Donald Trump está decidido a apropiarse de Groenlandia. Lo ha dicho claramente. El presidente de Estados Unidos, que cumple este martes un año en el cargo, suele desvelar sus planes y sus intenciones. Su obsesión por este territorio semiautónomo en manos de Dinamarca va a llevar a la OTAN a una crisis sin precedentes y pone contra las cuerdas a la Unión Europea. Su argumento es que solo si Groenlandia es propiedad de EEUU puede garantizar la seguridad nacional y el acceso al Ártico, frente a la amenaza de China y Rusia. Los europeos van a intentar convencerle en Davos que hay otras vías, pero si sigue empeñado en quedarse con Groenlandia tendrán que pasar a la acción. En caso contrario, la OTAN y la UE sufrirán una lenta agonía.
La semana ha arrancado con unas declaraciones de Trump que parecían fruto de la IA. El presidente ha enviado un mensaje al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, en el que vincula su actitud beligerante con Groenlandia con el hecho de no recibir el Nobel de la Paz en 2025. Más tarde, en una entrevista con la NBC ha recomendado a los europeos que se concentren en Ucrania y dejen de lado a Groenlandia. No ha descartado el uso de la fuerza para apropiarse de la isla, donde viven 57.000 personas.
El sábado Trump amenazó con imponer a partir del 1 de febrero un arancel del 10 %, que posteriormente aumentaría al 25 %, a las importaciones procedentes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, a menos que retiraran sus objeciones a su plan. Estos país han participaron en unas maniobras en Groenlandia en apoyo de Dinamarca.
La disputa ha sumido las relaciones comerciales entre la UE y los Estados Unidos en un nuevo caos. Este miércoles, Donald Trump habla en el Foro de Davos. El canciller federal alemán, Friedrich Merz, confían en hablar con el presidente de EEUU para convencerle de que la salida dialogada siempre será mejor para todos. El británico Starmer también apuesta por el diálogo. Ya lo intentaron en Washington el ministro danés de Exteriores y la jefa de la diplomacia de Groenlandia. Su conversación con el vicepresidente Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, acabó sin éxito. El presidente francés, Emmanuel Macron, ejerce de poli malo y esgrime la llamada bazuca comercial en represalia si Trump eleva los aranceles finalmente o sigue adelante con su plan sobre Groenlandia. El jueves los líderes de la UE se reúnen para abordar la crisis sobre Groenlandia.
En cuestión el acuerdo comercial
"Ninguna intimidación ni amenaza nos influirá" afirmó Macron en una publicación en X durante el fin de semana. "Las amenazas arancelarias son inaceptables y no tienen cabida en este contexto. Los europeos responderán de manera unida y coordinada si se confirman. Garantizaremos que se respete la soberanía europea. Con este espíritu colaboraré con nuestros socios europeos".
Merz, sin descartar las represalias, puntualizó: "Tenemos una serie de instrumentos a nuestra disposición y estamos de acuerdo en que no queremos utilizarlos. Pero si tenemos que utilizarlos, lo haremos. ¿En qué medida y con qué intensidad? Eso dependerá de la situación que se plantee con el Gobierno de Estados Unidos". Incluso la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se mostró en contra de la medida anunciada por Trump y trató de explicarle que el pequeño despliegue no era ofensivo, sino que el interés de los países europeos era garantizar la seguridad de Groenlandia.
El arsenal de herramientas de la UE incluye la imposición de aranceles a una lista de productos estadounidenses por valor de más de 100.000 millones de dólares, que los funcionarios de la UE prepararon el año pasado cuando Trump inició la guerra comercial. Finalmente se suspendieron para firmar un acuerdo comercial con Trump en verano.
El Parlamento Europeo está dispuesto a bloquear la ratificación del acuerdo comercial entre la UE y EEUU. Manfred Weber, líder del Partido Popular, ya dijo el sábado que "en este momento no es posible" aprobar el acuerdo. El comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, dijo a la Deutsche Welle que sería difícil que ahora tuviera luz verde.
El 'bazuca comercial'
Otra opción sería activar un instrumento denominado el bazuca comercial del bloque, que permitiría atacar los servicios estadounidenses en Europa, una importante fuente de beneficios para los gigantes tecnológicos estadounidenses y un ámbito en el que las empresas estadounidenses se benefician de un fuerte desequilibrio.
El nombre técnico es el Mecanismo Anticoerción Económica (ACI, por sus siglas en inglés). El ACI fue aprobado en 2023 por la UE y es un arma "disuasoria" para resolver conflictos comerciales, según se explica en el sitio web del Parlamento Europeo. La UE, con 500 millones de consumidores, puede cerrarse al mercado de EEUU si se activa el Mecanismo Anticoerción Económica.
Las autoridades comunitarias comenzaron a diseñar el ACI poco después de terminada la primera presidencia de Trump, cuando ya hubo varios sustos en las relaciones comerciales entre EEUU y la UE. Sin embargo, fue un incidente que afectó a Lituania en 2021 el que terminó de impulsar la iniciativa.
El instrumento autoriza "la imposición de restricciones comerciales, en forma, por ejemplo, de mayores aranceles, de licencias de importación o exportación, de restricciones al comercio de servicios o al acceso a la inversión extranjera directa o a la contratación pública".
La UE podría no solo imponer tarifas adicionales a las importaciones estadounidenses, sino que también impedir a las empresas de ese país comprar acciones en firmas de cualquiera de sus 27 Estados miembro, recibir financiamiento público o privado, y participar en licitaciones para contratos públicos con sus gobiernos.
Cláusula de asistencia mutua
En un artículo divulgado por el European Council for Foreign Relations (ECFR), el investigador José Ignacio Torreblanca plantea cinco pasos para evitar la anexión de Groenlandia. Incluye el recurso al Mecanismo Anticoerción. "La UE debería comunicar a Washington que la anexión de Groenlandia provocaría una grave crisis diplomática y, en última instancia, supondría un golpe fatal para la alianza transatlántica y la continuidad de la presencia militar estadounidense en Europa", señala Torreblanca. "Como primera respuesta, se debería retirar a los embajadores de los países de la UE en Washington y amenazar a los embajadores estadounidenses con invitarles a abandonar el país si no se revoca la anexión".
También alude a la activación del artículo 42.7, la cláusula de la UE de asistencia mutua en caso de agresión armada. Exige a todos los Estados miembros prestar asistencia a cualquier miembro que se encuentre en dificultades. Señala que los miembros de la UE que pertenecen a la OTAN deberían pedir al Consejo del Atlántico Norte que se reúna inmediatamente para exigir la revocación de la anexión.
"Si Estados Unidos se niega, los miembros de la UE que pertenecen a la OTAN deberían expulsar a los agregados militares estadounidenses de sus países e invitar a otros miembros de la OTAN a hacer lo mismo. Si la anexión persiste, el personal civil y militar estadounidense en Europa debería quedar confinado en sus bases", apunta Torreblanca.
Sanciones personales
Incluso alude a las sanciones personales. "Al igual que las sanciones adoptadas en el contexto de la invasión rusa de Ucrania, los funcionarios estadounidenses implicados en la anexión —incluidos los altos cargos políticos y los miembros del Congreso que la apoyan— deberían enfrentarse a prohibiciones de viaje y confiscaciones de activos, incluidos los campos de golf de Trump y otras propiedades", indica el investigador, que propone recurrir a la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional y la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo explícito de establecer la responsabilidad legal de Estados Unidos y sus funcionarios.
La Unión Europea ha de demostrar su talla como poder geopolítico. Es una jugada compleja pero Trump está atacando su línea de flotación. Incluso tendrían que plantearse el boicot del Mundial. Ya vimos que a Trump le encanta que EEUU sea una de las sedes este año. En equipos europeos juegan muchos de los mejores del mundo.
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