TACO (Trump Always Chickens Out, Trump siempre se acobarda) es como se conoce la tendencia del presidente de Estados Unidos a retractarse. Sin reconocerlo, por supuesto. Empieza a haber señales de que Donald Trump se ha dado cuenta de que la guerra contra Irán no va como se había imaginado. Ha dicho que se fió de Jared, Steve, Pete y Marco. Sobre todo de Jared Kushner, su yerno, judío y muy afín a Netanyahu. Nada de servicios de inteligencia ni militares de experiencia. "Tenía la impresión", dijo su portavoz, de que el ataque a intereses americanos era inminente. Es decir, ya está apuntando quiénes son los responsables.

Otra señal es su insistencia en que la guerra está "casi" terminada. Primero lo dijo en una entrevista en la CBS el lunes. Ese mismo día el petróleo había llegado a los 110 dólares y esas palabras provocaron una importante bajada, hasta los 90 dólares. Esa misma jornada dijo en Miami en un foro con legisladores republicanos que Irán acabaría el conflicto totalmente aniquilado.

En una entrevista con Axios, este miércoles, Trump ha vuelto a afirmar que la guerra terminará "pronto" porque "ya no queda casi nada por atacar". Y añadía: "La guerra va viento en popa. Vamos muy adelantados respecto al cronograma. Hemos causado más daño del que creíamos posible, incluso en el período original de seis semanas".

Sin plan sobre los efectos colaterales

A Trump le gusta hablar con los medios y eso puede ser arriesgado cuando es necesario controlar bien el relato. Ha resultado nefasta la gestión del ataque a la escuela de niñas el primer día de los bombardeos en Minab, al sur Irán. Hubo al menos 175 muertos, la mayoría menores. Una investigación de The New York Times apunta que se debió a datos obsoletos de inteligencia militar y deja claro que cayó un Tomahawk. Trump sigue diciendo que fueron los propios iraníes. ¿Con Tomahawks?

Trump quiere dar la impresión de que EEUU controla la situación cuando en Irán han cambiado a un ayatolá Jameneí por otro ayatolá Jameneí (su hijo), los Estados del Golfo se han visto seriamente afectados y además Irán está demostrando que el control del estrecho de Ormuz es su arma clave. Si impide el paso de los barcos, hace que tiemble la economía global. También resulta afectada la estadounidense.

¿Contaban con ello en la Administración de EEUU? No lo parece. Incluso el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha reconocido que no creían que Irán tuviera tanta capacidad de respuesta, aunque a continuación ha añadido que la reacción de EEUU los aniquilará. Irán también está forzando el gasto en munición de EEUU y las reservas de Patriot de los países de la región. Por supuesto que la maquinaria de guerra de EEUU s superior, pero la operación dista mucho de ser parecida al ataque sobre Caracas y el secuestro de Maduro. Y ese espejismo engañó a Trump.

Riesgo de elevada inflación

En EEUU, un país con un transporte público escaso, los ciudadanos están pendientes del precio del petróleo. El precio promedio de un galón de petróleo en las gasolineras estadounidenses el miércoles ha sido de $3.53, más de una quinta parte más alto que el mes anterior ($2,937). Y esto preocupa a los estadounidenses. Una encuesta encargada por la Universidad de Quinnipiac muestra que hasta el 74 por ciento está preocupado por el aumento de los costos del combustible.

Trump sabe muy bien que ganó las elecciones de 2024 contra John Biden en gran parte debido a los altos precios que, en opinión de la mayoría de los estadounidenses, el presidente saliente no abordó. Donald Trump prometió que si regresaba a la Casa Blanca, "un día" sería suficiente para reducir la inflación. Esto nunca ocurrió, especialmente debido a la ola de aranceles punitivos impuesta por la actual administración desde abril. A pesar de ello, la tasa de inflación anual cayó al 2,4 % en febrero. Pero ahora, debido a la guerra en Irán, tiene todas las posibilidades de dispararse.

Al lanzar la invasión de Irán hace dos semanas, Trump ignoró por completo el riesgo de un aumento repentino de los precios del combustible, según The New York Times. La mayoría de los expertos coinciden en que Estados Unidos es incapaz de restablecer el libre flujo a través del Estrecho de Ormuz, que anteriormente transportaba aproximadamente una quinta parte del oro negro del mundo. Solo hay unas pocas soluciones, como el consentimiento de Washington a las importaciones indias de petróleo ruso, lo que significa fortalecer al régimen de Putin. Sigue resultando curioso cómo Trump se escabulle cada vez que le preguntan por la conexión entre Moscú y Teherán.

Mayor rechazo inicial que ninguna otra guerra

Todos estos factores explican el enorme nivel de rechazo de la guerra contra Irán, según Gallup. Ninguna guerra estadounidense anterior ha arrancado jamás con tanto escepticismo. Incluso al comienzo de la campaña, solo el 41% de los estadounidenses la apoyaba, en comparación con el 76% cuando, por ejemplo, comenzó la invasión de Irak por Sadam Hussein en 2003. No es de extrañar: Trump nunca se molestó en explicar a sus compatriotas por qué estaba emprendiendo una operación tan arriesgada ni cuál era su propósito.

El 55% de los encuestados por la Universidad de Quinnipiac no creyó el argumento del presidente de que Estados Unidos se enfrentaba a una amenaza inminente por parte de Irán. El 77% no lo consideró probable. Y el 74% se opone a un desembarco terrestre estadounidense en Irán. Sin embargo, sobre todo, la mayoría de los encuestados prevé que esta guerra durará mucho tiempo: meses, quizás incluso años.

Riesgo de derrota en las 'midterms'

Para los republicanos, esto significa que se avecinan nubarrones antes de las elecciones al Congreso de noviembre. Una encuesta de NBC News indica que el 50% ya planea votar por los demócratas, mientras que solo el 44 % por los republicanos. Otras encuestas indican una diferencia aún mayor. Si esto sucediera, el partido de Trump perdería su mayoría en la Cámara de Representantes de 435 escaños, donde el margen a favor de los republicanos (218 miembros frente a 214 para los demócratas) ya es pequeña.

Será más difícil cambiar el equilibrio de poder en el Senado de 100 escaños, donde los republicanos tienen 53 votos y los demócratas 47. La elección solo afecta a uno de cada tres escaños. Pero incluso esto no se puede descartar.

El aumento de la inflación y el aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal podrían hacer que las elecciones coincidan con la entrada del país en recesión. Incluso antes de la invasión de Irán, la tasa de crecimiento de la economía (1,4 % anualizado) ya era pobre. Los anuncios de Trump el día de su toma de posesión de que el país entraba en una "época dorada" de prosperidad parecen lejanos. Desde hace tiempo, grupos particularmente significativos de votantes le han dado la espalda al presidente. Esto se aplica en particular a los latinos, de los cuales un asombroso 48% apoyó a Trump en las elecciones de otoño de 2024. Ahora, sin embargo, según una encuesta de CNN, esa cifra se ha reducido a más de la mitad (al 22%).

Los principales partidarios de Trump, el movimiento MAGA (Make America Great Again), también tienen dudas, debido a cómo se ha involucrado en esta guerra en Oriente Próximo. La tarea más difícil la tendrá que acometer JD Vance, vicepresidente, y llamado a ser su sucesor. Con permiso de Marco Rubio, secretario de Estado. Vance, y los candidatos a las midterms, han de explicar a los votantes por qué había que atacar Irán.

Lo que resulta preocupante es que hay un número creciente de estadounidenses que teme que Trump intente mantener su mayoría en el Congreso por la fuerza. Una encuesta de la emisora ​​de radio pública PBS indica que hasta un 34% de los encuestados cree que las elecciones no se llevarán a cabo correctamente.

Donald Trump anunció que bloquearía todas las iniciativas del Congreso hasta que este aprobara su propuesta de cambio a la ley electoral, que plantea una prueba más estricta de la ciudadanía estadounidense para los votantes. Hay quienes especulan que en caso de que se cometa un atentado en represalia por la guerra en territorio de EEUU Trump aprovecharía para anular las elecciones.

De momento, el presidente que llegó al poder prometiendo que no sería como sus antecesores que se habían empantanado en guerras sin fin está en el laberinto iraní. Como dice Karim Sadjadpour en The Atlantic, "Trump ha tratado la guerra como una sesión de jazz improvisada, barajando diferentes estrategias y finales". Y añade: "Trump confiaba en encontrar un Delcy Rodríguez iraní. En su lugar ha favorecido que llegue al poder un Kim Jong-un".