Romper el bloqueo informativo, ese otro muro que separa y aísla al Sáhara Occidental ocupado por Marruecos del resto del mundo. Es la misión de Équipe Média, la organización que codirige Ahmed Ettanji desde hace 16 años. Bajo su batuta, un equipo de una veintena de periodistas saharauis que trata de arrojar luz sobre "un agujero negro informativo", como denomina a la ex provincia española Reporteros Sin Fronteras.

Ettanji (El Aaiún ocupado, 1988) reconoce que la suya es una tarea contra la represión y las mordazas, también contra el silencio que el conflicto del Sáhara -el más longevo de África- suscita en los medios internacionales. "Grabar una manifestación, entrevistar a una víctima o simplemente documentar la realidad puede significar arresto, tortura o condenas judiciales fabricadas", explica Ettanji en una entrevista con El Independiente durante una de sus escalas por Madrid.

Pregunta.- ¿Cómo es ser periodista en los territorios ocupados del Sáhara Occidental?
Respuesta.- Ser periodista en los territorios ocupados del Sáhara Occidental es ejercer la profesión en la clandestinidad y en condiciones de represión constante. Informar implica enfrentarse a vigilancia, intimidaciones, detenciones arbitrarias y restricciones severas a la libertad de expresión. Los periodistas saharauis no contamos con protección legal real y cualquier intento de documentar violaciones de derechos humanos, protestas pacíficas o la vida cotidiana bajo ocupación puede tener consecuencias personales y familiares. Aun así, el periodismo se convierte en una forma de resistencia: una manera de romper el silencio, preservar la memoria y hacer llegar al mundo una realidad que a menudo se intenta ocultar.

La autonomía de Marruecos para el Sáhara no es creíble cuando se criminaliza a los periodistas y se niegan todas las libertades

P.- ¿Qué limitaciones sufrís en Equipe Media para realizar vuestro trabajo diario?
R.- En Equipe Media trabajamos bajo una represión sistemática y una criminalización constante por parte de la ley marroqui. Nuestro día a día está marcado por la vigilancia permanente, las persecuciones, las detenciones arbitrarias, las agresiones físicas y la confiscación de equipos. No existimos legalmente y nuestro trabajo periodístico está criminalizado, lo que permite a las fuerzas de ocupación actuar con total impunidad contra nosotros. Grabar una manifestación, entrevistar a una víctima o simplemente documentar la realidad puede significar arresto, tortura o condenas judiciales fabricadas. Nuestras comunicaciones están controladas y se intenta aislar nuestro trabajo mediante la censura y la expulsión de periodistas internacionales. Aun así, seguimos informando en la clandestinidad, porque decir la verdad en los territorios ocupados del Sáhara Occidental es un acto de resistencia.

P.- Frente a vuestras limitaciones, ¿qué privilegios tienen los periodistas de medios oficialistas marroquíes en el Sáhara?
R.- Los periodistas de los medios oficialistas marroquíes gozan de total protección y privilegios. Tienen acreditaciones oficiales, acceso libre a los territorios ocupados, escolta policial cuando lo necesitan y apoyo. Son impunes. Pueden grabar, publicar y difundir sin obstáculos el discurso y la propaganda  del Estado, incluso cuando desinforman o niegan las violaciones de derechos humanos. Mientras a los periodistas saharauis se nos persigue, encarcela y silencia, a los medios oficialistas se les garantiza impunidad y recursos para imponer una narrativa única. Esta criminalización alcanza incluso el ámbito profesional: Equipe Media ha sido denunciada por el sindicato de periodistas marroquíes, una muestra más de cómo las estructuras oficiales se utilizan para silenciar cualquier voz independiente en el Sáhara Occidental. Además han difundido comunicados atacando y difamando a periodistas saharauis o extranjeros que escribieron sobre la situación del Sahara Occciental.

P.- ¿Habéis recibido amenazas? ¿Puedes citar algunas?
R.- Hemos recibido amenazas de muerte tras publicar información sobre los recursos naturales del Sáhara Occidental. Además, nos llegan constantes mensajes de odio y amenazas por redes sociales, y actualmente un individuo se ha identificado falsamente como miembros de la gendarmería, advirtiéndonos de detenciones y represalias graves. Estas amenazas forman parte de un patrón sistemático para silenciar nuestro trabajo. Tenemos prohibido el acceso a otras ciudades saharauis,como nos ha sucedido a mi compañero Mohamed Mayara y a mí mismo en Bojador.

P.- El mundo ha mirado durante 2025 al bloqueo informativo en la Franja de Gaza. ¿Es comparable la situación en los territorios ocupados del Sáhara Occidental?
R.- La situación en los territorios ocupados del Sáhara Occidental es comparable en cuanto al bloqueo informativo que sufre Gaza. Al igual que en la Franja, los periodistas saharauis enfrentamos censura, vigilancia constante, persecución y aislamiento de medios internacionales. Se nos impide documentar la realidad sobre derechos humanos, recursos naturales o manifestaciones pacíficas. Somos la únicas fuentes para los medios de comunicación internacionales mientras los medios oficialistas marroquíes controlan la narrativa. Aunque los contextos geopolíticos son distintos, en ambos casos existe un intento sistemático de silenciar al pueblo y limitar el acceso del mundo a la información.

Exigimos que se abra la zona a periodistas y observadores, que se respete la libertad de prensa y que se deje de criminalizar nuestro trabajo

P.- ¿Os sentís los periodistas saharauis abandonados por la comunidad internacional? ¿Qué pedís y qué necesitáis?
R.- Los periodistas saharauis nos sentimos abandonados por la comunidad internacional. Exigimos que se abra la zona a periodistas y observadores, que se respete la libertad de prensa y que se deje de criminalizar nuestro trabajo, frente a la represión sistemática y la impunidad de quienes nos persiguen. Partes de la comunidad internacional y Estados como España, Francia y Estados Unidos son cómplices.

P.- No sé si has pensado en alguna ocasión abandonar el periodismo…
R.- En algunos momentos me lo he planteado, sobre todo cuando las amenazas alcanzan a mi familia. Pero abandonar el periodismo significa aceptar el silencio impuesto, y por eso seguimos informando a pesar de los riesgos.

P.- Marruecos insiste en su propuesta de autonomía para el Sáhara. ¿Es creíble para vosotros a la luz de las limitaciones de libertades públicas y de prensa que sufrís?
R.- La propuesta de autonomía de Marruecos no es creíble en absoluto. ¿Cómo se puede hablar de "autonomía" bajo una ocupación militar continua, una represión sistemática y la denegación de las libertades públicas y de prensa más básicas? Vivimos bajo vigilancia constante, donde periodistas y activistas son detenidos simplemente por documentar la realidad o cubrir protestas pacíficas. La credibilidad de cualquier solución política no puede separarse de la situación real de las libertades sobre el terreno: ¿Qué valor tiene una autonomía donde se impone una narrativa única, se silencia a la población autóctona y se criminaliza a los medios independientes?

Reafirmo además que esta propuesta contradice fundamentalmente la Carta de las Naciones Unidas, que consagra el derecho de los pueblos a la autodeterminación e independencia, así como la Resolución 1514 adoptada por la Asamblea General en 1960, bajo la cual se incluyó al Sahara Occidental tres años después. El derecho a la autodeterminación es un derecho permanente, inherente e inalienable.

España fue la potencia administradora del territorio y sigue siendo, hasta hoy, la potencia responsable de su administración según el derecho internacional, mientras que el único titular del derecho legítimo es el pueblo saharaui, no la potencia ocupante ni sus aliados. Lo que vemos hoy son intentos de presión psicológica, política y diplomática sobre el Frente Polisario para forzar más concesiones, pero están condenados al fracaso, como nos ha enseñado la historia. La voluntad popular saharaui es indomable, y la justicia histórica prevalecerá.

P.- ¿Hay compañeros periodistas saharauis en prisión? ¿Cuál es su situación?
R.- Hay periodistas saharauis en prisión, condenados a penas extremadamente largas entre 10 y 30 años o incluso cadena perpetua y sometidos a régimen de  aislamiento prolongado, dispersión entre cárceles, insalubridad, malos tratos y falta de atención médica. Permanecen incomunicados durante años, criminalizados únicamente por informar sobre el Sáhara Occidental.

La voluntad popular saharaui es indomable, y la justicia histórica prevalecerá

P.- ¿Por qué merece la pena seguir informando desde El Aaiún ocupado?
R.- Vale la pena seguir informando desde El Aaiún ocupado porque somos testigos irreemplazables en el corazón del sufrimiento. No somos meros corresponsales que reportamos desde fuera, sino parte del tejido mismo de esta dolorosa realidad. Cada reportaje que producimos es una gota en el río de la memoria colectiva que desafía los intentos de borrado y olvido.

Continuamos porque el silencio significa complicidad, y abandonar nuestro oficio sería dejar al pueblo saharaui a merced de una narrativa única y distorsionada, promovida por una maquinaria mediática apoyada por el estado ocupante. Damos voz a los que han sido silenciados e iluminamos los rincones oscuros que las fuerzas de la ocupación quieren mantener lejos de la vista del mundo.

Aunque el precio de esta labor pueda ser la detención arbitraria, la tortura o las amenazas a nuestras familias, es nuestra fe en la justicia de nuestra causa y la determinación inquebrantable de nuestro pueblo por alcanzar su libertad lo que nos impulsa. Informamos porque la verdad es un arma, y porque documentar las violaciones de hoy es la evidencia para el tribunal de la historia del mañana. En El Aaiún, donde el estado ocupante intenta imponer su presencia, nuestra existencia como periodistas saharauis es prueba viviente de que la tierra pertenece a su pueblo y de que su voluntad no será quebrantada.