El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha aprovechado su primera escala oficial en Pekín para lanzar un mensaje claro a la potencia asiática: su papel es determinante para la estabilidad mundial. Durante su intervención en Universidad de Tsinghua, Sánchez instó a China a incrementar su contribución a un sistema multilateral estable, "China hace mucho, y lo celebramos, pero puede hacer más exigiendo como hace que el derecho internacional se cumpla y cesen conflictos como los de Irán, el Líbano, Cisjordania o Ucrania", recalcó.
Esta petición cobra especial relevancia tras el reciente fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un cese definitivo de la guerra. El jefe del Ejecutivo español subrayó que el derecho internacional es la base innegociable del orden mundial y lamentó que este se haya vulnerado en ataques recientes, señalando que tanto Europa como China tienen la capacidad de actuar para que se respete el marco normativo global.
En su discurso ante medio millar de estudiantes, Sánchez reconoció la reconstrucción de la "grandeza" china. Recordó que el país ya se sitúa como el primer exportador mundial de bienes y el cuarto en servicios, destacando además cómo su avance científico e industrial está siendo clave en la lucha global contra la pobreza y el calentamiento del planeta. Para el presidente español, China no solo es una potencia económica, sino un actor llamado a jugar un "papel esencial" en el devenir de la humanidad.
No obstante, el presidente no dejó de lado la importancia estratégica de la Unión Europea. Ante el auditorio chino, defendió que sin una Europa unida y fuerte no podrá existir un orden internacional estable ni un futuro próspero. Sánchez pidió a Pekín no subestimar al continente, recordándole que la Unión Europea constituye el mayor bloque comercial del mundo, la segunda economía global y un ecosistema líder en innovación e inversión extranjera.
Sánchez rechazó frontalmente las visiones inmovilistas que interpretan el auge de nuevas potencias como una pérdida para el resto. A su juicio, el mundo actual no asiste a un simple trasvase de hegemonías, sino a una saludable "multiplicación de polos de poder y de prosperidad". Esta nueva realidad multipolar es, según el presidente, una excelente noticia que permite avanzar hacia un equilibrio global más justo y dinámico.
El líder socialista explicó que España abraza esta multipolaridad desde principios de respeto, realismo, responsabilidad y esperanza. Reconoció abiertamente que existen discrepancias profundas en ciertos asuntos en los que quizás nunca se alcance un acuerdo, pero enfatizó que la humanidad solo progresa cuando se construye sobre los intereses comunes y no sobre las "zanjas" que dividen a las naciones.
Para que este nuevo orden funcione, Sánchez hizo un llamamiento a reforzar el multilateralismo y a establecer relaciones comerciales que sean verdaderamente equilibradas y recíprocas. Asimismo, instó a las grandes potencias a implicarse más a fondo en la gestión de los bienes públicos globales, citando específicamente la seguridad, la defensa y la lucha contra la desigualdad y la emergencia climática.
La visita a la Universidad de Tsinghua, en la que Sánchez estuvo acompañado por su esposa, Begoña Gómez, marca el inicio de una agenda oficial centrada en estrechar lazos con el gigante asiático. El encuentro con los rectores y el posterior discurso ante los universitarios subrayaron la voluntad del Gobierno español de colaborar con China y otros actores globales, como Brasil, India o México, para forjar un sistema internacional equilibrado.
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