Nació en Madrid un 27 de marzo de 1944. Fue abogado de derechos humanos bajo la dictadura franquista, diputado constituyente, ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones, eurodiputado y el primer socialista español en ser presidente del Parlamento Europeo. Atienda a El Independiente para hablarnos de su nuevo libro: "Paz y Guerra".
Según sus propias palabras, “comprender Europa consiste en contemplar su fragilidad de cerca, y yo la vi”. Entre las páginas del libro se relatan sucesos desde la perspectiva de un actor que participa en ellos, no de un testigo. El título homenajea a la obra magna de Leon Tolstoi y en él nos habla de sus viajes entre Madrid y la extinta Unión de Repúblicas Soviéticas (URSS).
Pregunta: El periodo en el que usted ostentó el cargo de presidente en el Parlamento Europeo, de 1989 a 1992, fue muy interesante.
Respuesta: Cambió el mundo. Hasta el punto que todavía estamos viviendo las sacudidas de aquel seísmo. Y las seguiremos padeciendo. Yo tuve, como presidente del Parlamento, que hacer frente primero a la implosión pacífica de la Unión Soviética, que no estaba prevista. Ninguno de los institutos, fundaciones, sistemas de inteligencia y de espionaje había previsto que iba a caer el muro, y cayó de la noche a la mañana.
P: Quería comenzar hablando del título del libro: "Paz y Guerra", Una referencia ineludible a la literatura rusa. También menciona el libro de Vasili Grossman, Vida y Destino. Son libros distintos, pero de alguna manera reflejan cómo la humanidad repite sus errores. ¿Cree que ahora la historia se está repitiendo en la guerra de Ucrania?
R: La están reviviendo, no repitiendo. La están reviviendo los ucranianos, el pueblo ucraniano vive el drama y la lucha por la supervivencia. Pero es que es el mismo escenario de la invasión napoleónica, que es el tema principal de Guerra y Paz, y de la Segunda Guerra Mundial en Vida y Destino que yo lo describo a partir de mi viaje hasta Stalingrado, hoy Volgogrado.
P: ¿Usted diría que la paz no es un estado natural de la humanidad?
R: Hay una frase al principio del libro que resume mi pensamiento, y es que construir la paz es un oficio de tejedores, Porque requiere habilidad, paciencia y una serie de habilidades especiales. La naturaleza puede ser armónica y puede ser también la ley de la selva.
P: En el libro expone que Europa es un proyecto muy frágil.
R: Es un proyecto muy frágil, pero es un sistema político y de entendimiento que nos está proporcionando el periodo más largo de paz en Europa desde el final del Imperio Romano. Se dice pronto.
P: Pero algunos podrían argumentar qué es una paz relativa, debido a que en 1990, estalla una guerra muy sangrienta en los Balcanes.
R: El caso de Yugoslavia es muy complejo. Tuvimos que intervenir de una manera muy activa para tratar de frenar una lucha fratricida en la antigua Yugoslavia. Los pueblos de los Balcanes son gente brava y vivimos aquello como una especie de revival de lo que hacía 80 años supuso la Primera Guerra Mundial.
P: A día de hoy, ¿Cree que la UE está bien gestionada?
R: El proceso de construcción ha conseguido que haya paz entre nosotros, que compartamos valores comunes y un sistema político común, una moneda común y la conciencia de que compartimos un destino. Pero no está consolidado. Nosotros estamos construyéndonos de un modo federativo, pero nos falta creérnoslo y defenderlo.
P: En la presentación del libro, defendió la figura de Ursula von der Leyen, la actual Presidenta de la Comisión Europea.
R: No acabo de entender la campaña que hay en su contra. Primero, es un hecho histórico que sea primera mujer presidente de la Comisión. Segundo, hasta el momento ningún presidente de la Unión Europea había podido parir siete hijos y educarlos. Yo soy hijo de una familia de ocho. Sé lo que hizo mi madre, no solamente dándome la vida. Una campaña nada inocente nace de los restos del machismo y la discriminación. Es una campaña en la que hay muchos intereses de otras potencias, presentándola como una especie de muñeca caprichosa. Yo no la he votado, pero ¿qué razones hay para considerar que no tiene capacidad?
P: ¿Usted diría que La Unión Europea se encuentra en decadencia?
R: Para no expresar solo mi pensamiento, estoy de acuerdo con lo que dice Draghi, que en lenguaje coloquial sería: O nos ponemos las pilas y damos un paso definitivo para asegurar nuestra federación europea con una personalidad y una entidad propias o hay un riesgo de decadencia. Una decadencia que en el castellano histórico se diría o se podría definir como la de los reinos de taifas.
P: La fragmentación.
R: Una fragmentación. Es curioso ver porque aquellos dirigentes europeos que reivindican el nacionalismo, el carácter patriótico y demás, luego no los veo en este momento reivindicar la vuelta de su moneda frente al euro. Ni ninguno dice que gestiona mejor su país solo, cortando toda la financiación y la ayuda que da la Unión Europea. Son hechos definitivos. Una cosa es predicar y otra cosa es dar trigo.
P: ¿Cree que es necesario que se lleven a cabo reformas para que el proyecto de la Unión Europea continúe?
R: Yo creo que es un edificio inacabado, como las grandes catedrales. No es que haya que reformar, lo que hay que hacer es completar el trabajo.
P: ¿Por qué cree que cada vez más jóvenes, o al menos un gran número de jóvenes, creen menos en la Unión Europea, o en un sentimiento de una Europa unificada?
R: Yo es que no creo que haya una reacción contra la UE, si nos fijamos en los sondeos y encuestas vemos que el programa Erasmus forma parte de su currículum y afortunadamente que viven con una moneda que se llama el euro. Como he dicho antes, yo no conozco a nadie que esté haciendo campaña por volver a, no sé, en España a la peseta.
P: Retomando el tema del libro, califica a Rusia como un imperio claustrofóbico, que siempre busca salidas a puertos de aguas cálidas.
R: No es una idea original mía, pero es llamativo que teniendo en su poder un séptimo de la tierra emergida se sienten sistemáticamente encerrados, encostrados.
P: ¿Usted cree que Rusia representa un peligro real para la soberanía de los países de la Unión Europea?
R: Según Putin, la desaparición de la Unión Soviética es la mayor tragedia de la historia europea en el siglo XX. Ahora las consecuencias las estamos viendo, la guerra de Ucrania es la prueba de la voluntad de la dirigencia rusa de volver al imperio zarista. Yo señalo, por ejemplo, el caso de las repúblicas bálticas y de Polonia, que son absolutamente decisivas. Polonia siempre es el termómetro europeo. Ya sabe que los polacos sienten que viven entre dos elefantes, y estos son tan peligrosos cuando hacen el amor que cuando hacen la guerra.
P: ¿Ve posible un futuro de cooperación entre Europa y Rusia?
R: Cuando cae el muro, apostamos abiertamente por encontrar una vía de convivencia. Se llamó entonces un programa que se lanzó entre la Unión Europea y la OTAN, era la partnership for peace. No solamente hay que plantear la cuestión en términos militares, sino en términos de conveniencia. Rusia es un país muy importante en la historia de Europa y del mundo, y culturalmente muy cercano a nosotros. Siempre hay que apostar por las vías del entendimiento.
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