El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este viernes que impondrá un arancel global del 10 % tras conocer la decisión del Tribunal Supremo de anular parcialmente los aranceles y apuntado que lo hará "dentro de tres días" y amparado en una ley de 1974.

“Firmaré una orden para imponer un arancel global del 10 % en virtud de la Sección 122 (de la Ley de Comercio de 1974), además de los aranceles normales que ya se están cobrando. También estamos iniciando varias investigaciones en virtud de la Sección 301 y otras, para proteger a nuestro país de las prácticas comerciales desleales de otros países y empresas”, ha declarado Trump.

La Ley de Comercio de 1974 es una norma histórica de Estados Unidos que otorga al presidente facultades para imponer aranceles de hasta el 15 % durante períodos de 150 días.

Trump, que ha asegurado que cuenta con "alternativas muy poderosas" para imponer aranceles, ha explicado que va a recurrir a tres leyes que harán más compleja la implantación de los aranceles, pero que le permitirán seguir con su política económica a pesar de la decisión del Supremo.

"Es un proceso un poco más largo. Intenté simplificar las cosas, pero no nos dejaron hacerlo", ha asegurado en su comparecencia ante la prensa apenas tres horas después de que su medida estrella haya sido parcialmente anulada por el poder judicial estadounidense.

Además de la Ley de Comercio de 1974, también mencionó la Ley de Expansión Comercial de 1962, firmada por el presidente John Fitzgerald Kennedy en plena Guerra Fría, y que le permitió ampliar la autoridad presidencial para negociar acuerdos comerciales y modificar aranceles.

También ha apelado a la Ley Arancelaria Hawley-Smoot de 1930 (o Smoot-Hawley), una norma estadounidense aprobada el 17 de junio de 1930, que aumentó los aranceles de importación a niveles históricamente altos, con el propósito de proteger a las industrias y agricultores estadounidenses de la competencia extranjera.

El fallo de la Corte Suprema establece que el Gobierno estadounidense no tiene facultades inherentes en tiempos de paz para imponer aranceles sobre la base de la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IEEPA) de 1977 invocada por Trump como pilar de su guerra comercial, ya que considera esos gravámenes un impuesto y por lo tanto requieren de la aprobación del Congreso.

El presidente, visiblemente contrariado por la decisión judicial, ha asegurado que "la Corte Suprema no anuló los aranceles. Simplemente anuló un uso particular de los aranceles de la IEEPA".

"Puedo hacer lo que quiera con la IEEPA, imponer un embargo total, pero no puedo cobrarle a nadie ni un dólar por ello. Es ridículo, pero no importa, porque tenemos otras maneras, muchas otras maneras", ha concluido Trump.