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Los primeros sondeos apuntan la derrota de Orbán tras una participación histórica

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, vota en Budapest
Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, vota en Budapest | Europa Press

El suspense va a mantenerse aún unas horas pero un primer sondeo de la empresa 21 Kutatóközpont, realizado entre el 8 y el 11 de abril, augura que Tisza, el partido liderado por el opositor Péter Magyar, va a rozar la mayoría de dos tercios (132) en el Parlamento. Tisza conseguiría el 55%, que se traducen en 132 escaños, y el Fidesz el 38%, 61 diputados. La extrema derecha de Mi Hazánk podría entrar en el Parlamento con el 5%. Esta encuestadora, que tiende hacia la oposición, apuntó bien en las elecciones de 2022. La empresa Median indica que Tisza llegaría a los 135 diputados con el 55,5% y el Fidesz se quedaría en 37,9%. En este caso Mi Hazánk se quedaría fuera. En Hungría no hay sondeos a pie de urna.

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El primer ministro, Viktor Orbán, vería así fracasar su intento de lograr un quinto mandato consecutivo. Péter Magyar lograría la victoria con una participación histórica. Y si Tisza obtiene la mayoría de dos tercios entonces sí que se podrá empezar a desmantelar el sistema creado por Orbán.

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Nada más cerrarse los colegios electorales Péter Magyar ha comparecido ante los medios. Ha señalado que se mantiene "optimista", pero ha preferido ser cauteloso. "Quiero ganar las elecciones, no los sondeos". Ha destacado cómo los húngaros se han volcado en las urnas. "Hemos hecho historia", ha dicho el líder de Tisza.

Desde que han abierto las urnas este domingo, a las seis de la mañana, los húngaros han acudido masivamente a votar en una jornada histórica. La participación ha sido de récord: ha llegado al 77,8%, lo nunca visto. El dato alienta la esperanza del cambio. Está en juego la continuidad de Viktor Orbán en el poder, después de 16 años en los que ha construido un sistema que él denomina iliberal, pero que supone una deriva al autoritarismo.

Su rival, Péter Magyar, líder de Tisza, confiaba tras votar en Budapest en lograr la mayoría, mientras Viktor Orbán prometía respetar los resultados en caso de derrota. Aún así hay temor a que se divulguen falsedades sobre fraude.

Una fecha simbólica

La jornada coincide con la fecha en la que se celebró el referéndum sobre el ingreso de Hungría en la Unión Europa, hace 23 años. Entonces la participación también fue abrumadora. Han sido los jóvenes, principalmente, los que han clamado por el fin de la era Orbán.

En sus redes sociales, Anita Orbán, quien sería ministra de Exteriores con Magyar, ha escrito: "Ahora, el 12 de abril, una vez más, los votantes no solo eligen entre partidos, sino que deciden el rumbo, la identidad y el futuro de Hungría". Y añadía: "En muchos sentidos, estas elecciones son un referéndum sobre si Hungría vuelve a los valores europeos". Anita Orbán no tiene nada que ver con Viktor Orbán.

Péter Magyar se ha decantado por una vuelta de Hungría a la senda europea frente a la actitud quintacolumnista del Gobierno de Orbán. En la campaña, tensa hasta el final, ha quedado clara la estrecha relación entre Orbán y Putin. Orbán ha recurrido al enemigo ucraniano al que ha culpado de los males que acechan al país, entre ellos, los precios elevados y la pérdida de nivel de vida. A su vez, ha recibido el respaldo de la Administración Trump. El vicepresidente Vance viajó esta última semana a Budapest, donde acusó a la UE de injerencia, cuando él estaba pidiendo el voto por su amigo Viktor.

Un sistema electoral tan endiablado

A pesar de las buenas perspectivas de Tisza, el sistema electoral está concebido para blindar el poder del partido en el poder, Fidesz. Es tan complejo como el idioma. Los húngaros depositan dos papeletas en las urnas. La primera se refiere a un candidato concreto en una circunscripción determinada. Aquí se aplica el sistema mayoritario: gana quien obtenga más votos. De este modo se asignan 106 de los 199 diputados del futuro Parlamento.

A esto se suma, sin embargo, la lista nacional. Aquí se aplica el sistema proporcional, pero teniendo en cuenta el complejo sistema de "compensación de votos no utilizados" en la votación en las circunscripciones. De esta manera, entrarán en el Parlamento 93 diputados. Por ejemplo, Orbán no se presenta por una circunscripción concreta, pero tiene prácticamente garantizado un escaño en la lista nacional. Magyar sí lo hace y justo por el distrito donde vive el primer ministro.

Sin embargo, el régimen de Budapest cambia constantemente los límites de las circunscripciones. La última vez lo hizo tras extraer conclusiones de las elecciones de 2022. Ejemplo: la liberal Budapest, donde la oposición era fuerte hace cuatro años, ha perdido desde entonces dos escaños. Estos se han incorporado a la circunscripción de Pest, que está poblada en gran medida por partidarios de Orbán. A escala nacional, esto significa que en los distritos que la oposición de Tisza tiene muchas posibilidades de ganar viven muchas más personas que en los leales al Fidesz. Este sistema se ve reforzado por la elección de diputados por mayoría: basta con que un partido tenga incluso una ligera ventaja para hacerse con el distrito en cuestión.

Además, se puede cambiar de distrito con facilidad. Y Orbán permite votar a los húngaros étnicos que viven en países vecinos, como Rumanía o Eslovaquia, aunque no hayan vivido jamás en Hungría. Son un electorado fiel al régimen.

Será un anochecer lleno de emociones en Hungría. Nada está dicho hasta que se haya contado el último voto.

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