2.403 muertos. 18.434 detenidos. 1.134 heridos graves. Es el estremecedor balance de una oleada de protestas en Irán que cumple 17 días, los cinco últimos bajo una espesa censura tras el corte de las comunicaciones. El recuento de víctimas y arrestos crece mientras se estrechan los márgenes de lo verificable. La represión avanza bajo un silencio impuesto que las organizaciones de derechos humanos denuncian como un método recurrente y nada original.
El día número diecisiete de las protestas nacionales transcurrió con la misma constante que ha marcado esta crisis: la desconexión sostenida de las comunicaciones con el exterior, un “apagón” que convierte las calles en un territorio de sombras, dificulta el trabajo de documentación independiente y hace que parte de lo que ocurre llegue fragmentado y sin posibilidad de confirmación inmediata.
HRANA (Human Rights Activists News Agency), una de las principales organizaciones dedicadas desde hace días a recolectar datos de la represión, asegura que hasta el cierre de la jornada 17 se han registrado 614 concentraciones en 187 ciudades y en las 31 provincias del país.
El balance de detenciones asciende a 18.434 personas. HRANA contabiliza también 97 casos de confesiones forzadas difundidas públicamente y al menos 1.134 heridos graves, una cifra que apunta tanto a la intensidad de los enfrentamientos como al uso de la fuerza por parte de las autoridades.
El recuento de fallecidos es el más dramático: 2.403 muertos entre los manifestantes, según HRANA. Entre ellos figuran 12 menores de edad. El registro incluye además nueve civiles ajenos a las protestas (ni manifestantes ni miembros de las fuerzas de seguridad). Del lado del aparato oficial, el centro cifra en 147 los fallecidos entre fuerzas de seguridad y partidarios del gobierno, incluyendo al menos cinco civiles afines al régimen. Por primera vez en casi tres semanas de ira popular, un funcionario iraní confirmó que la cifra de fallecidos podría rondar los 2.000.

Apagón digital: menos testigos, más impunidad
La jornada volvió a estar dominada por la prolongación del apagón de internet, descrito por observadores y organizaciones de monitoreo como uno de los elementos definitorios de la crisis. La interrupción reduce los canales para documentar abusos, impide la circulación de vídeos o testimonios y retrasa la salida de información hacia el exterior.
Algunos funcionarios europeos han advertido de lo que implica: la represión se vuelve más fácil cuando el país se sumerge en un apagón informativo, sin ojos y sin pruebas circulando en tiempo real.
“Salgan de Irán”: alertas consulares y repliegue
Algunos países endurecieron también sus advertencias. Canadá instó a sus ciudadanos a abandonar Irán si es posible, mencionando rutas terrestres alternativas. En paralelo, surgieron informaciones sobre reducción de presencia diplomática y salida de personal no esencial en algunas misiones extranjeras en Teherán.
En Estados Unidos, el conflicto mantiene su peso político. El presidente dirigió mensajes a los manifestantes insistiendo en que las protestas continúan y asegurando que hay “ayuda en camino”, mientras algunas voces alientan el debate sobre cómo aumentar la presión sobre Teherán.
ONG: internet cortado, represión al alza
Human Rights Activists in Iran publicó un comunicado denunciando el uso de fuerza letal contra manifestantes, alertando de que el apagón está afectando el acceso a información vital, servicios de emergencia y la documentación independiente de violaciones.
La organización pidió el fin inmediato del uso de munición letal, la restauración total de internet, acceso médico sin obstáculos e investigaciones independientes, además de reclamar a la comunidad internacional medidas para garantizar rendición de cuentas.
El príncipe heredero se dirige a los militares: "Únanse al pueblo"
Desde el exilio, el príncipe heredero iraní Reza Pahlavi volvió a instar a los iraníes a resistir. "Compatriotas, como les dije en mi mensaje anterior, el mundo no solo ha visto y escuchado su valentía y su voz, sino que está actuando. Probablemente ya hayan escuchado el mensaje del presidente de Estados Unidos. La ayuda está en camino", señaló Pahlavi en sus redes sociales.
"Sigan luchando. No permitan que este régimen normalice las cosas. Después de toda esta matanza, hay un mar de sangre entre nosotros y este régimen. Anoten los nombres de estos criminales. Algún día serán castigados por sus actos.Y tengo un mensaje especial para el personal militar: ustedes son el Ejército Nacional de Irán, no el Ejército de la República Islámica. Tienen el deber de proteger la vida de sus compatriotas. No les queda mucho tiempo. Únanse al pueblo cuanto antes", conluyó.
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