En su estreno en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Pedro Sánchez ha destacado que España, a pesar de la distancia de Rusia, sabe de la amenaza que supone Putin. "Los europeos hemos de fortalecer nuestras capacidades de defensa", ha señalado Sánchez. "España ha triplicado su gasto en defensa y ha duplicado los soldados en misiones de la OTAN", ha dicho Sánchez frente a las críticas de que España no contribuye como debería por rechazar aumentar hasta el 5% el presupuesto en defensa.

El presidente del Gobierno español ha remarcado que hay que reforzar el pilar europeo de la OTAN, sobre todo la industria. "Si estamos de acuerdo en la idea del 5%, seremos más dependientes del armamento de EEUU. Por eso hemos de gastar mejor", ha dicho con su argumento de la importancia de las capacidades más que el presupuesto en sí. Ha señalado que es el momento de crear un ejército europeo, ahora, no dentro de diez años.

En el turno de preguntas de la mesa redonda, ha remarcado que España está gastando más y está enviando más soldados al flanco oriental. Tanto el presidente de Finlandia como la primera ministra danesa han insistido en que gastar más en la OTAN es fundamental. Para Sánchez, "se trata de si somos leales a los principios o valores, si respetamos el estado de Derecho, o no". Y ha añadido: "Defendemos la integridad territorial en Ucrania y también en Gaza. No aceptamos dobles estándares".

Contra el rearme nuclear

Sánchez ha señalado que un rearme nuclear no es el camino para reforzar la defensa. Ha defendido la disuasión nuclear. Y ha citado a John F. Kennedy y a Ronald Reagan para reforzar su argumento. "No es cuestión de ideologías". Ha lamentado cómo "las potencias nucleares han olvidado las lecciones del pasado". Y ha pedido a las potencias que paren el rearme nuclear. "Paremos la carrera nuclear", ha remarcado.

"Vamos a parar a Putin, pero de una forma coordinada que podamos controlar. Vamos a reforzar nuestro sistema multilateral. Necesitamos un rearme moral", ha remarcado, en una intervención de menos de diez minutos.

La víspera, Sánchez se perdió un encuentro de mandatarios europeos con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. A la reunión asistieron el canciller alemán, Friedrich Merz, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb; los primeros ministros de Polonia, Donald Tusk, Dinamarca, Mette Fredriksen; y Suecia, Ulf Kristersson; además del secretario general de la OTAN, Mark Rutte. El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, justificó la ausencia de Sánchez por su "apretadísima agenda" y aseguró que Sánchez siempre está en las cumbres decisivas.

Sánchez ha participado tras su intervención en una mesa redonda sobre "cómo fortificar la seguridad transatlántica" con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb; la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen; y el senador Christopher A. Coons. "Hay que incrementar el coste económico a Rusia, y proveer a Ucrania todo lo que necesite para ganar la guerra", ha dicho Alexander Stubb, quien ha remarcado cómo Putin ha fracasado: Ucrania sigue siendo soberana, la OTAN se ha ampliado, y su país es cada vez más débil.

La primera ministra danesa, muy crítica con Putin, ha recordado cómo el enorme número de víctimas rusas no se puede comparar con los parámetros de países europeos porque a Putin no le importan. Ha abogado por la presión militar, sobre todo. Sánchez ha apuntado: "Es un ataque contra Ucrania y contra la Unión Europea como proyecto político. Por eso hemos de mantenernos unidos y hacer más". Ha apoyado que Ucrania ingrese en la Unión Europea.

En esta ocasión, Sánchez ha aprovechado la tribuna que brindaba la Conferencia de Múnich para reforzar la idea de que España sí contribuye a la defensa europea, a pesar de rechaza un aumento del gasto hasta el 5% del PIB. Sí que ha lanzado un mensaje en defensa de Gaza, que llama la atención en un foro así. Ha aludido al Sur Global y cómo se ven los debates desde otras ópticas. Pero no ha querido jugar la baza del liderazgo europeo frente a EEUU.