El canciller alemán, Friedrich Merz, ha calificado de "error" la decisión de Estados Unidos de relajar temporalmente las sanciones al petróleo ruso en tránsito. Durante una rueda de prensa en Noruega, Merz ha criticado duramente la medida argumentando que cualquier alivio en las restricciones es una señal equivocada, a pesar de la escalada de los precios del crudo provocada por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Según el canciller, esta postura no cuenta con el respaldo de los demás miembros del G7.

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Por el contrario, el Kremlin ha celebrado la noticia, asegurando que la medida contribuirá a estabilizar el mercado energético mundial. El portavoz ruso, Dmitri Peskov, señaló que en esta ocasión los intereses de Moscú y Washington coinciden, subrayando que es imposible lograr la estabilidad global sin los volúmenes de crudo ruso. Kiril Dmítriev, enviado económico de Moscú, también saludó la decisión tras haber mantenido reuniones en territorio estadounidense esta misma semana.

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La exención, detallada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, permitirá la venta y entrega de todo el petróleo ruso actualmente cargado en buques únicamente hasta el 11 de abril. El objetivo primordial de Washington es reducir el coste del crudo a nivel global, estimando que cientos de millones de barriles podrían ingresar al mercado bajo esta autorización temporal para mitigar el impacto de la guerra en Irán.

Esta discrepancia ha evidenciado tensiones dentro del bloque occidental, ya que Merz insistió en que el apoyo a Ucrania no debe verse afectado por la situación en Oriente Medio. Mientras Alemania mantiene su firmeza, la medida ofrece un respiro financiero a Rusia, cuyas cuentas públicas han mostrado un deterioro significativo en los dos primeros meses de 2026, rozando ya el déficit previsto para todo el año.