La Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha sancionado a la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) por los graves incidentes registrados durante la final de la Copa Africana de Naciones 2025, disputada el pasado 18 de enero en Rabat, un partido que Marruecos organizó como país anfitrión y que acabó convertido en uno de los desenlaces más polémicos de la historia reciente del torneo continental. La sanción económica coincide con la polémica generada por las palabras del presidente de la Real Federación Española de Fútbol Rafael Louzán y la aspiración de Rabat de organizar la final del Mundial de fútbol de 2030.
El órgano disciplinario de la CAF anunció este miércoles un paquete de sanciones contra Marruecos y Senegal tras concluir que jugadores, cuerpos técnicos y aficionados de ambos equipos incurrieron en comportamientos contrarios a los principios de juego limpio e integridad durante la final, ganada por Senegal por 1-0 tras una prórroga marcada por una interrupción caótica y una fuerte polémica arbitral.
De los recogepelotas a la actuación de jugadores y técnico
En el caso marroquí, la CAF ha suspendido al internacional Achraf Hakimi por dos partidos oficiales, aunque uno de ellos queda en suspenso durante un año, por conducta antideportiva. También ha castigado con tres partidos de suspensión al centrocampista Ismaël Saibari, que además deberá abonar una multa de 100.000 dólares.
La Federación Real Marroquí de Fútbol ha sido multada con 200.000 dólares por el comportamiento inapropiado de los recogepelotas del estadio durante el encuentro y con otros 100.000 dólares por la actuación de jugadores y miembros del cuerpo técnico que invadieron el área de revisión del VAR y obstaculizaron el trabajo del árbitro. A ello se suma una sanción adicional de 15.000 dólares por el uso de punteros láser por parte de aficionados marroquíes en las gradas.
La decisión de la CAF llega tras una final que degeneró en un largo enfrentamiento institucional y deportivo. En el tiempo añadido, el árbitro concedió inicialmente un penalti a Marruecos tras revisar una jugada en el VAR, lo que provocó que la selección senegalesa abandonara momentáneamente el terreno de juego en señal de protesta. El partido permaneció detenido durante más de diez minutos, una escena inédita en una final continental, antes de reanudarse y concluir con el triunfo senegalés en la prórroga.
La federación marroquí presentó posteriormente una protesta formal ante la CAF alegando que Senegal había vulnerado el reglamento del torneo al retirarse del campo. Sin embargo, el Comité Disciplinario rechazó ese recurso, al considerar que no concurrían los supuestos necesarios para invalidar el resultado ni sancionar deportivamente a la selección campeona.
Sanciones también contra Senegal
Senegal también ha sido duramente castigada. El seleccionador Pape Bouna Thiaw ha sido suspendido por cinco partidos oficiales y multado con 100.000 dólares por conducta antideportiva y por “llevar el fútbol africano al descrédito”, según la formulación de la CAF. Dos jugadores senegaleses, Iliman Ndiaye e Ismaila Sarr, han recibido sanciones de dos partidos por dirigirse de forma inapropiada al árbitro, mientras que la federación senegalesa deberá pagar un total de 615.000 dólares en multas por el comportamiento de su equipo y de sus seguidores.
La final ya había generado una fuerte repercusión internacional antes del anuncio de las sanciones. Medios como The Guardian describieron el desenlace como “surrealista” y “bochornoso”, mientras que agencias como Reuters y AFP subrayaron el impacto negativo de las escenas vividas en un torneo que Marruecos había presentado como escaparate de estabilidad y modernización del fútbol africano.
Más allá del césped, los incidentes también provocaron tensiones en las gradas y en las calles de Rabat, con detenciones de aficionados y llamamientos posteriores de las autoridades de ambos países a evitar que la crisis deportiva derivara en un conflicto diplomático.
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