Decía Rainer María Rilke que "la única patria que tiene el hombre es su infancia". Allí habitan muchos. Y allí vuelve Viktor Orbán, el primer ministro de Hungría, que en las elecciones del 12 de abril aspira a su quinto mandato consecutivo. Orbán nació en Székesfehérvár pero vivió los mejores años de su niñez en Felcsút, a unos 40 km de la capital, Budapest. Entonces soñaba con disfrutar de su pasión, el fútbol, y pasaba los mejores ratos con su amigo Löric Mészáros. Hoy Mészáros es el hombre más rico de Hungría y junto a la casa de Orbán en Felcsút se erige un estadio que parece una fortaleza, el Pancho Arena.

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Felcsút apenas tiene 1.900 habitantes censados, pero Orbán y Mészáros se han volcado con el que fue escenario de sus juegos infantiles. Mészáros, que antes de ser millonario era instalador de calefacción, fue alcalde de la localidad y presidente del equipo de fútbol local, Akademia Puskás, en honor al legendario jugador húngaro del Real Madrid. También "Pancho" viene del apodo con el que le conocían los aficionados españoles, aunque nunca puso un pie en Felcsút.

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Mészáros está detrás de la mayor parte de los proyectos de Felcsút, como el estadio, y por ello muchos vecinos guardan silencio sobre Orbán, o bien declaran su admiración por el líder. "Dios, la suerte y Orbán", reconoce Mészáros que son clave en su fortuna. Debería nombrar a Orbán primero pues sin él jamás se habría convertido en el hombre más rico de Hungría. Dicen que si el primer ministro le pidiera que le traspasara su fortuna debería hacerlo de un día para otro. Es su salvaguardia para evitar complicaciones legales y para presumir ante el pueblo de ser uno de los suyos.

Orbán conserva una casa en Rákóczi Ferenc Utca 106. Ákos, un joven que vive en la localidad desde hace dos años, nos da la dirección exacta y advierte: "En Google Maps aparece borroso el lugar". Y así es. La vivienda es grande, pero nada ostentosa. De estilo tradicional, tiene jardín donde se ve un pequeño parque infantil. A Orbán le gusta aparentar que es un hombre del pueblo. Y por ello es su amigo, o su yerno, o su corte, la que se enriquece, pero él aparentemente no dispone de bienes lujosos.

Justo al lado de la casa de Orbán, donde ondea la bandera húngara. hay una vivienda muy modesta. El vecino asegura que Orbán suele ir en Navidades. Pero ahí se acaba la conversación de forma abrupta. No quiere saber nada de periodistas. Es la norma en todo el territorio orbanizado.

El Pancho Arena y Puskás Akadémia

Frente a la vivienda del primer ministro en Felcsút se erige el Pancho Arena con un diseño muy llamativo. Realmente parece un castillo medieval en el exterior. El estadio tiene capacidad para 4.000 espectadores, el doble de los habitantes de Felcsút. Quizá alentados por este poderío el equipo local, el Puskás Akadémia, fundado por Orbán en 2005, subió a primera división húngara en la temporada 2012/2013.

La insólita instalación deportiva se construyó en 2014 según los planos del pionero húngaro de la arquitectura orgánica Imry Makovecz. El estadio combina un aspecto medieval con una funcionalidad moderna. Tamás Dobrosi, discípulo de Makovecz, llevó a cabo el ambicioso proyecto.

En el complejo de la Academia Puskás también hay otras instalaciones de entrenamiento. Los jóvenes locales pueden entrenarse gratuitamente en las diversas instalaciones del moderno complejo. Es día laborable y varios padres están viendo cómo juegan sus pequeños en un campo al aire libre, junto al Pancho Arena. "Aquí estamos contentos con Orbán", comenta uno de los padres. "En Felcsút se vive bien, tranquilo", añade. Confiesa que nunca ha visto al primer ministro por la localidad.

Tampoco Ákos ha coincidido con Orbán, pero sabe que Felcsút está ligada al primer ministro y su corte. "Nos vinimos a vivir aquí hace un par de años porque vimos una casa a buen precio. Soy de Budapest y trabajo allí, pero no tengo que ir todos los días", relata el joven, que está paseando a su primer hijo, aún en carrito. "Yo no quiero que gane Orbán. Necesitamos un cambio", añade. Confiesa que él puede hablar y manifestarse contrario al primer ministro porque no depende de las empresas asociadas a Mészáros, como tantos en el pueblo. "Esta empresa es del hermano de Mészáros y allí está el restaurante de Mészáros", comenta.

En el establecimiento primero la encargada trata de escabullirse con la excusa de no hablar inglés. Uno de los camareros acepta contestar unas preguntas bajo la atenta mirada de la encargada que sí parece entender. Primero no sabe de quién es el local, moderno y espacioso, pero al mencionar a Mészáros, el joven asiente. En la puerta del complejo hay un cartel que informa de las subvenciones de la UE recibidas. ¿Y entonces la UE hace algo por el pueblo? El chico dice que sí pero su jefa le mira con recelo. También se han financiado con fondos europeos las vías para acceder a la localidad en ferrocarril.

Apartamentos de lujo de Mészáros

A las afueras de Felcsút se levanta el complejo más megalómano de los asociados a Mészáros, quien ha labrado su riqueza gracias a las concesiones de obra pública. Primero adquirieron todas las parcelas de la zona, más allá del cementerio, y luego pusieron en marcha su proyecto. Mészáros y su esposa, Andrea Várkonyi, están construyendo un complejo de apartamentos diseñado para alojar a 20 huéspedes, con un garaje subterráneo, un jacuzzi, piscinas cubiertas y al aire libre, y un gimnasio.

El proyecto tiene un coste neto de 2.950 millones de forints (aproximadamente 7,6 millones de euros), y una de las empresas insignia de Mészáros, Talentis Group Zrt., está financiando la construcción. Los documentos obtenidos por Direkt36 muestran que Talentis está garantizando la financiación del proyecto. La construcción debería estar terminada a finales de 2026. De momento, están todavía en obras, pero van a buen ritmo.

Según los documentos, el proyecto de Mészáros y Várkonyi en las afueras de Felcsút tiene como objetivo subsanar las deficiencias de la localidad en materia de turismo. El contrato establece que el desarrollo continuo de la localidad y el aumento constante del número de visitantes han creado la necesidad de un edificio capaz de alojar a huéspedes de forma temporal. "El objetivo era crear un edificio ligeramente alejado del centro, que albergue alojamientos tipo apartamento que reflejaran la belleza del entorno y el paisaje circundantes", señala el documento.

Sin embargo, Felcsút basa su atractivo turístico en su vínculo con Viktor Orbán y con quien dicen que es su testaferro, Mészáros. En caso de que pierda Orbán las elecciones y se investiguen las concesiones de obra pública quizá el proyecto de apartamentos quede en el limbo. Tanto Orbán como Mészáros podrán consolarse viendo jugar al equipo local. Siempre tendrán asiento en el palco de honor, aunque desde la casa de Orbán los goles los escucharán como si estuvieran en el campo.

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