El presidente francés, Emmanuel Macron, ha reconocido este miércoles que "no se cumplen las condiciones" para llevar a cabo una misión militar que garantice el comercio marítimo en el estrecho de Ormuz, al que ha calificado como "una zona de guerra", aunque ha insistido en que "debe organizarse" algún tipo de dispositivo para proporcionar escolta a los mercantes.

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Macron ha advertido además de que la capacidad militar de Irán "no se ha reducido a cero" tras los ataques lanzados por Israel y Estados Unidos, y ha afirmado no tener constancia de que el régimen de Teherán haya minado el estrecho de Ormuz, como había sugerido su homólogo estadounidense, Donald Trump.

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Al ser preguntado por la prensa sobre la reducción de la capacidad militar iraní, el mandatario francés ha contradicho las declaraciones de Trump, quien había asegurado que la guerra en Irán terminará "pronto" porque "prácticamente no queda nada que atacar" en el país. Macron ha señalado que corresponde al presidente estadounidense "aclarar tanto sus objetivos finales como el ritmo que quiere marcar para las operaciones" militares.

Cuestionado sobre un posible minado del estrecho de Ormuz, el presidente francés ha indicado que no dispone de información al respecto, ni por parte de los servicios de inteligencia franceses ni de los aliados. "He leído que podría ser posible, pero no tengo confirmación", ha asegurado.

Macron también ha señalado que los países del G7 están de acuerdo en que el bloqueo del estrecho, por el que pasa habitualmente cerca del 20 % de la producción petrolera mundial, "no justifica en absoluto el levantamiento de las sanciones" a Rusia.

Los líderes de las principales economías industrializadas, reunidos este miércoles por videoconferencia para analizar el impacto económico de la escalada bélica en Oriente Medio, han alcanzado un "consenso" para mantener su postura respecto a Moscú y continuar sus esfuerzos de apoyo a Ucrania, ha explicado Macron tras el encuentro con los dirigentes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Italia y Japón. En la reunión también han participado el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El mandatario francés ha instado además a los países del G7 a colaborar con terceros Estados para evitar "cualquier restricción" a las exportaciones de petróleo y gas que pueda desestabilizar los mercados energéticos y generar mayor volatilidad.

En este contexto, Macron ha destacado la "buena sesión de trabajo" celebrada la víspera entre el G7 de Energía y la Agencia Internacional de la Energía (AIE), cuyos 32 países miembros acordaron liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para compensar las pérdidas de suministro derivadas de la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Según ha precisado, ese volumen equivale aproximadamente a 20 días de las exportaciones habituales que atraviesan el estrecho y los países del G7 representan alrededor del 70 % de ese total.

Macron había planteado el lunes desde Chipre la posibilidad de organizar una misión para abrir “progresivamente” el estrecho de Ormuz mediante una operación de carácter estrictamente defensivo, que se activaría cuando concluya la fase más “crítica” del conflicto.