Ghislaine Maxwell, la que fuera mano derecha y cómplice de Jeffrey Epstein, ha vuelto al centro del escenario público desde la cárcel federal de Texas donde cumple 20 años de prisión por tráfico sexual de menores. Su nombre quedó asociado a una de las tramas de abusos más escandalosas de las últimas décadas, construida en torno al poder, el dinero y el acceso a élites políticas y empresariales de Estados Unidos y otros países. Ahora, su nueva comparecencia ante el Congreso de Estados Unidos la sitúa de nuevo frente a los focos. Ha decidido acogerse a la Quinta Enmienda, el derecho constitucional a no declarar.

¿Qué ha pasado con Jeffrey Epstein?

La situación de Maxwell no puede entenderse sin recordar quién fue Jeffrey Epstein y qué representó su caso para el sistema judicial estadounidense. Epstein, financiero multimillonario y depredador sexual convicto, fue detenido en 2019 acusado de dirigir una red de explotación sexual de menores. Esta operaba desde mansiones privadas y jets privados al servicio de élites globales.

Un mes después de su detención, apareció muerto en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Manhattan. Una investigación del Departamento de Justicia concluyó que se suicidó, en un contexto de graves negligencias en su custodia que alimentaron sospechas y teorías de encubrimiento. Su muerte dejó sin juicio público a quien era el epicentro de la trama. Ello convirtió a Maxwell en la principal cómplice de esta red de abusos, las víctimas y los posibles nombres implicados.

En este nuevo capítulo, Maxwell ha comparecido por videoconferencia ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, que investiga la gestión gubernamental de los casos Epstein y Maxwell y el posible encubrimiento de figuras de alto perfil. La presa, desde una institución de mínima seguridad en Bryan, Texas, se ha negado a responder a las preguntas de los congresistas. A través de su abogado, ha dejado claro que no hablará sin garantías de inmunidad.

Algunos medios han informado de que estaría dispuesta incluso a exculpar al presidente Donald Trump en relación con los llamados "papeles de Epstein" a cambio de protección legal.

Ghislaine Maxwell se acoge a la Quinta Enmienda

Es en este punto donde aparece la Quinta Enmienda, una pieza clave de la Constitución de Estados Unidos y de su cultura jurídica. Esta enmienda forma parte de la Declaración de Derechos y recoge varias garantías, pero una de las más conocidas es el derecho a no autoincriminarse. Ninguna persona puede ser obligada "en ningún proceso legal a atestiguar contra sí misma". En la práctica, "acogerse a la Quinta Enmienda" significa que un individuo puede negarse a responder preguntas cuyo contenido pueda utilizarse en su contra en un proceso penal. Esta protección se aplica tanto en causas ante tribunales como en otros procedimientos oficiales. Aquí se incluyen comparecencias ante el Congreso, siempre que exista un riesgo real de consecuencias penales.

La Quinta Enmienda no solo protege el derecho a guardar silencio, sino que también se vincula al debido proceso y a otras garantías, como la protección frente al doble enjuiciamiento (no ser juzgado dos veces por el mismo delito). Ese escudo frente a la autoincriminación ha sido invocado por acusados, testigos y funcionarios en investigaciones muy mediáticas.

En el caso de Ghislaine Maxwell, la decisión de acogerse a la Quinta Enmienda encaja en esa estrategia de autoprotección. Aunque ya ha sido condenada por delitos de tráfico sexual de menores en el ámbito federal, continúa expuesta a potenciales procedimientos adicionales. Además, también se expone a demandas civiles y nuevas imputaciones derivadas de la documentación que se sigue desclasificando sobre el caso Epstein. Cualquier respuesta ante el Congreso sobre la logística de la red o sobre posibles omisiones de las autoridades, podría abrirle frentes penales adicionales.

¿Que relación guarda esto con Donald Trump?

El abogado de Ghislaine Maxwell, David Markus, confirmó que su clienta invocaría la Quinta Enmienda durante la comparecencia ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes para evitar autoincriminarse y proteger su situación judicial actual, que incluye una condena de 20 años por tráfico sexual de menores. Markus argumentó previamente al presidente del comité, James Comer, que Maxwell no respondería preguntas sin protecciones legales. Tras la sesión (que duró menos de una hora) reiteró que ella es la única capaz de ofrecer un relato completo sobre las actividades de Epstein.

Markus afirmó explícitamente que Maxwell se dispone a testificar con total honestidad y a exculpar al presidente Trump de cualquier delito relacionado con Epstein, a cambio de inmunidad o un indulto presidencial. En un mensaje en X, escribió que "ni el presidente Trump ni el presidente Clinton cometieron delito alguno. Solo la señora Maxwell puede explicar las razones; la ciudadanía merece conocer esa explicación". Esta oferta ha sido vista por demócratas como una campaña para obtener clemencia, mientras que Comer se opuso públicamente a un posible indulto.

¿De qué puede "librarse" Trump otorgando esa inmunidad a Maxwell?

Al otorgar inmunidad a Ghislaine Maxwell, Donald Trump podría librarse de acusaciones políticas y escrutinio público derivado de los "papeles de Epstein". Estos han generado sospechas sobre su relación pasada con el financiero y posibles encubrimientos en la gestión de documentos desclasificados.

Además, un indulto o inmunidad limitada liberaría a Trump de presiones para desclasificar más documentos sensibles. Entre ellos se incluyen fotos y videos con élites, y frenaría demandas civiles o nuevas pesquisas que vinculen su administración con negligencias en el caso Epstein, como la muerte en custodia o el manejo errático del Departamento de Justicia.

Aunque Trump ha negado intenciones de indulto en el pasado, esta maniobra estratégica (sugerida por Markus) neutralizaría esas teorías de conspiración y acusaciones de obstrucción. En esencia, silenciaría a Maxwell como testigo hostil y cerraría un flanco vulnerable en su presidencia.