La guerra entre Irán e Israel ha abierto un nuevo capítulo en el arsenal balístico de Teherán. En medio de la escalada, la Guardia Revolucionaria asegura haber desplegado por primera vez en esta fase del conflicto uno de sus misiles más avanzados: el Sejjil-2, un arma de combustible sólido que algunos analistas han bautizado como el “misil bailarín” por su capacidad para dificultar la interceptación por los sistemas de defensa aérea.
“Han anunciado su primer uso en esta guerra. También se utilizó una o dos veces en el conflicto de doce días el pasado junio. Tiene un alcance de unos 2.200 kilómetros y puede alcanzar velocidades muy altas, incluso cercanas al rango hipersónico”, explica a El Independiente el experto en armamento iraní Farzin Nadimi. Irán sostiene además que dispone de una ojiva maniobrable, aunque Nadimi matiza que en las imágenes disponibles “parece más bien una cabeza convencional tipo biberón [una forma específica de ojiva tricónica utilizada en los misiles balísticos iraníes. La ojiva se caracteriza por un diseño único que se asemeja a la tetina de un biberón], similar a la usada en los misiles Ghadr”.
La Guardia Revolucionaria afirmó el domingo que el proyectil fue empleado durante la 54.ª oleada de ataques de la operación Promesa Verdadera 4 contra objetivos estratégicos israelíes. Según el comandante de la Fuerza Aeroespacial del IRGC, el general Majid Mousavi, el Sejjil fue lanzado contra centros de mando de la operación aérea israelí y contra infraestructuras vinculadas a la industria militar del país.
La aparición del Sejjil en el campo de batalla ha llamado la atención de los analistas militares. El misil, desarrollado íntegramente por Irán, pertenece a la categoría de misiles balísticos de alcance medio (MRBM) y puede alcanzar objetivos situados a más de 2.000 kilómetros. Ese radio permite atacar Israel, Arabia Saudí, Turquía o las bases estadounidenses en Oriente Próximo desde territorio iraní.
Un misil más rápido y difícil de detectar
A diferencia de muchos misiles iraníes más antiguos, el Sejjil utiliza combustible sólido en dos etapas, una característica que lo convierte en un sistema mucho más rápido de preparar y lanzar. “Es uno de los pocos misiles balísticos iraníes de combustible sólido y dos etapas. Eso lo convierte en un sistema más moderno y mucho más difícil de detectar y destruir antes del lanzamiento”, explica Fabian Hinz, especialista en misiles del International Institute for Strategic Studies (IISS).
El uso de propulsión sólida permite reducir drásticamente el tiempo de preparación. Mientras que los misiles de combustible líquido requieren horas para ser cargados antes del lanzamiento —lo que los hace vulnerables a ataques preventivos—, los sistemas como el Sejjil pueden dispararse en cuestión de minutos desde lanzadores móviles. Ese rasgo es clave en un conflicto donde la guerra aérea y la inteligencia satelital intentan localizar y destruir las plataformas de lanzamiento antes de que entren en acción.
Alcance estratégico
El Sejjil mide alrededor de 18 metros, pesa unas 23 toneladas y puede transportar hasta 700 kilos. Su alcance estimado se sitúa entre 2.000 y 2.500 kilómetros. El sistema se lanza desde plataformas móviles en carretera, conocidas como TEL (transporter erector launcher), lo que permite desplazar los lanzadores constantemente para dificultar su detección.
La combinación de velocidad, posible maniobrabilidad de la ojiva y lanzamiento rápido ha llevado a algunos analistas y medios a describirlo como un “misil bailarín”, capaz de confundir los cálculos de las redes de defensa antimisiles.
En los sistemas balísticos tradicionales, la trayectoria del proyectil es relativamente predecible. Sin embargo, si el vehículo de reentrada realiza pequeñas maniobras en la fase final del vuelo, interceptarlo se vuelve mucho más complejo para sistemas como Arrow, THAAD o Patriot.
Por ello, algunos analistas consideran que el Sejjil representa uno de los pilares del programa balístico iraní, diseñado no solo para infligir daño sino para saturar o desorientar los escudos defensivos.
Un mensaje estratégico en plena escalada
El misil fue probado por primera vez en 2008 y posteriormente mejorado en su versión Sejjil-2. Desde entonces ha aparecido esporádicamente en ejercicios militares iraníes y desfiles armamentísticos.
El experto Michael Elleman, antiguo especialista en misiles del IISS, considera que el sistema refleja un salto tecnológico importante en el programa balístico iraní. “El Sejjil demuestra que Irán ha dominado tecnologías complejas de motores de combustible sólido para misiles de alcance medio”, ha señalado en varios análisis.
Sin embargo, varios expertos coinciden en que su uso en la guerra actual tiene sobre todo un valor político y estratégico. Según Hinz, el misil representa el sistema de combustible sólido de mayor alcance de arsenal iraní, pero su número parece ser limitado. “Si bien el Sejjil es el sistema de propulsión sólida de mayor alcance de Irán, su uso parece ser muy limitado”, ha advertido.
La escalada militar también ha provocado reacciones desde Washington. Este lunes, desde el Despacho Oval, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que el programa balístico iraní llevaba tiempo preparado para un escenario de confrontación regional. “Todos esos misiles que fueron lanzados contra sus vecinos fueron preparados mucho antes, mucho antes de que esperaran usarlos tan pronto”, afirmó Trump.
El mandatario estadounidense defendió además la ofensiva militar contra Irán y sostuvo que su intervención evitó un conflicto aún mayor. “Si no hubiéramos hecho esto, habríamos tenido una guerra nuclear que habría derivado en la Tercera Guerra Mundial”, añadió en mitad de la presión creciente por la sensación de una contienda sin hoja de ruta precisa y con las consecuencias perceptibles en la economía mundial.
Tras tres semanas de ataques aéreos y narrativas sobre el supuesto debilitamiento del programa balístico iraní, Teherán parece decidido a demostrar que su capacidad de disuasión sigue intacta. En la guerra moderna, donde la percepción pesa tanto como la destrucción, el “misil bailarín” puede ser tan importante por lo que golpea como por lo que simboliza.
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