Un bombardeo que destruyó una escuela primaria en la ciudad iraní de Minab el pasado 28 de febrero y dejó al menos 175 muertos —muchos de ellos niños— podría haber sido causado por fuerzas estadounidenses durante una operación militar contra una base naval cercana del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica. Investigadores militares estadounidenses consideran “probable” esa responsabilidad, aunque la investigación sigue en marcha.

Según revelaron dos funcionarios estadounidenses a la agencia Reuters, los analistas del Pentágono creen que existe una alta probabilidad de que el ataque haya sido ejecutado por fuerzas de Estados Unidos, pero aún no han alcanzado una conclusión definitiva ni han completado la investigación oficial sobre lo ocurrido.

El ataque alcanzó la escuela primaria Shajarah Tayyebeh en Minab, una localidad situada en el sur de Irán, cerca del estratégico estrecho de Ormuz. El impacto se produjo alrededor de las 11:30 de la mañana, hora local, cuando alumnos y profesores se encontraban en clase al coincidir con el inicio de la semana laboral iraní.

Funeral por las víctimas de Minab.

El mayor ataque con víctimas civiles desde el inicio de los bombardeos

El episodio constituye hasta ahora el incidente con mayor número de víctimas civiles desde que Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero su campaña militar contra Irán. Las autoridades iraníes afirman que entre las víctimas hay decenas de niñas que asistían a la escuela en el momento del bombardeo.

Un análisis de imágenes de satélite, vídeos verificados y publicaciones en redes sociales indica que el ataque contra la escuela ocurrió al mismo tiempo que una serie de bombardeos de precisión contra instalaciones navales de la Guardia Revolucionaria situadas junto al centro educativo.

Las imágenes tomadas días después del ataque muestran que al menos seis edificios dentro de la base naval fueron alcanzados por municiones guiadas. Cuatro quedaron completamente destruidos y otros dos presentan impactos directos en el centro de sus tejados, un patrón típico de ataques de precisión. El edificio escolar, ubicado a escasa distancia del complejo militar, también resultó gravemente dañado.

Las autoridades estadounidenses no han confirmado oficialmente la autoría del ataque. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que Washington no tenía constancia de haber bombardeado la escuela y señaló que el Departamento de Defensa estaba investigando el incidente. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó igualmente la apertura de una investigación interna.

El portavoz militar israelí Nadav Shoshani aseguró por su parte que Israel no tenía conocimiento de ninguna operación militar en esa zona en el momento del ataque.

Los vídeos grabados por testigos muestran columnas de humo elevándose simultáneamente desde la base naval y desde el edificio escolar. Algunas grabaciones tomadas cerca de la entrada del complejo militar muestran el emblema de la Guardia Revolucionaria en los accesos y humo saliendo de varios edificios tras los impactos.

"Un error"

Expertos militares consultados consideran que la explicación más probable es "un error de identificación del objetivo". Wes J. Bryant, analista de seguridad nacional y antiguo asesor del Pentágono sobre daños a civiles, señaló que las imágenes muestran impactos de precisión “prácticamente perfectos”, lo que sugiere que el edificio escolar pudo haber sido identificado erróneamente como parte de las instalaciones militares.

Imágenes satelitales históricas muestran que el inmueble formó parte en el pasado de la base naval de la Guardia Revolucionaria. Fotografías de 2013 revelan que estaba conectado al complejo militar, aunque en 2016 ya aparecía separado y adaptado como centro educativo con patio y zonas deportivas.

Expertos en derecho internacional humanitario recuerdan que las fuerzas militares están obligadas a verificar la naturaleza de los objetivos antes de lanzar un ataque. La profesora Janina Dill, especialista en derecho de los conflictos armados en la Universidad de Oxford, subraya que los atacantes deben confirmar que los edificios no albergan civiles antes de ser atacados, ya que de lo contrario podría tratarse de una violación del derecho internacional.

Mientras continúa la investigación, el bombardeo de Minab se ha convertido en uno de los episodios más controvertidos de la guerra entre Washington, Tel Aviv y Teherán, al poner de relieve el elevado coste civil de una campaña aérea que incluye operaciones militares en el sur de Irán y en las proximidades del estrecho de Ormuz.