La caída de dos aviones militares estadounidenses en el conflicto con Irán este viernes, sumada a la búsqueda de un piloto de la Fuerza Aérea desaparecido en territorio enemigo, ha sumido en el hermetismo al Gobierno del presidente Donald Trump. El mandatario, que ha contemplado terminar la ofensiva en unas tres semanas, evita dar detalles sobre la situación actual.
Irán derribó un caza F-15 estadounidense en su territorio por primera vez desde que se inició la guerra en Oriente Medio el pasado 28 de febrero. Uno de los dos tripulantes fue rescatado, pero el otro se encuentra en paradero desconocido, presumiblemente en suelo iraní, lo que ha desatado una búsqueda frenética. Irán ya ha ofrecido un resctae de 60.000 dòlares a quien pueda entregar vivo al piloto estadounidense a las autoridades iraníes.
Casi al mismo tiempo, un segundo avión militar, un A-10 Warthog, se estrelló cerca del estrecho de Ormuz; su único tripulante fue rescatado con vida. A estos incidentes se suman dos helicópteros que participaban en las labores de rescate y que fueron alcanzados por fuego iraní, aunque sus tripulantes están a salvo, según fuentes militares citadas por The Washington Post.
Tensión y hermetismo oficial
El Pentágono y el Comando Central (Centcom) de Estados Unidos no han proporcionado información detallada sobre los incidentes. Por su parte, Donald Trump ha mantenido una postura reservada, limitándose a negar que el derribo del caza afecte las negociaciones con Teherán. "No, en absoluto. Es la guerra. Estamos en guerra", declaró el presidente en una entrevista telefónica con NBC News.
Sin embargo, el ataque supone un revés para la operación "Furia Épica", apenas dos días después de que el mandatario prometiera atacar "con dureza" durante las próximas semanas. Trump había asegurado que la República Islámica estaba siendo "diezmada" y que el estrecho de Ormuz se abriría de "manera natural" tras el repliegue iraní.
Punto muerto diplomático
Este viernes también se conoció que los esfuerzos por alcanzar un alto el fuego, liderados por Pakistán, se encuentran en un "punto muerto". Según The Wall Street Journal, Irán no está dispuesto a reunirse con funcionarios estadounidenses en Islamabad debido a que las exigencias de Washington son "inaceptables".
Esta parálisis diplomática complica el escenario para la Casa Blanca, especialmente después de que el régimen iraní desmintiera a Trump, quien afirmó previamente que Teherán le había solicitado una tregua.
Desafío presupuestario y legislativo
En el plano económico, Trump ha propuesto elevar el gasto en defensa para el próximo año fiscal hasta la cifra récord de 1,5 billones de dólares, financiados mediante recortes en programas sociales. La propuesta ya ha generado rechazo, incluso en las filas republicanas. El senador John Curtis adelantó que no aprobará fondos adicionales sin que el Legislativo evalúe una declaración de guerra formal.
"No puedo apoyar la financiación de operaciones militares continuas sin que el Congreso tenga la oportunidad de pronunciarse", afirmó Curtis. A ocho meses de las elecciones de medio término, los congresistas enfrentan además la presión ciudadana por el aumento del combustible, con la gasolina superando los 4 dólares por galón por primera vez desde 2022.
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