Las intensas lluvias que afectan desde hace días al norte de Marruecos han obligado a evacuar hasta ahora a 143.164 personas de localidades consideradas en riesgo, según el último balance del Ministerio marroquí del Interior. Las evacuaciones continúan y responden a intervenciones preventivas cuyo objetivo es proteger la vida y garantizar la seguridad de los habitantes, señaló el departamento en un comunicado difundido este martes y recogido por agencias internacionales como Reuters y AFP.
Provincias más afectadas y evacuaciones masivas
El grueso de los desalojos se ha concentrado en la provincia de Larache, en el norte del país, donde se contabilizan más de 110.000 evacuados. Le sigue Kenitra, próxima a Rabat, con cerca de 17.000 personas desplazadas. Medios marroquíes en francés añaden que también se han producido evacuaciones puntuales en otras provincias del noroeste ante el riesgo de crecidas de ríos y desbordamientos de embalses.
El temporal ha causado al menos cuatro muertos, todos ellos miembros de una misma familia que fallecieron tras el derrumbe de su vivienda, según confirmaron las autoridades a AFP. Las lluvias han provocado además importantes daños en infraestructuras y en el sector agrícola, con carreteras cortadas, zonas rurales aisladas, campos anegados y pérdidas en cultivos, de acuerdo con balances preliminares citados por Reuters.
Alcazarquivir, una ciudad prácticamente desierta
Entre las localidades más castigadas figura Alcazarquivir, de unos 120.000 habitantes, situada en la llanura atlántica. El Ejército permanece desplegado en la zona desde el pasado jueves para apoyar a los damnificados y participar en las tareas de evacuación y asistencia. “Alcazarquivir presenta actualmente un aspecto desierto. Se convirtió en una ciudad fantasma, con agua aún acumulada en calles y plazas”, relató un vecino a EFE.
Las autoridades marroquíes mantienen la alerta meteorológica en el norte del país y advierten de que el dispositivo de emergencia seguirá activo mientras persista el riesgo de nuevas precipitaciones y crecidas. Las lluvias, excepcionalmente intensas para la zona, han puesto fin a un prolongado periodo de sequía, pero al mismo tiempo han sometido a una fuerte presión a ríos, embalses e infraestructuras, obligando a las autoridades a combinar descargas controladas de agua con evacuaciones preventivas.
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