Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, fue quien convenció a Donald Trump para que EEUU se uniera a Israel en una guerra que él presentó como definitiva para acabar con el régimen de los ayatolás. Después de seis semanas de ofensiva, Trump anunció que había aceptado un alto el fuego con Irán, gracias a la mediación de Pakistán, y al empuje de China. Sin embargo, Netanyahu expresó su pataleo a bombazos. Dijo que el Líbano quedaba excluido del alto el fuego, a pesar de que Irán y Pakistán defendían que sí estaba incluido. Primero EEUU respaldó a Israel, pero cuando Irán parecía que iba a plantarse Netanyahu dijo que aceptaba negociar con el gobierno libanés el desarme de Hizbulá. Un respiro.

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Si el alto el fuego salta por los aires por el empecinamiento de Netanyahu, de nuevo Trump va a quedar en cuestión. The New York Times ha publicado una investigación en la que reflejan cómo Trump decidió dar luz verde a la operación Furia Épica tras una exposición muy optimista de Netanyahu y los responsables militares y del Mossad israelí. A su juicio, en poco tiempo podrían aniquilar al régimen de los ayatolás y destruir sus aspiraciones nucleares. Pocos de los que escucharon el relato se lo creyeron pero finalmente apoyaron la decisión de Trump. A pesar del triunfalismo sobre la operación, los hechos apuntan que Irán ha descubierto un arma con la que no contaba: el control del estrecho de Ormuz. Y el cambio de régimen ha quedado en cambio de Jameneí.

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La estratagema de Netanyahu

Como Netanyahu sabe que la operación en Irán está lejos de haber terminado, ha querido forzar su continuidad con una estratagema. Israel combate a Hizbulá en el Líbano y si no podía seguir bombardeando Irán por el alto el fuego al menos continuaría persiguiendo a sus aliados de Hizbulá. El grupo proiraní entró en la guerra dos días después de que empezara la operación militar de EEUU e Israel para vengar el asesinato del Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí.

Horas después del anuncio de alto el fuego el Ejército israelí se empleó a fondo y bombardeó el Líbano. Murieron más de 250 personas y un millar resultaron heridas. Para el Ejército israelí se trataba de acabar con los terroristas de Hizbulá. Logró asesinar al sobrino y secretario general del líder de Hizbulá. El objetivo sería el propio Naim Qassem. Su predecesor, Hasan Nasralá, fue asesinado por Israel en 2024. Pero esta ofensiva llevó a Irán a decir que si se mantenían los bombardeos las negociaciones perderían todo sentido. Irán apuesta por la negociación regional.

Según el centro de estudios Soufan Center, "los ataques israelíes pueden interpretarse tanto como un intento de crear una brecha entre Irán y sus aliados como una respuesta a haber sido supuestamente marginados en las negociaciones iniciales del alto el fuego".

Trump pide desescalar

Cuando parecía que todo podría descarrilar por el Líbano, el primer ministro israelí anunció que estaba dispuesto a negociar con el gobierno de Beirut. Israel y el Líbano no mantienen relaciones, así que la decisión es de gran relevancia. El objetivo sería desarmar a la milicia de Hizbulá, según Israel. Aún así Netanyahu insiste en que el Líbano queda fuera del alto el fuego, a pesar de los llamamientos de varios líderes europeos, desde el canciller alemán, Friedrich Merz, al británico Keir Starmer.

Trump respaldó a Netanyahu en su tesis de que el Líbano no estaba incluido en el acuerdo pero ha pedido a su aliado que rebaje la tensión. "He hablado con Bibi para que se modere", ha dicho a la NBC. Confía en que desescale en el Líbano. Si Netanyahu no hace caso, Trump quedará en evidencia: no controla a su aliado.

Al menos quiere intentar la negociación. Es fundamental que pueda reabrirse el estrecho de Ormuz. También es posible que la Administración de Trump busque dividir a quienes detentan el poder en Irán: unos más proclives a la vía negociada y otros más radicales.

Así se entienden sus declaraciones optimistas a la NBC sobre las posibilidades de un acuerdo de paz, cuando EEUU e Irán apenas están de acuerdo ni en los puntos de partida. Es muy significativo que Trump envíe a su vicepresidente, J.D. Vance, a Islamabad a las conversaciones. De esta forma, eleva el nivel de la negociación. Trump mantiene que los líderes iraníes son muy diferentes, "más razonables", en los encuentros que mantienen con ellos.

La unificación de los frentes de resistencia

Desde Irán, se ha divulgado un nuevo mensaje de Mojtaba Jameneí, el heredero de Alí Jameneí. En un mensaje leído en los medios oficiales iraníes, Mojtaba Jameneí, afirma que "Irán no busca la guerra, pero no renunciará a sus derechos y considera todos los frentes de resistencia como una entidad unificada". Es decir, alude a que el Líbano debe quedar cubierto por la tregua.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, ha asegurado que el alto el fuego s refiere a todos los frentes, algo que habrían pedido a los americanos que se aseguraran de lograr de Israel. El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, dijo que EEUU tenía que elegir "entre el fuego o continuar la guerra como Israel. No se puede elegir las dos cosas a la vez".

Para Israel resulta decepcionante que sigan operativos los milicianos de Hizbulá, que amenazan su seguridad. Si ya le resulta difícil a Netanyahu explicar en Israel una tregua en la que no ha tomado parte, aún más si no anulan la capacidad ofensiva del grupo chíi. Y en Israel hay elecciones a finales de octubre. "914 días de guerra, más de 2.000 muertos, decenas de miles de heridos, cuatro frentes abiertos, y cero victorias", escribió en su cuenta de X Avigdor Liberman, líder de la oposición conservadora israelí.

Irán y sus obligaciones con Hizbulá

De la misma forma, Irán no puede dejar de lado a sus aliados. Hizbulá es el aliado regional más poderoso de Teherán y una pieza clave del llamado eje de la resistencia, una red de grupos armados de todo Oriente Próximo alineados con Irán contra Israel. Si Hizbulá sigue siendo blanco de ataques, Teherán podría perder tanto su influencia como su credibilidad dentro de su red de grupos de resistencia.

Por ello, la continuación de los bombardeos sobre el Líbano es la mayor amenaza para las perspectivas de un alto el fuego entre EEUU e Irán. En palabras de Andreas Krieg, profesor del King’s College de Londres, a Al Yazira, el Líbano es el "talón de Aquiles" del alto el fuego. «Los bombardeos contra Hizbulá obligarán a Irán a tomar represalias contra Israel para mantener el equilibrio de la disuasión y demostrar que Irán es un socio fiable".