la participación de cada país en una eventual fuerza multinacional, en respeto a sus procesos constitucionales.
Otros socios europeos han mostrado mayor disposición. Suecia se ha declarado dispuesta a contribuir con vigilancia aérea —incluidos aviones Gripen— o con operaciones marítimas de desminado en el mar Negro una vez se alcance un acuerdo de paz. Noruega, por su parte, se ha abierto a aportar soldados a una fuerza de seguridad junto a los países bálticos tras un alto el fuego “creíble”, además de colaborar en el entrenamiento de militares ucranianos, manteniendo que la defensa de la frontera debe recaer en el propio Ejército de Ucrania.
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1 Comentarios
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hace 22 horas
Estos criminales están deseando llevarnos a una guerra.
¿Quién les paga?