Una amplia franja de terreno cedió en el municipio de Niscemi, en la provincia de Caltanissetta (Sicilia), después de varios días de lluvias intensas asociadas al temporal que azota el sur de Italia. El desprendimiento ha dejado edificaciones suspendidas sobre un barranco, ha obligado a evacuar a cerca de mil residentes y mantiene a las autoridades en alerta máxima ante el riesgo de nuevos colapsos.
El alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, confirmó que la tierra sigue desplazándose y que los derrumbes no han cesado, lo que ha llevado a ampliar la zona considerada de alto riesgo y a prohibir el regreso de las familias a sus hogares más expuestas. En el barrio más afectado, varias viviendas quedaron literalmente al borde del precipicio tras el colapso de un segmento de varios kilómetros de terreno.
Las autoridades italianas han evacuado de forma preventiva a más de 1.000 personas que residen dentro del perímetro de riesgo, y han habilitado espacios, incluidos polideportivos, para alojar a las familias desplazadas. Algunas fuentes locales señalan que las evacuaciones comenzaron con unos 500 residentes, ampliándose conforme los técnicos evaluaron la extensión del movimiento del suelo.
Meloni decretará el estado de emergencia
La red de carreteras en torno a Niscemi ha resultado gravemente afectada. En particular, el desprendimiento ha dañado tramos de carreteras provinciales, interrumpiendo los accesos principales y dejando la ciudad en situación precaria en términos de conectividad. Las escuelas de todos los niveles han sido cerradas como medida de seguridad.
El deslizamiento forma parte de un episodio meteorológico más amplio que ha puesto en alerta a varias regiones del sur de Italia, entre ellas Calabria, Sicilia y Cerdeña. El Gobierno italiano presidido por Giorgia Meloni se ha reunido para declarar el estado de emergencia en estas zonas, con el objetivo de agilizar recursos y procedimientos para responder a la crisis provocada por el temporal. Las autoridades regionales estiman que los daños podrían ascender a cientos de millones de euros, aunque las cifras oficiales aún se encuentran bajo evaluación.
Equipos de protección civil, bomberos, geólogos y técnicos regionales trabajan de forma conjunta para monitorizar la estabilidad del terreno, evaluar riesgos adicionales y coordinar las operaciones de asistencia a la población afectada. El presidente de la región siciliana, Renato Schifani, ha destacado la necesidad de acelerar la respuesta y garantizar ayudas para quienes han perdido sus hogares o se encuentran desplazados.
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