El jefe de la misión diplomática de EEUU en La Habana, Mike Hammer, reconoció a Telemundo recientemente que contaban con una Delcy Rodríguez en Cuba. Admitió también que había negociaciones con los cubanos. ¿Por vía oficial o de otra forma? Todo apunta a que se está tanteando a los próximos a Raúl Castro, a quien se considera quien realmente maneja el poder, a pesar de ser un nonagenario. Según el portal estadounidense Axios, el nieto favorito de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, mantiene conversaciones secretas con el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, de origen cubano.
Estados Unidos combina una presión sin precedentes sobre Cuba, desamparada tras la salida de Maduro del poder en Venezuela el pasado 3 de enero. Washington supervisa ahora la política comercial de Venezuela y ha cortado el grifo hacia Cuba. Pero a la vez busca interlocutores, como prueba la exclusiva de Axios. Raúl Guillermo Rodríguez Castro, de 41 años, es el nieto más cercano a Raúl Castro, hermano de Fidel Castro. Es quien se ocupa de su abuelo. Le llaman Raulito o El Cangrejo, porque tiene un dedo deformado.
"Yo no las llamaría 'negociaciones', sino más bien 'conversaciones» sobre el futuro'", dijo un funcionario de relevancia en la Administración Trump a este digital estadounidense. Rubio y su equipo consideran que Raulito y su círculo representan a los cubanos más jóvenes y con mentalidad empresarial para quienes el comunismo revolucionario ha fracasado. Son los más partidarios de un acercamiento a Estados Unidos.
"Nuestra posición, la posición del Gobierno de Estados Unidos, es que el régimen tiene que desaparecer", afirmó el alto funcionario. "Pero no sabemos cómo será. Depende del presidente y no ha tomado todavía la decisión. Rubio sigue en conversaciones con el nieto".
La relevancia de Raúl Castro y su clan
El clan de los Castro, por un lado, es anatema para los cubanos de Miami. Pero a la vez en un régimen tan monolítico es difícil que se logren cambios sin contar con quienes controlan el poder, es decir, a los militares. Y Raúl Castro, en teoría retirado de escena, sigue manejando entre bambalinas.
También se ha hablado de otros dos Castro como figuras de relevancia en este momento de cambios: se trata de Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel y Raúl, ahora viceprimer ministro, y Alejandro Castro Espín, único hijo varón de Raúl, y único de los descendientes que ha pasado por el Ejército. De hecho, Alejandro Castro habría estado en México negociando con los americanos.
Los asesores de Trump han hablado con otros cubanos influyentes además del joven Raulito Castro, pero el nietísimo es considerado la figura más importante de la isla con la que hay que cultivar relaciones. "Es la niña de los ojos de su abuelo", fue guardaespaldas del dictador y también tiene aliados que dirigen el gigantesco conglomerado militar-empresarial conocido como GAESA. De hecho, su padre es el general Luis Alberto Rodríguez López Callejas, presidente del conglomerado empresarial GAESA, y su madre Deborah Castro Espín.
Al parecer, Rubio y Raúlito se están entendiendo "sorprendentemente" bien. "No hay diatribas políticas sobre el pasado. Se trata del futuro", apunta la fuente.
La agonía de la isla
La situación en Cuba es cada vez más agónica. La red eléctrica está al borde del colapso. Falta combustible y escasean los alimentos. También el turismo es cada vez menor, dada la carestía y la sensación de fin de ciclo. Todo apunta a que Estados Unidos quiere aplicar la hoja de ruta de Venezuela. Allí la Administración de Trump estaba en contacto con Delcy Rodríguez antes de decidir capturar a Maduro pero dejar el resto del régimen intacto. Cuba era quien se ocupaba de la protección de Maduro: e el asalto de EEUU murieron 32 cubanos. En el caso de Cuba incluso es más complicado que el régimen salga de un día para otro ya que la oposición no está articulada como en Venezuela.
Con el líder cubano, Miguel Díaz-Canel, Rubio no ha mantenido conversaciones. El régimen asegura que no hay "ningún diálogo de alto nivel entre el Gobierno de Estados Unidos y Cuba. Ni siquiera hay diálogo a nivel intermedio. Ha habido intercambios de mensajes". Mientras tanto, el canciller Bruno Rodríguez ha pasado por España para pedir ayuda humanitaria y este miércoles se encuentra con el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, en Moscú. Rusia no movió un dedo por Maduro y tampoco parece que vaya a pasar de la mera palabrería sobre Cuba.
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